Las aguas que trajeron estos lodos: la Constituyente de 1999  

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Por Eduardo Martínez

V.I. Lenin decía que los capitalistas en su afán de ganancias eran capaces de vender la soga con la cual, posteriormente serían ahorcados. La cita no es textual. Pero sirve para ilustrar lo que sucedió en Venezuela. No solo en el sector económico, sino en el político, en el legal y en la mayor parte del gran conglomerado de las instituciones venezolanas.

El inicio del proceso constituyente de 1999 fue algo más que la redacción de una nueva constitución. Significó el inicio de un sistema político donde se vota para todo, pero donde no existe equidad, ni representación proporcional, ni justicia. Solo hay la hegemonía del régimen.

Un sistema, donde se tolera la existencia de los partidos políticos opositores -siempre y cuando no se pasen de la raya- pero donde quienes piensan distinto al régimen no tienen representación alguna en las instituciones gubernamentales.

Las elecciones comenzaron a ser procesos, donde el régimen con un puñado de votos obtiene la mayoría absoluta de los puestos. Procesos electorales en los cuales existe un fraude “estructural” previo a las elecciones: Antes de que los electores voten, el resultado ya está cantado.

Los tres pasos constituyentes

Hugo Chávez había ganado las elecciones presidenciales de diciembre de 1998. No le había ido tan bien con las parlamentarias. Se vería forzado a negociar en el parlamento para poder aprobar los cambios. No quería negociar. Para alcanzar sus aspiraciones, debía contar con un poder absoluto.

Para nadie era un secreto que quería proponer otra constitución. La propuesta no era de su autoría. Simplemente se había apropiado del tema. Sin mayoría parlamentaria, le quedaba esta opción. Para su suerte, dirigentes de varios partidos democráticos también la habían propuesto. Solo que Chávez fue lo suficientemente hábil para no ahondar mucho en lo que significa su propuesta. Dejó que los otros hablaran. Él pareció comulgar con el mismo proyecto. No fue así.

La convocatoria de un proceso constituyente se enfrentaba a lo establecido en la Constitución de 1961. Debía elaborarla el Congreso. Él no tenía mayoría. Sin embargo, Chávez lanzó su propuesta. Los magistrados del alto tribunal hicieron el trabajo sucio: la “supra-constitucionalidad”.

Desde un punto de vista legal, cualquier propuesta debía cumplir con lo estipulado en la Constitución vigente de 1961. Solo el coqueteo de Chávez con los magistrados, y la actitud políticamente ingenua de esos magistrados –por no decir pusilánime- permitió saltarse la Constitución al esgrimir la “supra-constitucionalidad”. La voluntad del pueblo estaba sobre todas las otras cosas. ¿Cuál voluntad? ¿Cuál pueblo? ¿Cómo cuantificarlo? ¿Cuáles cosas?.

Lo único que había pasado hasta ese momento, es que la voluntad de un presidente había convocado el proceso. El alto tribunal había accedido a todas las peticiones del presidente. El Consejo Nacional Electoral (CNE) había montado un “Referendo para la Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente”. En la consulta, que sería “vinculante” se hacía dos preguntas a los electores, relativas a la sustitución o no de la Constitución de 1961 por una nueva, y la aprobación de las bases del funcionamientos de la Asamblea Nacional Constituyente.

De acuerdo a los términos a aprobar en referendo, se convocaría las elecciones de los diputados constituyentes; constituida la asamblea, tendría 6 meses para elaborar el proyecto; y, 30 días después se debía convocar un referendo aprobatorio del proyecto.

El 25 de abril de 1999 se realizaron las primeras votaciones, de las tres que formaban parte del proceso constituyente. No votaron dos tercios de los electores (62,35%). Lo que significaba que solo uno de cada tres venezolanos (37,65%) estaba de acuerdo en cambiar la Constitución de 1961. Sin embargo, relativamente se había aprobado el cambio.

El 87,75% votó afirmativamente en la primera pregunta por convocar una Asamblea Nacional Constituyente. El 81,74% votó estar de acuerdo con las bases propuestas por el decreto de Hugo Chávez para la convocatoria.

El segundo paso del proceso constituyente fue la elección de los diputados constituyentistas. Hugo Chávez no perdió tiempo en convocar este proceso electoral para el 25 de julio de 1999.

Estas elecciones marcaron el ritmo que tendrían todas las elecciones de ahí en adelante. El diseño de la elección de los diputados estuvo basado en un manejo matemático, denominado “Kino”, que daría casi todos los diputados a Chávez. La listas oficiales obtendrían el 65,8% de los votos. Sin embargo, serían electos el 95% de los candidatos propuestos por Chávez. Eso les dio la gran mayoría de 125 diputados de los 131 elegidos. La oposición solo había obtenido 6 diputados.

Apenas juraron su cargos, los diputados chavistas fueron por el resto. La Asamblea Nacional Constituyente, a pesar de ser elegida para redactar una nueva Constitución, asumió todas las facultades “plenipotenciarias” por encima de todos los poderes de la Nación.

El 12 de agosto de 1999, la ANC aprobó tener la competencia para abolir las instituciones gubernamentales. El primer objetivo fue el sector judicial.

Bajo el objetivo de acabar con los jueces corruptos, destituyeron a jueces. Lo que sirvió para congraciarse con la opinión extendida, cierta o no, que no había justicia en el país. Pero también sirvió para llevarse a la larga a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. A pesar que por la “vía de gracia”, más que por vía constitucional, los magistrados habían declarado la “supra-constitucionalidad”.

Para el funcionamiento de la ANC, se toleró que en paralelo siguiera existiendo el Congreso Nacional bicameral. Ciertamente no fue por tolerancia. Simplemente, se quitaron de encima el arduo trabajo de las aprobaciones que requería el incipiente gobierno.

Para redactar el nuevo texto, en el tiempo estipulado de 6 meses, se designaron 21 comisiones. Con solo 5 diputados, la oposición prácticamente no participaba a plenitud en todas las discusiones.

La bancada oficialista en la ANC vino con un proyecto bajo el brazo. Se discutió sobre esa propuesta. Sin embargo, en la imagen de amplitud que quería transmitir el gobierno varias cabras se saltaron de los límites que tenía en mente Chávez. Es así que cuando se llega a un propuesta final, esta sería modificada en algunos aspectos por el propia Chávez. Acto seguido, la plenaria de la ANC votó la propuesta redactada y preparada por los 125 diputados oficialistas.

En consecuencia, se convocó el referendo aprobatorio de la Constitución de 1999. La fecha se fijó para el miércoles 15 de diciembre. Primera vez que en Venezuela unas elecciones no se celebraron un domingo. No fue una casualidad. Tampoco una exigencia de los lapsos fijados con anterioridad.

Resulta que, si las elecciones se realizan en un día de semana, la tendencia universal es que votan menos personas. El cálculo matemático del gobierno se había dado cuenta de que en la primera elección (abril 1999) habían votado por la propuesta del gobierno 3.301.475 electores. En la elección de los constituyentes, votaron no más de 2.900.000 electores. Los resultados nunca se conocieron. Como un elector votaba hasta por 10 candidatos, el CNE sumó esos plurivotos, lo que dio la astronómica cifra de 29,4 millones de votos para los candidatos chavistas (Polo Patriótico) y 9,8 millones para la oposición (Polo Democrático).

La manera en que el CNE totalizó los votos, da cuenta de la caída de votos a favor del chavismo. Es así, que con la posibilidad a la vista de menos electores, realizar las elecciones a mitad de semana desanimaría la asistencia de los electores que podían votar en contra de la aprobación de la nueva Constitución.

Adicionalmente, los expertos climatológicos de la Marina, habían alertado de la llegada de una vaguada. Fenómeno metereológico, que afectando a gran parte del territorio nacional, favoreció la estrategia del chavismo.

La nueva constitución fue aprobada con 3.301.475 votos. Solo votaron en ese referendo el 44,37% de los electores. Más de la mitad de los venezolanos no votaron. En cualquier otro país, la Constitución de 1999, no habría sido aprobada.

El nuevo sistema político

Hugo Chávez llegó a la presidencia como jefe de un gobierno en 1999. Salió del proceso constituyente como el comandante de un régimen hegemónico, como él mismo lo autocalificaría posteriormente.

En cada elección, y a pesar de ganarlas Chávez, el diseño ad-hoc del CNE había permitido imponer grandes cambios de un solo color, con tan solo un puñado de votos, y cada vez con menos votos. En ninguno de los tres procesos de elecciones constituyentes votó más del 50% de los electores.

De ahí en adelante el camino hegemónico estuvo garantizado. Las aguas que trajeron estos lodos comenzaron a rodar libremente y cada vez con más fuerza. A lo que llegó Venezuela en el 2021, tuvo su origen y fue alentado en esos fatídicos años de los finales del siglo XX.

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Quinta entrega:

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Cuarta entrega:

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Tercera entrega:

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Segunda entrega:

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Primera entrega:

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