Las aguas que trajeron estos lodos: la prensa

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Por Eduardo Martínez

Siempre surge la pregunta, tanto en Venezuela como en otros países, de cómo llegó Venezuela a la situación en la cual se encuentra.

Antes de entrar en materia, recordemos que paradójicamente colocar las cosas a la vista, es el mejor lugar para esconderlas. Casi siempre, la mayor parte de las personas no las ven. Pero está ahí: perceptible a simple vista.

Es así como desde un principio los porqués estuvieron a la vista. Solo que debemos analizarlo por separado en varios sectores claves.

Tomemos por ejemplo el sector Prensa, que sea escrita, radial o televisiva, tiene como fondo la libertad de expresión. Una condición “sine qua non” para que exista un sistema democrático. Nada mejor para hablar de ello que en el Día de la Libertad de Prensa.

Si buscamos en la memoria de lo que ocurría en el país, desde el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez hasta el segundo gobierno de Rafael Caldera, encontraremos que surgían voces críticas sobre el proceder de la prensa en ese entonces.

Sin duda alguna se sucedían excesos. La proliferación de medios hacía que proliferaran reporteros y fotógrafos en las ruedas de prensa. Sobre todo, en las apariciones públicas presidenciales.

En la búsqueda de un mejor ángulo para las imágenes, o de estar cerca del presidente para poder hacer preguntas, en ocasiones fotógrafos y periodistas terminaban casi atropellando al primer magistrado. No había orden, aunque había libertad de prensa.

En esos años finales, previos al triunfo de Hugo Chávez, los expertos en temas de prensa señalaban que debía ponerse orden, que la prensa debía distanciarse a una buena distancia en metros, etc etc.

Una vez Chávez llega a Miraflores, el orden comenzó a ser instaurado, hasta que los acontecimientos de calle comenzaron a alejar a los jerarcas de la prensa. Los ministros dejaron de declarar a la prensa independiente, y el presidente solo fue atendido por la prensa oficial.

Situación a la que se llegó con la aparición de otros ingredientes con los cuales se puso “orden”. El control de cambio, fue el primero. La herramienta más letal para acabar con la libertad de expresión, con la eliminación gradual de dólares preferenciales para comprar papel, tinta, planchas, repuestos e insumos, a través de Cadivi. Lo que se consolidó para la prensa escrita, con la institucionalización del monopolio del papel, con la creación de la Corporación Maneiro.

Luego vendría la Ley Resorte, la nueva Ley orgánica de Comunicaciones, y nuevas políticas ejecutadas por Conatel. Todo un conjunto de medidas legales y sub legales que fueron paulatinamente sacando del espectro radioeléctrico a más de un centenar de estaciones de radio, a RCTV, y varias decenas de TV regionales.

Para los nuevos medios, posibles a través internet, se instauraron filtros en las operadoras del servicio de interconexión de datos, y se limitaron las velocidades de acceso a las redes. Esta última, una poderosa herramienta tecnológica para limitar los accesos en tiempo real y debilitar las redes.

Hoy en día, el espectro está repleto de radios y TV oficiales, semioficiales y “comunitarias”. Medios que solo difunden propaganda oficial, y que ignoran las opiniones adversas.

Los llamadas al orden de 1998, aterrizaron en la censura más férrea para limitar la libertad de expresión. Esas aguas, nos trajeron estos lodos.

Fotografía cortesía de AFP.

editor@eastwebside.com.

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