Las aguas que trajeron estos lodos: los políticos y la antipolítica

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Momento en el cual  Carlos Andrés Pérez es conducido a su lugar de detención.

Por Eduardo Martínez

Son demasiados los acontecimientos y actitudes que nos llevaron a la crisis que estamos padeciendo en Venezuela. Eso que nadie entiende y que le lleva a preguntarse ¿cómo llegó Venezuela a la situación en la cual se encuentra?. En esa combinación de factores, no pueden pasar por debajo de la mesa, los políticos y la antipolítica que destacaron con fuerza en la década de los 90.

No se puede ser y no ser a la vez. De eso se trata el tema de la política y la antipolítica. Los políticos no querían cambiar las reglas de juego en el país. La gente se sentía desasistida por el sistema democrático imperante. La mayor parte de los viejos políticos no percibían la necesidad de hacer un cambio. Otros observaban con preocupación las exigencias de cambio, pero no tenían respuesta. Mientras que para la izquierda tradicional venezolana el cambio era necesario, no para que fueran atendidas las aspiraciones de la gente, sino para llegar en una aventura a ponerle la mano al poder.

En esta merienda de percepciones políticas, del sector democrático surgió una propuesta copiada de la antipolítica que se expandía con gran velocidad por el resto del mundo.

En todo caso, todas esas posiciones coincidían en la posibilidad de cambiar todo, para que todo siguiera igual. Y la antipolítica deterioró las posibilidades de los partidos democráticos.

Un ejemplo fue en los años 1997-1998 la reforma de la ley electoral y el CSE, y la ley del CSJ. Se hicieron cambios, es verdad. Se cambiaron los nombres y siglas por CNE y TSJ, pero se dejó a la misma gente, con sus virtudes y sus vicios. Los cambios fueron mínimos. Y los cambios que pudieron haber marcado una diferencia, fueron minimizados y hasta ignorados. Así reaccionaba la política tradicional a la crisis que se desarrollaba.

Pero antes, en el período 1992-1993, en el Congreso y el CSJ fue cuajando la idea de quitarse la presión existente provenientes de los saqueos de 1989 y los intentos de golpe del 1992, con el enjuiciamiento de Carlos Andrés Pérez.

Pareció que había que enjuiciar a Pérez por cualquier cosa –con razón o sin razón- y no los saqueadores y mucho menos a los golpistas que habían deshonrado su juramento a al Constitución. Eso debió a esperar hasta el 21 de mayo de 1993, cuando se cuadraron los votos en el Congreso, para suspender al presidente y autorizar su enjuiciamiento.

La presidencia de Ramón J Velásquez fue producto esta conspiración parlamentaria y tribunalicia. Políticamente, en una actitud antipolítica, se le daba la razón a los golpistas e instigadores de saqueos. En haras de una presunta justicia, se soltaron las aguas que nos trajeron estos lodos.

editor@eastwebside.com

Tercera entrega:

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Segunda entrega:

https://www.eastwebside.com/las-aguas-que-trajeron-estos-lodos-los-notables.html

Primera entrega:

https://www.eastwebside.com/las-aguas-que-trajeron-estos-lodos-la-prensa.html

 

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