Europa: Atrapada entre Ucrania y el gas ruso

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Por Vladimir Kavan desde Praga

Caminando por el centro de Praga hace un par de días, observamos un grafiti que expresaba: “Ni Putin, ni la OTAN”.  Esto demuestra que a pesar de las expresiones de solidaridad y ayuda hacia el pueblo ucraniano, por debajo de estas manifestaciones existe una contracorriente que indica que hay sectores de la sociedad que desean mantenerse a distancia de ambos sujetos, y prefieren el apaciguamiento.

El sentimiento de la población

Hace unas semanas, para participar en un operativo militar que se realiza todos los años en la republica de Eslovaquia bajo los auspicios de la OTAN, un convoy de 600 militares americanos atravesó la republica Checa desde Alemania. Nada de importancia, solo que se escenificaron pequeñas manifestaciones en contra del paso de estas tropas por el territorio checo.

La república Checa no permite que soldados americanos tengan un cuartel en este país, pero si quieren que los protejan en el evento de un ataque ruso.

Esta guerra que Rusia ha desencadenado contra Ucrania, ha puesto de manifiesto muchísimas contradicciones sutiles, como las aquí señaladas, entre muchos países de Europa.

La incoherencia europea

Quien lideriza esta incoherencia es la República Federal Alemana. País que ha podido aportar ayuda militar a Ucrania desde antes que comenzó la guerra. Más entonces se negó rotundamente, pues como salió a la luz pública, pensaban que los ucranianos no iban a defenderse. Importándole más refugiarse en una política de apaciguamiento con Moscú, para poder seguir manteniendo jugosos negocios en Rusia y recibir gas y petróleo de ese país, en vez de ayudar a Ucrania.

Recordemos, que cuando el presidente Trump se reunió con los otros miembros de la OTAN, éste se quejó que mientras EEUU invertía millones en la defensa del continente europeo, los europeos no cumplían con el compromiso de gastos de defensa según el tratado. Entonces, Alemania y otros países hacían jugosos negocios con Rusia, supuesto adverso de la OTAN, comprándole gas y petróleo barato, aumentando cada vez más su dependencia de energía de Rusia, y dejando que sus ejércitos se deterioraran.

Hoy en plena guerra de genocidio de Rusia sobre Ucrania, estos países siguen comprando gas y petróleo a Rusia, a razón de 1 millardo de euros diarios, pues la dependencia es tan extrema, que sustituir las fuentes si es que realmente se quiere, no es algo que se puede lograr de un día para otro.

Ahora se sospecha que la campaña en contra del uso del carbón, y la energía nuclear principalmente en Alemania, se originó desde Moscú para crear esta dependencia.

El prestigioso periódico “The Telegraph” acaba de publicar el día 22 de abril, una investigación que revela que a pesar del embargo de armas a Rusia que la Unión Europea aprobó a raíz de la invasión a Crimea en el año 2014, 10 estados continuaron vendiendo armas a los rusos entre los años 2015 a 2020, por un valor total de 350 millones de euros.

Francia vendió 152 millones de euros, y Alemania 121 millones de euros. Otros países en menor cuantía fueron Italia, Austria, Bulgaria, y la republica Checa.

Cristian Terhes, el eurodiputado rumano que compartió el análisis, dijo: “Mientras Ucrania clama desesperadamente por armas para defenderse de la invasión de Putin, Alemania y Francia guardan silencio, pero estaban lo suficientemente felices como para vender silenciosa y vergonzosamente sus productos a Moscú.”

Menosprecio a Ucrania

Detrás de toda esta desfachatez, vale decir que antes de esta guerra, en las capitales europeas predominaba un cierto menosprecio hacia el gentilicio ucraniano. Tras bastidores se pensaba que, en la eventual agresión rusa, esta iba a durar unos pocos días para que Moscú lograra instalar un gobierno títere en Kiev, y después de hacer las acostumbradas manifestaciones diplomáticas de condena en contra de semejante intervención, todo volvería a la normalidad, como dicen en inglés “back to business as usual”. Hasta los servicios secretos rusos cayeron en esta falsa creencia, y por eso se presume que Putin se metió en este berenjenal.

Lo que nadie se esperaba es la demostración de cojones, (también ovarios), y coraje que han manifestado los ucranianos. Esta valentía y coraje es lo que cambio el panorama esperado de   unos pocos días de altercados verbales con Moscú desde las capitales europeas, a un largo enfrentamiento.

Resulta que van dos meses de guerra en expansión y a los europeos no les ha quedado otra que, para salvar la cara de vergüenza, han tenido que proceder a ayudar a los ucranianos, pero eso sí… de a poquito.

En la década de los años 70 del siglo pasado, en pleno fervor de la guerra del Vietnam, surgieron en EEUU entre los movimientos juveniles opuestos a la intervención de su país en dicha guerra, la consigna “no confíes en los adultos mayores de 30 años”, haciendo referencia que esa guerra la mantenían los adultos y sus intereses.

Pues bien, copiando esta consigna, es válido hoy día que, por causa de todas estas contradicciones europeas, decir lo siguiente: “No confíes en los europeos”, por su incoherencia.

Estados Unidos se involucra

Y así como ocurrió en las dos guerras mundiales del siglo pasado, otra vez EEUU ha tenido que involucrarse. Esta vez no con tropas, sino liderando el suministro de armamento a los valientes ucranianos, que tanto lo necesitan.  Mientras algunos países europeos aun titubean.

De nada sirvió, que en su discurso ante el Congreso de EEUU hace 30 años, el presidente Václav Havel de la república Checoeslovaquia de aquel entonces, pidiera perdón a los americanos por haberlos involucrados en dos guerras mundiales por causa de los europeos. Ahora, otra vez, EEUU ha sido llamados al auxilio.

El frente de guerra

En el frente de guerra la situación es aún confusa. Se comienza a observar que los armamentos de nuevas tecnologías están ayudando a los ucranianos a prevalecer frente a un ejército ruso que, si bien cuenta con mayor número de soldados y equipos, su comando y control es deficiente, sus tropas no están adiestradas, son indisciplinadas, cometen barbaridades, están desmoralizadas, y su logística defectuosa. Pareciera que es un ejército que no ha evolucionado desde la Segunda Guerra Mundial.

Se acerca para los rusos la importante fecha del 9 de mayo. Es el día que celebran en Moscú y otras ciudades rusas “la Gran Guerra Patriótica”, y se presume que en su discurso Putin manifieste un éxito. Aunque ese éxito está aún por lograrse desde un punto de vista Occidental. Sin embargo, como en Rusia la información sobre la realidad de esta guerra está manipulada, algo inventará Putin para consumo interno.

Sin duda alguna, la guerra continuará después de esa fecha. Presumiéndose que será prolongada. De parte rusa, harán un esfuerzo por conquistar más territorios en el este de Ucrania, y lograr mantener un puente terrestre con la península de Crimea. De la parte ucraniana, hará un esfuerzo para expulsar al invasor de su territorio cueste lo que cueste.

Hoy no se sabe quién prevalecerá, ni cuándo terminará esta guerra.

* Corresponsal en Europa Oriental

 

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