Análisis: ¿Qué viene después de Ucrania?

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Por Eduardo Martínez

La invasión de Rusia a Ucrania trajo los peores recuerdos del pasado. Una etapa del mundo que creíamos superada con el fin de la II Guerra Mundial. Se habían vivido años de guerra fría. Hasta que a partir de 1991 se había disuelto la Unión Soviética, dando paso a la liberación final de 15 naciones que -en diversas velocidades- se abrieron a procesos democráticos y al libre mercado. Europa por fin dejaba atrás el Siglo XX.

En Occidente no se despertó un sentimiento de revancha, más allá del sentido de victoria de los primeros tiempos. Después de todo, el comunismo había sido vencido. Incorporar a Rusia y los otroras países comunistas europeos, era un gran avance hacia la paz mundial.

Cuando el pasado 24 de febrero, comenzó la invasión a Ucrania ordenada por Vladimir Putin, los gobiernos occidentales cayeron en cuenta que se habían tomado a la ligera las primeras operaciones militares rusas en el este de Ucrania en el 2014. Ya era tarde. Lo que siguió, corrió la cortina que ocultaba la realidad de la nueva Rusia de Putin.

Choque de estrategias

Para quienes nacimos después de 1945, la transmisión en vivo de los sucesos de la guerra en Ucrania nos ha recreado la manera brutal, inhumana, de hacer guerra en el siglo pasado.

Según analistas militares, Ucrania se enfrenta a estrategias empleadas por el Ejército Rojo en contra de la Alemania Nazi: bombardeos a la población civil, desplazamiento de gran cantidad de blindados, tanques, y grandes contingentes de infantería, en lo que se llama militarmente: una estrategia “de masa”.

En cuanto a Ucrania, la estrategia adoptada es de “David contra Goliath”, de resistencia, con tácticas de guerra de guerrillas, evitando dar frente y esperando el mejor lugar para atacar con acciones de “hit and run” (pegar y correr).

La guerra convencional desplegada por los rusos, al chocar con la guerra de guerrillas, asimétrica, de los ucranianos, pareciera estar dando sus frutos a los ucranianos. Aunque el costo ha sido muy alto para ambas partes.

Los partes de guerra

A dos meses del inicio de la invasión rusa, según la agencia Reuters para el sábado 23 de abril, se estima ese costo en 46 mil muertos, 12 mil heridos no fatales, 400 desaparecidos, 13 millones de desplazados, 1.800 edificios destruidos, y daños a la propiedad por 565 mil millones de dólares.

En cuanto a las pérdidas militares de Rusia, la agencia ucraniana The Kyiv Independent, totaliza en 2.435 civiles ucranianos muertos, 213 niños asesinados, entre 2.300 y 3.000 mil militares ucranianos muertos, 10 mil militares heridos, 2.900 civiles heridos, 7.882 “criminales de guerra rusos” bajo investigación, y 2.000 misiles disparados por Rusia. (ver cuadro anexo)

Estadísticas recopiladas por «The Kyiv Independent» de Ucrania.

En lo que respecta al parte de guerra del lado ucraniano, The Kyiv Independent, citando fuentes del ministerio de Defensa de Ucrania, informó el domingo 24 de abril de las pérdidas de Rusia infringidas por las fuerzas ucranianas: 21.000 militares rusos muertos (entre los cuales 10 generales), 179 aviones derribados, 154 helicópteros, 873 tanques, 408 sistemas de artillería, y 2.238 blindados artillados de transporte de tropas destruidos, entre otros. (ver cuadro anexo).

Parte de guerra diario con información del Ministerio de Defensa de Ucrania.

En cuanto a un parte ruso, con estadísticas de guerra, los medios rusos que pueden leerse en occidente son difusos y ambiguos en cuanto a cifras. Las declaraciones del ministerio de Defensa de Rusia, suelen ser cualitativos y puntuales con determinados sucesos en territorio ucraniano.

La propaganda de guerra

Como en todas las guerras, ambos gobiernos se mueven entre la censura de informaciones y la propaganda de guerra. Oficialmente, en Rusia se aprobó una ley que castiga a quienes divulguen informaciones distintas a las que emite el Kremlin, las principales agencias de noticias extranjeras cerraron sus operaciones en Rusia, y los voceros son: el presidente Vladimir Putin, el canciller Sergei Lavrov, y el vocero del ministerio la Defensa de Rusia, Major General Igor Konashenkov.

Del lado ucraniano, el presidente Volodymyr Zelensky es el principal vocero. Aunque, en la medida en que se van desarrollado los acontecimientos, alcaldes y gobernadores regionales van dando los partes de la guerra, y la prensa internacional, tiene libre acceso a estos funcionarios.

En este sentido, al comparar el silencio ruso con las declaraciones de los gobernantes y mandos militares ucranianos, así como la comodidad con que se maneja a sus anchas Zelensky con la prensa internacional (este fin de semana dio una rueda de prensa más de 300 periodistas en una estación dentro a los corresponsales extranjeros), frente a la rigidez y lejanía de Vladimir Putin, pareciera que Ucrania le lleva la delantera a Rusia. Lo que no necesariamente pudiera ser un indicador de quien lleva la delantera en la guerra.

Sin embargo, la situación en Ucrania recuerda los primeros tiempos de la invasión nazi a Polonia y los ataques aéreos al Reino Unido. La prensa internacional refería, que sus corresponsales tenia más libertad de informar en Berlín que en Londres. Lo que ellos interpretaban como que Alemania estaba ganando la guerra.

Lo que viene

Es muy difícil predecir el futuro en una guerra. Un primer aspecto es la duración del conflicto. La invasión soviética a Afganistán, iniciada en diciembre de 1979, duró casi 10 años.

El Ejército Rojo desplegó una estrategia de “masa”. El saldo fue brutal: murieron entre 500 mil y 2 millones de afganos (de 6,5% a 11,5% de la población), cerca de 2 millones de civiles heridos, 5 millones de afganos refugiados en otros países, 2 millones de afganos desplazados internamente, 18 mil militares afganos asesinados, 14.400 militares rusos muertos -3 mil oficiales entre ellos, 53 mil heridos, 451 entre aviones y helicópteros abatidos, 147 tanques destruidos, 433 blindados de artillería, y 11.369 vehículos de carga y cisternas de combustible destruidos.

Al final, el Ejército ruso se retiró de Afganistán. Perdiendo la guerra. Luego, el país sufriría la invasión de la alianza occidental liderada por EEUU. Todavía Afganistán no ha logrado reponerse de la invasión soviética.

En cuanto a Ucrania, no ha sido nada despreciable la ayuda de los países de la Unión Europea y los Estados Unidos. Si bien es cierto que no se han involucrado ni en tierra ni en el aire, el armamento enviado en contra de la invasión rusa pareciera estar marcando una diferencia.

Es considerable el saldo de destrucción del equipamiento militar ruso, incluyendo el buque insignia de la armada rusa en el Mar Negro, una refinería rusa a 30 kilómetros de la frontera de Ucrania, entre otros.

En el frente diplomático, la causa de Ucrania ha recibido el respaldo mayoritario de la comunidad internacional presente en las Naciones Unidas. Así como la abstención de países que tradicionalmente han apoyado a Rusia. Lo significativo, es que en estos tiempos, nadie está dispuesto a aceptar que un país grande se trague a uno más pequeño.

Rusia no ha logrado convencer -ni siquiera a sus aliados- que hay una justificación para una guerra. Pero tampoco ha logrado ocupar ninguna ciudad importante. Sigue atacando, no ocupa, y se ha retirado de su asedio a Kiev, la capital.

En cuanto a las conversaciones directas Rusia-Ucrania, se encuentran en punto de práctica ruptura. Mientras Putin amenaza con usar el poder nuclear si Occidente entre en guerra, Zelenski amenaza con retirarse de la mesa de negociaciones. Una mesa que se arma eventualmente, y que no ha pasado de accionar unos corredores humanitarios que los misiles rusos no respetan.

Este domingo ha sido de gran movilidad en el teatro de guerra. Antonio Guterres, secretario general de la ONU, viajó a Moscú y Kiev en un intento diplomático para detener el conflicto. Zelenski, marcando terreno, reclamó que ha debido visitar primero a Kiev.

En tanto, en una visita de poco probable carácter diplomático, Antony Blinken -secretario de Estado de EEUU, y Lloyd Austin -secretario de defensa de EEUU- también el domingo estaban visitando Kiev, para una reunión con el presidente de Ucrania.

Los dos “top” secretarios de la administración de EEUU, viajan en representación del presidente Joe Bide, quien había manifestado su intención de reunirse directamente con Zelenski. Sin embargo, la inteligencia estadounidense se mostró contraria por alto riesgo envuelto.

En todo caso, en las últimas dos semanas, EEUU envió dos embarques de ayuda militar en el orden de los 800 millones de dólares cada una. De acuerdo a los analistas militares de EEUU, es una acción sin precedentes, por cuanto los embarques llegaron a Ucrania en 24 horas, cuando generalmente las aprobaciones burocráticas y la logística toma de 3 a 4 semanas.

Tradicional desfile del 9 de Mayo en la Plaza Roja de Moscú.

Una fecha clave, que hay que tener en la ecuación, es el domingo 9 de mayo. Una fecha patria en Rusia, que se celebra con una gran marcha militar en la Plaza Roja. Se ha señalado que Putin pretendería anunciar la victoria en Ucrania. Lo que hace falta saber es que preparan los ucranianos para ese día.

Para analistas rusos, que han sido asesores de Putin, y ahora se encuentran en el exilio, si los países de la Unión Europea se deciden a cortar la compra de gas ruso, financieramente la guerra se acabaría en un mes. Lo que no soportaría en gobierno de Putin. ¿Qué sucedería en el Kremlin? Es difícil de predecir.

En todo caso, esta guerra no es popular en Rusia. Le ha generado más enemigos a Putin de los que ya tenía. Y no hay peor cosa para un gerente autoritario que acabar rodeado de enemigos y adversarios. Cuando la cosa se pone seria, afecta los negocios y tiene a todos en contra, la decisión es fácil: “Se le saca del juego”.

Sin embargo, lo que atemoriza al mundo es qué vendrá después de Ucrania. Todo dependerá de cómo termine este conflicto.

A tantos miles de kilómetros de distancia, aquí estaremos para analizar los acontecimientos.

editor@eastwebside.com

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