Los tiempos de la política

Spread the love

Por Eduardo Martínez

El Caribe está convulsionado por sucesos que atentan en contra de la estabilidad política de los países. (Mar de Fondo en el Caribe). Sin embargo, en el recuento de los acontecimientos de las últimas semanas, no podemos dejar por fuera lo que viene pasando en cámara lenta en Nicaragua desde hace varios meses. Para algunos, se trataría del prefacio de cambios profundos e inminentes. Mientras para otros, la cosa no sería tan rápida. En este sentido, y en el contexto de lo sucedido, es oportuno abordar el tema de cómo son los tiempos de la política.

Desde que el hombre encontró una manera de medir el transcurrir del tiempo, el mundo quedó atrapado por los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, lo meses y los años. Para luego agruparlos en lustros, décadas, siglos y milenios. La tabla es cerrada, y la relación entre esas mediciones de estricto orden matemático.

En los procesos sociales y políticos, la medición del tiempo obedece a otras reglas y parámetros. Los sucesos se generan, o dan paso a otros sucesos, de acuerdo a la sucesión de los eventos y a la importancia relativa de los mismos.

Para que ocurra algo, en términos políticos y/o sociales, es necesario que se combinen una serie de hechos. Lo curioso, es que un tiempo después se puede presentar la misma combinación, y nada ocurre. Lo que nos lleva a pensar que las variables y la relación entre ellas, va cambiando en el tiempo.

Como dice el sentir popular: “qué pasa en Venezuela, que por mucho menos en 1989 se saqueó media Caracas”.

El filósofo español José Ortega y Gasset abordó estas y otras interrogantes del pensamiento con una frase, que resumió lo que fue su razonamiento filosófico: “Yo soy Yo y mi circunstancia”.

En el contexto de esta frase, Ortega se refería a las dos variables del término circunstancia: tiempo y espacio. Por lo que dicho de otra manera, y así fue interpretado en forma sencilla en su momento, “hoy y aquí, no es lo mismo, que mañana y allá”, o en cualquier combinación de lugar y de momento.

Es así como esta aproximación nos plantea otros escenarios de discusión. Vayamos a la historia de las últimas décadas.

En 1991, con el reconocimiento de la independencia de Lituania, Letonia y Estonia, se dio inicio al desmembramiento y final disolución de la URSS. Los países, que occidente llamaba “satélites” fueron incorporándose al mundo democrática, con todas o casi todas las formalidades del mundo libre.

En aquel momento, se discutió en cuanto tiempo caería la dictadura comunista de Cuba. Han pasado 30 años –tres décadas- y todavía se sigue discutiendo cuándo los cubanos serán libres de decidir en forma individual su forma de gobierno.

En los últimos días, en Cuba se vienen sucediendo manifestaciones de protesta en contra del régimen nunca antes escenificadas. En algunas poblaciones, el deterioro y desestabilización del férreo control viene diluyéndose “rápidamente”, y otros se ha contenido. Y nacionalmente, se ha impartido la orden de reprimir esas protestas.

¿Estamos a punto de ser testigos de un cambio de régimen, o al menos, de cierta apertura política?

La respuesta a esa doble pregunta parecería ser que no. El régimen no puede abrir, porque los acontecimientos que generaría precipitarían el cambio que en 60 años no han querido promover. Y por otra parte, los tiempos de un cambio de régimen no parecen estar a la vista.

Regresando a las poblaciones, en las cuales se protesta, encontramos que algunas el cambio parece inminente, mientras que en otras parecería tardar más tiempos.

Es allí dónde encontramos que los tiempos políticos no son iguales. Pero el lector desconfiado de los argumentos dirá que es el mismo tiempo. Lo que no es cierto, por cuanto el aquí y ahora de San Antonio de los Baños, no es igual al de La Habana, en el mismo momento. Los tiempos transcurren en forma distinta.

editor@eastwebside.com

 

Deja un comentario