Editorial: Las medidas del desespero

Hay tres medidas tomadas por el Ejecutivo en las últimas semanas. La manera en que han sido tomadas, la forma en que son poco comunicadas y, las medidas en sí mismas, evidencian el desespero gubernamental. Esas medidas son: la inamovilidad laboral, la nueva Unidad tributaria y el cierre de los vuelos internacionales y nacionales, a excepción de unas pocas rutas. A lo que hay que añadirle las intervenciones en algunos medios de comunicación, como VPI, Tal Cual y el diario Panorama.

Medidas que han sido tomadas teniendo como piso la cuarentena de “una semana si una semana no”. Como si existiera el “virus contactus aegrorum interruptus”.

En esta ocasión, la inamovilidad laboral -Decreto 4414 del 31 de diciembre del 2020, Gaceta Oficial 6.611- se extendió por 2 años más. Además, se señala que es de obligatorio cumplimiento para el sector público y el sector privado. Algo que no se viene respetando en el sector público. Pero que es de estricto cumplimiento en el privado.

La inamovilidad en las empresas, afectadas por la crisis económica, y agravadas por la cuarentena, se ha transformado en una pesada carga para los empresarios, que deben pagar salarios en momentos que la empresa no opera.

En cuanto a la Unidad Tributaria, han circulado informaciones extraoficiales sobre el exagerado incremento que resultara en el 2021. Lo cual no será extraño, dado el elevado incremento del costo de la vida y la desproporcionada devaluación.

En este aspecto, resultará nuevamente que el régimen tratará de recuperar sus ingresos -menguados por la baja producción petrolera, la baja recaudación impositiva (649 millones de dólares en el 2020), y el aumento de los costos de los bienes y servicios que debe prever para el ejercicio fiscal del 2021.

Este ajuste de tasas, al cual apuntará el aumento de la Unidad Tributaria, le será negado al sector productos privado, al cual se le restringirá en el aumento de los precios. Como ya ha sido anunciado para el sector universitario privado.

Por último, se ha extendido la restricción de vuelos internacionales. Los residentes en el país, solo puede viajar a dos destinos: Turquía y México. Además, en el exterior pernoctan miles de residentes que deben regresar desde una docena de países. Lo que hacían a través de vuelos a tres ciudades europeas: Paris, Madrid y Portugal; y, de Santo Domingo y Panamá, entre otros.

Pudiera ser cierto la previsión, de los vuelos a Europa por las altas tasas de contagios del Covid-19. Pero en cuanto a Santo Domingo y Panamá, la razón pareciera ser más política que sanitaria. Son dos países que el régimen no considera “amigos”.

La guinda de las medidas, es sin duda alguna las intervenciones en medios de comunicación. Todas ellas ocurridas, una vez instalada la Asamblea Nacional.

Reprimir a los medios, es prever que vendrán tiempos más difíciles.  Es un reprimir, antes de ocurran los hechos que llevará probables protestas. Pero vista junta con las otras medidas, es una señal de evidente desespero.

Eduardo Martínez, Editor

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