Editorial: Huele mal la basura en Chacao

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real politik de jode bidenNo es extraño que la basura huela mal. Pero que la recolección de la basura sea la que huele mal, es un asunto de interés público. No puede ser evitado. Y eso, es lo que viene pasando en el municipio Chacao en Caracas, en donde las tarifas del servicio de aseo urbano han sido establecidas de tal manera, que los incrementos mensuales de lo que se cobra a residencias, comercios, oficinas y demás inmuebles, comienzan a ser un escándalo público.

Este escalamiento, que permite al concesionario facturar lo que factura, se basa en una tabla de cobros que se ha indexado al valor de la criptomoneda “Petro”, que a su vez, por definición está indexada al valor del petróleo, y por lo tanto en dólares. Dos variables que aumentan de manera vertiginosa, más allá del poder adquisitivo del bolívar, que como consecuencia se deteriora también vertiginosamente.

Al llevar la tarifa calculada en Petros a bolívares, hay una doble indexación que es terrible para los habitantes de Chacao. Los montos de las facturas a pagar, son groseramente impagables.

Una taguara de comercio, que opere en la zona popular de Chacao, paga no menos de 55 dólares al mes. Aunque no genere basura ni desechos. En las panaderías, eso puede llegar de no menos de 100 dólares, hasta más de 200 dólares.

Si el comercio no está de acuerdo con lo facturado, no cancela la factura y presenta un reclamo, la oficina de rentas del municipio Chacao le bloquea su acceso a la página para acceder al pago de los impuestos municipales. Lo que a su vez, le acarrea una multa porque no paga.

De esta manera el municipio se vuelve una especie del cobrador “malo” del servicio de aseo. ¿Cobrador malo? Si, esos tipos que vemos en las películas de gangsters americanos, que aparecen en un negocio con violencia a cobrar por servicios. Solo que en esta ocasión, son más elegantes. Usan la violencia de una aparente legalidad.

En las residencias, los aumentos son también considerables. Todos loa meses, a residentes de apartamentos –por ejemplo- les llega combinado el cobro de electricidad y aseo urbano. Si el cobro de la electricidad es en el orden de cientos de miles, el del aseo en decenas de millones. Y cada vez, el aumento mes superior.

Para no entrar en engorrosos cálculos, basta con señalar un ejemplo de lo que se factura a una residencia. Si en septiembre del 2020 se le cobró 6 millones de bolívares por el servicio de aseo, en enero del 2021 se le cobró no menos de 24 millones de bolívares y en febrero, cerca de 27 millones, aproximadamente. En Venezuela, nada aumentó en esa proporción en tan corto tiempo.

Esos aumentos son posibles porque se autorizó una tarifa indexada que no toma en cuenta a los residentes de Chacao, sino que responde únicamente a los intereses de los concesionarios.

Ante las protestas y reclamos de vecinos y comerciantes, nos preguntamos: ¿quién ha respondido? ¿Quién es el responsable? ¿La culpa es del loco o de quien le da el garrote? ¿Huele mal el aseo urbano en Chacao? Ustedes dirán.

Eduardo Martínez, Editor

 

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