… y el país se volvió a parar….  

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Por Eduardo Martínez *

La minimización del país es evidente. En lo que va del régimen de Nicolás Maduro el Producto Interno Bruto (PIB) acumula una reducción del 74% (2014-2020). La economía se ha reducido a la cuarta parte.

Las decisiones o indecisiones en políticas económicas del régimen han cobrado su precio. Los anuncios de que iban a ser anuncios que nunca se anunciaron, impactaron negativamente la producción nacional. Industrias cerradas para siempre, industrias y centros de producción que fueron estatizadas u ocupadas que más nunca produjeron, el creciente número de desempleados, el éxodo de las generaciones de relevo y de los profesionales altamente calificados, han sido la consecuencia inmediata. El desabastecimiento y la falta de oportunidades, ha empujado el hambre y la miseria.

En medio de todo esto, nos llegó el impacto económico de la pandemia. Viene siendo superado en el mundo, mientras en Venezuela seguimos con la fórmula 7+7, con la banca paralizada una semana si y otra no.

En tanto, la escasez de combustibles ha paralizado la logística de la agro producción. Encareciendo los productos básicos de la dieta venezolana.

Con una precaria producción y suministro de bienes del consumo básico producidos en el país, y una dolarización desatada y sin control, la hiperinflación de “miles por ciento” ha desencajado las variables macroeconómicas.

Eso ha llevado a que, con la libre importación de productos, sea más fácil conseguir papel toilet que bolívares en billetes. Lo que ha obligado al régimen a tener que aplicar una emisión de nuevos bolívares, quitándole seis ceros al bolívar versus el dólar. Toda una obra de ingeniería del “remiendo” monetario.

Ahora, a finales de septiembre del 2021, la operación de sustituir los viejos bolívares por nuevos bolívares con seis ceros menos, les llevó a paralizar a mitad de semana las operaciones bancarias. Y con esa paralización, se paralizaron también las mesas de cambio.

En consecuencia, este jueves 30 de septiembre solo operaron los portales de cambio que fijan una tasa paralela de cambio del dólar.

Sin dólar oficial, esas casas de cambio de portales en internet, llevaron el dólar -en algunos momentos- hasta cotizarlos en el entorno de los 5 millones de bolívares.

¿Quién se benefició con la medida de cierre de las mesas de cambio? Bueno, opera aquel viejo dicho: “el que reparte y parte, se lleva la mejor parte”.

El país no solo esta parado, se volvió a parar, y por lo visto se seguirá parando en detrimento de muchos y beneficio de unos pocos.

* editor@eastwebside.com

 

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