Por Vladimir Kavan
Entrando ya en la cuarta semana de lo que Putin llama “una operación militar especial”. No se ha logrado el objetivo inicial de que las fuerzas militares rusas tomaran la capital Kiev en breves días, decapitaran al gobierno, e instalaran un gobierno títere pro-ruso.
La alternativa que está implementando el Kremlin es destruir todo a su paso, sin tomar en cuenta la cantidad de civiles que van matando. El objetivo ahora es arrasar con el pais entero para dejarlo en una total desolación, y reducir drásticamente su población. Así es como los rusos creen que van a doblegar al pueblo ucraniano.
Para Occidente, donde la vida humana se valora, lo que ocurre es un intento de genocidio. Para los rusos, con valores que se remontan a la época de la invasión de los mongoles, es normal castigar al pueblo que se resiste, arrasándolo y hasta borrándolo del mapa, por no querer someterse a la autocracia de turno.
El pueblo ucraniano ha demostrado tener un coraje y resistencia que en Occidente se ignoraba. Por ejemplo en Alemania pensaban que en pocos días los rusos lograrían su objetivo de tumbar al gobierno ucraniano, y colocar en su puesto un gobierno títere sometido al Kremlin. Y no es de extrañar suponer que al inicio de esta guerra, muchos otros gobiernos en Europa pensaban silenciosamente en lo mismo.
Al pasar muchos días después del 24 de febrero, fecha en que se inició esta guerra, y observando la resistencia y coraje de los ucranianos, con sus logros, como por ejemplo deteniendo por ahora el avance del ejército ruso, es cuando los gobiernos europeos comenzaron a reaccionar enviando armas defensivas y municiones para ayudar a los ucranianos. Antes de ello, había mucha vacilación en cuanto a que hacer al respecto, hasta mucha resistencia por ayudar. La realidad saco a los gobiernos de su posición cómoda.
La duda persiste sobre cuál de los dos bandos se impondrá. Hoy no se sabe lo que ocurre en el teatro de guerra, pues cada bando filtra a su favor la información que divulga. Hay mucha destrucción de equipos de guerra, y cuantiosas pérdidas humanas en ambos ejércitos. Pero las armas de destrucción masiva las tienen los rusos, lo que implica que a la larga podrían prevalecer en el frente de guerra, si las usan.
Al final de la primera guerra mundial, los alemanes, que no estaban perdiendo la guerra, capitularon porque dentro de su pais la población cansada de sacrificios se rebeló contra el Káiser y su gobierno militar. Pareciera que en Occidente se espera que ocurra lo mismo dentro de Rusia, un alzamiento motivado por las sanciones económicas que a corto plazo la población rusa sufrirá. Pero la represión de la autocracia rusa contra la oposición es monumental. También hay una duda legítima que las sanciones logren producir una revuelta interna en Rusia, ya que el pueblo ruso está acostumbrado a penurias y a sacrificarse por la madre patria representada en su autocracia.
Puede especularse que la sobrevivencia de Ucrania depende de una revuelta interna en Rusia.
* Desde Praga