Simón Jiménez Salas: Decantación del ser político (4 de 4)  

Por Simón Jiménez Salas

La política como profesión

En una oportunidad un abogado se quejaba de los deportistas que ganaban mucho dinero en comparación a los abogados como él, que “tuvo que quemarse las pestañas estudiando para graduarse”. El abogado, como cualquier otro profesional, incluyendo al político, tendrá éxito personal y económico, en la medida que ejerza su profesión con pasión, que se prepara en el conocimiento todos los días, cada día mas, y que se sacrifique porque es un mundo competitivo; como en que enfrenta el deportista quien llega después de grandes sacrificios de tiempo, perseverancia y mejoría, siendo mejores que otros que aspiraban a la cúspide.

La política dijimos es una profesión a dedicación exclusiva en que la experiencia se gana con el sacrificio y el conocimiento de su mundo; y por tanto, su opción real de triunfo. El tiempo en el ejercicio lo hace realmente profesional y adquiere la capacidad de ser dirigente y opcionalmente de llegar al poder; pero existe un obstáculo practico y es el económico que le permitan simultáneamente al ejercicio de su profesión política, alimentar y darle bienestar a su familia. Por esa razón muchos políticos jóvenes con cualidades no han triunfado y se retiran a tiempo por carecer de los medios económicos que le permitan. la subsistencia señalada. Los que sin tener ese capital se adentran en la política es posible que sucumban a las tentaciones corruptas.

Por otro lado, se debe entender que la carrera política es una escalera que se inicia por “abajo” y se va ascendiendo en los escalones subsiguientes   con el trabajo y las capacidades antes expuestas. Esos ascensos deben ser producto del trabajo, de su fidelidad a los que están escalones más arriba y de las demostraciones de su valía, especialmente en el conocimiento ideológico y de la sociedad. El ascenso logrado le otorga al político unas cotas de reconocimiento que le permite seguir su carrera en la confianza que escalará los peldaños necesario para entrar o participar de la elite del Partido.

El poder

La llegada al poder de la organización no supone una conquista de guerra y un botín a repartir en las parcelas del poder, que son muchas, pues debe haber correspondencia entre la calidad desplegada, los atributos de cada cargo y las necesidades de conformar en equipo creíble, capaz de impulsar el programa propuesto más allá de la militancia partidista. Siendo el político un profesional de la política significa que ha aprendido la dimensión de la estructura del poder; pero que sabe también la conveniencia de llamar a profesionales destacados en sus ramas, con experticias probadas extra partido o tecnócratas, quienes solo habían demostrado simpatías por la organización triunfante (se les dice simpatizantes o colaboradores). El fanatismo muchas veces quiere eliminar esta opción y podría ocurrir lo que pasó con Carlos Andrés Pérez, que luego de su elección en su segundo gobierno, anunció su equipo de gobierno en la que integró  técnicos (tecnócratas) de primer orden, no militantes, sino “simpatizantes” , lo que han demostrado en el tiempo; pues hoy día son técnicos de reconocimiento universal. Como se plasmó antes, el enemigo de la propuesta signada con proyección estuvo en su propio partido. El denominado CEN de AD quien evidenció molestia por el nombramiento de quienes no eran militantes del Partido, no obstante que la mayoría (14 ministros) si eran miembros del partido. Fue el enfrentamiento del llamado lusinchismo contra el perecismo.

Muchos partidos, incluso Acción Democrática, tienen secretaria o departamentos de Profesionales y Técnicos que realizan labor política en los gremios y en los programas de gobierno, siguiendo siempre la “línea del partido”.

Otro inconveniente de la llegada al poder es satisfacer a las personas que contribuyeron en bastante a la campaña del candidato quienes piden “parcelitas” de poder y cada parcelita supone una puerta cerrada a un dirigente con aspiraciones a ese cargo.

Hay cargos en la Administración que inevitablemente debe designarse a una militante confianza del partido, como sería el caso del Ministerio de Relaciones Interiores, el Petróleo etc. El llegar al poder significar jugar una situación de equilibro mas allá de lo social; por ejemplo, en cuanto a género se refiere, implica que debe haber en la composición primaria o cúspide del poder algunas mujeres que se ha hayan destacado en la política o que siendo simpatizantes han triunfado profesionalmente. En situaciones similares se encuentra la participación de obreros o trabajadores, de la juventud. Estas facetas especiales tienen que estar acompañadas de calidad profesional de los opcionantes a integrarse a la capa mayor del poder.

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