Reportaje revela en Colombia esquema de lavado de activos de bolichicos

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Hace poco menos de un año, exactamente el 31 de julio del 2019, la Fiscalía y la Dijín de la Policía colombiana anunciaron la detención del empresario Salomón Korn Mitrani.

Korn, a pesar de ser conocido en Colombia y totalmente desconocido en Venezuela, fue detenido a raíz de una investigación “por lavado de activos”.

El caso, que despertó el interés del FBI, la DEA y el ICE, se trataría de un “sofisticado esquema ilícito de exportaciones a Venezuela que enriqueció a empresarios de ese país y de Colombia”.

El empresario Salomón Korn, principal indiciado de este caso, “le contó a la Fiscalía detalles sobre el sofisticado esquema”. Declaraciones que El Espectador acaba de reesñar en su edición del lunes 4 de mayo.

Relata el trabajo periodístico, que aunque la Fiscalía trató el caso en un primer momento como un lavado de dinero “perteneciente al narcotráfico”, ahora “se indaga si un grupo empresarial venezolano fue el verdadero beneficiario de esa operación”.

Korn quien habría aceptado cooperar con la investigación -sobre la cual todavía no hay fallo judicial- brindó testimonios que habrían también permitido descifrar el modus operandi de las operaciones de lavado,

“El empresario reconoció que participó de operaciones trasnacionales para lavar dinero de reconocidos empresarios de Venezuela (…) explicó que esta estructura delictiva nada tenía que ver con organizaciones mafiosas, sino con reputados comerciantes del vecino país”, reporta el diario.

El esquema de flujo de “grandes capitales y flujo de dinero”, se habría desarrollado a partir de la “distorsiones del mercado cambiario en Venezuela” -diferencial entre el valor del dólar oficial y el que se transa en el mercado negro.

Las declaraciones de Korn

Korn reveló en sus declaraciones que “esa estructura que lavó seis millones de dólares entre 2012 y 2014”, “arrancaron a finales de 2011, cuando conoció al empresario colombiano Andrés Puyana”.

Al reunirse ambos empresarios, concretaron hacer negocios haciendo exportaciones a Venezuela.

“La estrategia parecía sencilla: la labor de Korn era juntar a empresarios venezolanos que tuvieran los contactos con el gobierno de ese país para poder acceder a dólares, a una tasa preferencial, a través de exportaciones hacia ese país, con negociantes colombianos dispuestos a enviar mercancía barata”.

El esquema requirió que “la mercancía tuviera el sello de “Made in Colombia”, pues esa era la única manera que tenían los venezolanos de concretar el negocio”.

Así, la misión de Puyana y su contadora Eliana Cortés “era conseguir productos a muy bajo precio para que, en Venezuela, pudieran venderlos con una sobrevaloración de hasta 1.000 por ciento”. Operación cuyo objetivo era “justificar una alta compra de dólares al Gobierno venezolano, el cual otorgaba esas divisas a unas tasas preferenciales”.

“El Gobierno venezolano asignaba los dólares para la importación estableciendo una tasa de cambio de un dólar por un bolívar (…) ese mismo dólar en el mercado negro valía en realidad 10 bolívares”, explicó Korn.

“Una multiplicación súbita de recursos que parecía un negocio redondo”.

Revela El Espectador que “Era tan atractivo el asunto que reputadas empresas y empresarios colombianos empezaron a montar filiales en Venezuela para poder aprovecharse de esa distorsión cambiaria”.

La estimación preliminar señala que la estrategia habría coincidido “con el incremento en las exportaciones a Venezuela que en esos años llegó a 3.000 millones de dólares”. Lo que alertó en su momento “a agencias colombianas y norteamericanas que vienen rastreando esta forma de lavado de activos”.

También confesó Korn que “en Colombia se pagaba a los colombianos el precio original de la mercancía y una comisión por la intermediación.

“Diferencial que, podía llegar a ser casi del 95 por ciento de lo pagado por la importación, era devuelto a la organización venezolana en bancos en diferentes partes del mundo, la mayoría de los cuales estaba en China”.

Para esta compleja operación comercial, ha resultado “clave un empresario de Panamá cuyo nombre ya tienen la Fiscalía y la DEA”.

Para Salomón Korn, se lograron “millonarias sumas dinero con la aparente complicidad de personas con altas conexiones en el Gobierno de Venezuela, que también se aprovecharon de esta distorsión cambiaria para enriquecerse”.

En las declaraciones del empresario colombiano se afirma que “a cambio de su intermediación, que incluía buscar mercancía barata y falsificar documentos para respaldar que su origen fuera de Colombia, se daba una comisión de entre el 2 y el 7 por ciento”.

“Con la operación cambiaria, los venezolanos y su organización quintuplicaban su capital (…) Por ejemplo, se buscaba un producto que costara realmente US$1.000 y se facturaba en US$ 50.000. Una vez se recibía el pago de esa exportación en Colombia, se pagaban los costos reales, o sea los US$1.000; se pagaban las comisiones que más o menos ascendían a US$2.500 y se giraba el saldo restante, es decir, US$46.500 a las empresas que los venezolanos y su organización indicaran”, confesó Korn a la Fiscalía.

Salomón Korn no se considera “la cabeza de la organización”. Sino más bien “el intermediario de estos venezolanos que hicieron fortuna en medio de la volatilidad del dólar”.

La Fiscalía indaga la versión del empresario, quien aseguró que si bien “el negocio se acabó en 2014”, “el modelo se replicó en otros países de América Latina en transacciones hacia Venezuela”.

En este sentido, El Espectador relata que “el testigo reveló nombres y empresas de esa organización venezolana con la que tuvo contactos e incluso dio pistas de sus fortunas en el exterior (…) información que también tienen hoy autoridades de Estados Unidos”.

La Fiscalía reactiva el caso

El caso se enfrió por varios meses, pero desde marzo pasado, con la llegada deun nuevo fiscal de la Dirección en contra del Lavado de Activos retomó el expediente y hoy está en averiguaciones con agencias norteamericanas e impulsando el proceso”.

El Espectador ha logrado conocer que “otras personas involucradas en el escándalo también han venido colaborando con la Fiscalía”.

“Un rompecabezas de dinero, conexiones, importaciones, brókers, distorsiones cambiarias y hasta poderosos venezolanos que formaron sus fortunas sobre el pavimento de la revolución bolivariana: los “bolichicos”.

A pesar de sus contactos con Salomón Korn y la Fiscalía, El Espectador no suelda prenda. No reveló en su reportaje los nombres de los empresarios venezolanos y colombianos “para no afectar las investigaciones”.

Con información del diario El Espectador de Colombia.

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