Lo que no entienden los marxistas

Spread the love

“El reconocimiento por parte de Fidel Castro que el comunismo cubano, ni ningún otro funciona, no es un descubrimiento, es una resignación de hombre mayor, que hace tiempo se dio cuenta de la ruina y pobreza de la gente de su nación por ideas igualitarias llevadas al extremo”.  Así lo señala el economista Orlando Ochoa en su columna quincenal.

Por Orlando Ochoa P.

orlandoochoa@hotmail.com

Ideología adentro

Las diferencias ideológicas ya no dividen bandos de un campo de batalla global, pero siguen siendo un marco de referencia para algunos regímenes distantes de la tendencia mundial. En el siglo XXI el extremismo ideológico del siglo anterior ha cedido paso a una situación donde hay izquierda, derecha y centro, con mucho de campo común aceptado por todos, particularmente en política económica, derechos humanos y democracia. El centro político no es que sea neutro, sino que hay una combinación de políticas, unas dominadas por énfasis social y otras por el productivo, pero no cuadran bajo los esquemas ideológicos cerrados del siglo XX. Esto es un gran avance luego de dos décadas del colapso comunista soviético y el éxito de la transición de China a una economía de mercado.

Existen dos corrientes de izquierda, la que acepta las instituciones democráticas y  busca cambios sociales en un sistema político plural, la cual es la que predomina en el mundo hoy; y la  extremista apegada al marxismo-leninismo que entiende a las instituciones democráticas como creaciones burguesas y promueve la lucha de clases como medio y justificación para el fin de tener el control político permanente. Esto último se expresa en la anti-democrática frase patria socialista o muerte. Los radicales marxistas que esconden su visión comunista bajo la etiqueta de socialismo del siglo XXI no son de espíritu democrático, aunque pretendan esconder su fanatismo. Fidel Castro fue lo bastante sincero para reconocerlo. Hace 3 años la izquierda extremista junto al presidente Chávez trató de establecer sus antidemocráticas ideas en Venezuela a través de un cambio constitucional (mal llamado reforma) que fue rechazado.

Los extremistas, de izquierda o derecha, cuando han tenido la oportunidad de invadir el Estado y obligarlo a ser un apéndice de su parcialidad política, suelen justificarlo con proyectos revolucionarios o nacionalistas (fascistas). Los marxistas apegados al viejo comunismo como ideal, no entienden de incentivos económicos para producir o bajar la inflación, creen en el voluntarismo ideológico ciego, así corrompieron y arruinaron a las economías socialistas del siglo XX.

Deja un comentario