La desestructuración: El desmantelamiento de las instituciones en Venezuela

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Por Eduardo Martínez

Lo acontecido en Venezuela en los últimos 20 años no es producto de una casualidad, ni de gente sin experiencia ni conocimiento, y mucho menos por ineptitud. Ha sido la labor consciente e intencionada de destruir valores e instituciones que se venían construyendo desde que Venezuela empezó a ser Venezuela.

Hasta el día de hoy, en el cual el know-how cubano ha sido determinante en el desarrollo de esta desestructuración, los venezolanos desconocen el origen de esta estrategia. Sin embargo, dos reportajes publicados en el primer semestre del gobierno de Hugo Chávez en 1999, descorrieron el velo tras el cual se escondían los conceptos y el autor.

Juan Barreto, de gran relevancia en los primeros de la presidencia de Chávez, fue entrevistado en la revista dominical Feriado, del diario El Nacional. En respuesta a la pregunta del periodista, que indaga sobre “cuál es el libro en la mesa de noche de Chávez”, respondió que el libro “El poder constituyente” del filósofo italiano Antonio Negri (1).

Esta respuesta no pasó desapercibida para la revista Exceso, que dirigía Ben Amí Fihman. Con el título de “Eminencia Negri”, y con la firma de Andrés Urbáez, en la revista se aborda a Negri y su obra. Lo que sucede en momentos del fervor constituyente desatado por Chávez.

A pesar que estos reportajes fueron una especie de alerta temprana, no despertaron mayor interés en la clase política venezolana.

La teoría

Las ideas de Negri son inequívocas. No se prestan a confusión alguna. Solo tienen una interpretación. Así fue entendido en su momento.

En el libro “El dominio y el sabotaje” (1979) (2), Negri desarrolla las tesis (y justificación) de la “autovalorización”, la desestructuración” y el “sabotaje”.

La autovalorización de clase es en primer lugar la desestructuración de la totalidad enemiga, empujada a la exclusividad del autorreconocimiento de la propia independencia colectiva”, señala Negri.

Deben tener como objetivo hacer irreversible la conquista del poder pero, al mismo tiempo, al unísono, destruir la realidad del poder como el reverso de la forma del estado capitalista”.

O más bien, vaciarla realmente, no nominalmente, sino sustancialmente. Hay que decir que el poder debe disolverse en una red de poderes, cuya independencia de clase debe construirse a través de las autonomías de los movimientos revolucionarios individuales”.

En primer lugar, luego como expresión del contrapoder proletario, como manifestación del proceso de autovalorización. Luego hacia el exterior, como fuerza desestructuradora y desestabilizadora. Entonces, como fuerza institucional (…) cómo la centralidad de la violencia todavía se presenta, más aún, como una síntesis de contenido y forma; de forma exclusiva, excluyendo al enemigo, y de racionalidad, medida, definición del rechazo del trabajo”.

La violencia es el hilo racional que une la valorización proletaria a la desconstrucción del sistema y esta última a la desestabilización del régimen. Proyecto revolucionario que se hace efectivo porque la deseabilidad del contenido se ha convertido en la forma del programa, porque este último se está convirtiendo en una dictadura”.

El sabotaje es, por tanto, la llave fundamental de la racionalidad que poseemos en este nivel de composición de clases.

Nuestro sabotaje organiza el asalto proletario al cielo. Y finalmente no será más ese maldito cielo”.

Las consecuencias

La lectura de esta teoría por Hugo Chávez tuvo sus consecuencias. Explica decisiones y acciones que tomó en sus 12 años de gobierno. Dibuja el objetivo que persiguió. Sustenta la destrucción sistemática de las instituciones venezolanas. Solo sobre la desestructuración de las instituciones sería posible la construcción de un nuevo sistema político, según la teoría de Negri. Así se hizo en el período 1999-2012.

Para conducir al país por este camino, se diseñó y montó la conspiración de 1998. Se destruyeron valores, se declaró moribunda la Constitución de 1961, y se ejecutó la demolición de los valores venezolanos cuando se promulgó la Constitución de 1999.

Todo esto fue posible con un tercio de los votos de los venezolanos, imponiendo un esquema auto destructivo a la totalidad de la población.

A pesar que las ideas estaban en papeles, probablemente mal traducidos del italiano, sirvieron para convertir un gobierno que debía ser democrático en un régimen. Sin embargo, luego de más de 20 años permanecen las interrogantes de ¿quién la impulsó? ¿a quién debemos la maestría? ¿quiénes nos acercaron al mar de la felicidad? ¿quiénes quería venir o nos querían llevar?

Y como dijo Antonio Negri, en el párrafo final de su libro: «Y finalmente no será más ese maldito cielo». Venezuela dejó de ser la sucursal del cielo».

editor@eastwebside.com

Notas

(1) El autor. Antonio Negri fue el inspirador de la fundación de grupos consideradores terroristas por la autoridades italianas; las “Brigadas Rojas” y “Autonomía Obrera”. Debió refugiarse en Francia. Luego regresó a Italia, y estuvo largos años en prisión. Sus tesis dejaron un reguero de sangre y muerte en la Italia de los años 70 al 80.

(2) El libro. En mi caso, traté de buscar un ejemplar del libro. No fue posible. Su circulación había sido prohibida en Italia a finales de la década de los 70. Sin embargo, descubrí que traducciones locales se habían reproducido en multígrafo con extractos y resúmenes del libro en los predios de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Fue considerado en esos años (70-80) un texto de obligada lectura entre los grupos de la ultra izquierda,

En mi búsqueda pude encontrar dos copias de sendos libros, que quien me las facilitó indicó eran los fundamentales: “El dominio y el sabotaje”, y, “La constitución del tiempo”.

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