La dependencia jerárquica en la vida de dos llaneros

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Por Eduardo Martínez

No es fácil tratar de comprender el porqué las personas actúan de una manera o actúan de otra. Existen personas que cuando se enfrentan a situaciones críticas, a pesar de que las creemos conocer, nos sorprenden con lo que dicen y en consecuencia hacen. Así lo podemos ver en quienes ejercen cargos de poder; tales como Hugo Chávez y personas de su entorno más próximo, como Raúl Baduel.

Fuimos testigos de sus actuaciones. En algunos momentos nos dejaron la impresión de que estábamos frente a una persona de buen actuar. En otros momentos, fue la decepción lo que nos impactó ante lo que no esperábamos.

Ambos personajes, Chávez y Baduel son llaneros y contemporáneros. Chávez nació en Sabaneta, en el estado Barinas (1954), y limítrofe con Portuguesa. Baduel nació en Las Mercedes de Guárico. Una pequeña población al sur de Chaguaramas, entre Valle de la Pascua y El Sombrero.

A raíz del reciente fallecimiento de Raúl Baduel, las redes se desbordaron con comentarios más en contra que a favor. Sobre todo en cuanto a su actuación en los días sucesivos al 11 de abril de 2002, cuando rescató a Chávez y lo restituyó en la presidencia.

Una gran parte de la población venezolana no entendió esta actuación de Baduel. Testigo de excepción de los desmanes del 11 de abril, que había llevado al Alto Militar, en consulta con los mandos regionales, a tomar la decisión de pedir la renuncia de Hugo Chávez, a quién consideraron responsable de lo sucedido.

Sin embargo, Baduel asumió una conducta a partir de ese día. No solo regresó a Chávez, sino que luego al ascender a la comandancia del Ejército (2004-2006) y al ministerio de la Defensa (2006-2007), ordenaría procedimientos judiciales, ampliamente denunciados por la oposición y la disidencia a Chávez. Cayendo en desgracia en el 2007, cuando fue detenido y sometido a un deshonroso juicio militar por corrupción.

En el 2007, habiendo pasado a retiro, Baduel terció a favor de respetar los resultados del Referendo que negaba la aprobación de una reforma constitucional propuesta por Chávez. Un gesto que le ganó puntos en la opinión pública, pero que aparentemente le marcó el destino hasta su muerte en octubre del 2021.

Las señales dadas por Baduel con sus actuaciones fueron interpretadas como “contradictorias” por amigos y enemigos. Todavía hoy en día son incomprendidas. “Que le pasó a Baduel?, se preguntan los analistas y críticos.

Tal vez en la novela Cantaclaro (1934) podemos encontrar parte de la respuesta. El novelista Rómulo Gallegos, entre un párrafo y una copla, escribió una indicación que respondería a la incógnita de cómo actuó este espíritu llanero.

Si  en  alguna  parte  es  cierto  que  el  hombre  es  la  medida  de  sí  mismo, es  en  la  sabana ilímite, en cuya brava soledad cada cual puede construirse su mundo a sus anchas. Pero la sabana entra en los pueblos y se mete en las casas: en cada llanero, aunque viva en sociedad, hay siempre un hombre aislado en medio del desierto, que piensa como dice la copla:

 

Sobre la tierra la palma,

sobre la palma los cielos;

sobre mi caballo yo

y sobre yo mi sombrero.

Si este escrito puede ayudar a entender las actitudes del llanero Chávez, ¿porqué no es totalmente cierto en cuanto al también llanero Baduel?

Raúl Baduel, si analizamos los momentos claves de sus grandes decisiones, encontraremos un apego a la Constitución, por una parte, y a la amistad, como corresponde a un llanero.

En las dos asonadas militares de 1992, Baduel -a pesar de ser uno de los conjurados del Samán de Guere- se eximió de participar manifestando “no tener disposición para participar en los golpes de Estado”. Por una parte, se plegó a la Constitución. Por la parte, respetó la amistad, al no denunciar la conspiración.

En el 2002, Baduel consideró que la salida de Chávez del país no era constitucional, y actuó en consecuencia con gran ortodoxia. Aunque no podemos ignorar que la decisión de reponer a Chávez fue una decisión del generalato.

Regresando a la copla de Gallegos, el llanero no tiene nadie que esté por encima de su persona. ¿Qué sucedió entonces en estos dos personajes?

Ambos ingresaron a la Academia Militar siendo adolescentes, con 16 años. Durante cinco años recibieron adoctrinamiento militar. Es así que cuando egresan a medidados de los años 70, tienen la formación del militar venezolano -democrático- de apego al poder civil que establecía la Constitución de 1961.

Adicionalmente, la estructura militar tiene una condición: desde que son cadetes, hasta que pasan a retiro después de 35 años ininterrumpidos de servicio, el oficial siempre ha sido un eslabón caracterizado por pertenecer a un sistema jerárquico con personal a su cargo, pero teniendo siempre encima un nivel jerárquico superior.

Cuando comienzan en la academia, tienen pocos que dependan de él y muchos de quien dependen, pero a medida que pasa el tiempo y ascienden en la pirámide van cambiando las proporciones. Hasta llegar a ser designado ministro -si es que lo logran- y sólo tienen un superior jerárquico: el presidente.

En los 40 años que estuvo vigente la Constitución de 1961, ningún oficial venezolano dejó de tener superiores. Es solo Chávez, un simple teniente coronel, quien a partir de 1999 asciende a la máxima jerárquía.

Si revisamos las características de los presidentes, durante el Siglo XX, encontraremos que los presidentes civiles nunca tuvieron en su mente depender jerárquicamente de alguien.

En cambio, en cuanto a los presidente de extracción militar, nos toparemos con personajes muy particulares.

Cirpiano Catsro, Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras no fueron militares de carrera. No estudiaron en academias militares. Se puede decir que fueron políticos que recibieron grados militares.

Isaías Medina, es el primer presidente venezolano con formación militar en una academia. Carlos Delgado Chalbuad, se recibió de ingeniero en Francia y asistió a la Escuela Superior de Guerra de Versalles. En Venezuela, sería incorporado al ejército con el grado de Capitán (asimilado). Marcos Pérez Jiménez, es el segundo militar de carrera que ocupa la presidencia.

De todos estos presidentes militares, solo Castro, Gómez, López Contreras y Pérez Jiménez, se puede decir que sobre su cabeza solo tuvieron el sombrero. Se debían y dependían de ellos mismos.

No hay que olvidar que Delgado fue oficial asimilado, que dependía de una figura inédita en el país, una junta de gobierno con dos militares de carrera.

Y ninguno era llanero. ¿Entonces, qué pasó con Chávez?

En los dos primeros años de presidencia, Chávez no tuvo -en sentido estricto- un jefe jeráruicamente superior. Lo más cercano pudo haber sido Luis Miquilena, su mentor como él mismo lo llamaba.

La gestión de Chávez 1999-2002 está cundida de marchas y contramarchas, hasta que los militares se le alzan el 11 de abril. A partir de esa fecha, ya de regreso en el poder, el régimen se va radicalizando hacia la izquierda. Es cuando aparece la mítica figura de Fidel Castro, el dictador comunista de Cuba.

Es entonces cuando Chávez comienza a estabilizar su régimen bajo la aparente influencia de una jerarquía superior: Castro.

Está en la prensa de esos años (2002-2013) los continuos viajes frecuentes y nocturnos a La Habana. Cuando se oscurecía la situación política o militar, aumentaba la frecuencia de los vuelos.

Se puede decir que Chávez, formado en una academia militar, siempre dependió de superiores jerárquicos, al igual que Baduel. Cuando se convirtió en presidente “civil” -no llega por militar sino con votos- luego de 2 años sin nadie más arriba de su sombrero, Chávez habría encontrado en Castro ese superior jerárquico que le faltaba.

En cambio para Baduel, aparentemente la Constitución es la guía que habría orientado sus acciones en los momentos críticos, y sobre todo cuando pasó a retiro.

La mecánica de la dependencia

Un joven que desde su adolescencia termina de formarse bajó el mecanismo de la dependencia jerárquica, hacia abajo y hacia arriba, termina en la mayor parte de los casos mostrando una gran inseguridad. Lo que se refleja por el presunto maltrato -del cual se ha mencionado muchas veces- que tienen los oficiales con aquellos que jerárquicamente están debajo de su grado militar.

Esa relación de dependencia, explica porque un oficial medio o bajo no expresa cuestionamientos a los altos niveles jerárquicos.

Hay que entender, que la dependencia no suele ser hacia las ideas, sino del individuo que más que representar esas ideas, es de aquel de quien que se cree que tiene esas ideas.

Quienes no somos psicólogos solemos calificar, en casos como este, que estamos en presencia de de una “dependencia psicológica”. Sin embargo, si se consulta a los profesionales del ramo nos dirán que ese término no sería el adecuado.

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