Por Henry Escalona
Mis interlocutores creen que con la eventual vuelta al país de María Corina Machado y su triunfo electoral en unas elecciones que aún no tienen condiciones y término, las soluciones estarían como dice el dicho popular “a la vuelta de la esquina”, aun y cuando ni siquiera podemos establecer que las elecciones presidenciales, o el mismo retorno de la señora Machado al país, estén así de cerca en el tiempo y en el espacio.
Es lo que he podido percibir en mis más recientes conversaciones.
Entre mis compañeros coloquiales, hay diferentes grados de prudencia política y de apreciación histórica sobre lo que podría pasar en un futuro cercano si María Corina regresa al país y hay elecciones, pero de alguna forma todos coinciden en que apenas se produzcan esos dos factores comenzará la solución inmediata de problemas que se incubaron antes de estas tres últimas décadas horribles de la existencia de nuestro país, y las contradicciones que van surgiendo en él desde el tres de enero de 2026.
Así que a esa esperanza de que no sea tan fiero el león como lo pintan, o a quienes crean en ella, me gustaría recordarles tres ejemplos del pasado siglo XX y a los lideres fundamentales que guiaron a sus pueblos en la gesta de esos hechos históricos, los cuales debemos tener muy en cuenta si queremos tener una idea más o menos certera de lo que será nuestro futuro más allá de lo inmediato y de la esperanza de que el rio fluirá sin los cauces tortuosos propios de los procesos de cambio.
Quiero referirme a tres modelos que para mí son emblemáticos en la constitución de su nacionalidad y características definitorias: Irlanda, Sudáfrica y Vietnam y sus lideres fundamentales Eamon de Valera, Nelson Mandela y Ho Chi Minh y que deben ser tenidos en cuenta cuando analicemos el futuro probable de Venezuela.
Esos tres países se enfrentaron a algunos de los imperios más poderosos del siglo XX (Gran Bretaña, Francia, Japón y Estados Unidos y al crudelísimo apartheid de los afrikaneer sudafricanos, más nefasto que cualquiera de los mencionados imperios, aunque fue hijo del británico.
Recordaré además que sus tres lideres, aunque viajaron brevemente al exterior en campañas de busca de solidaridad y que de Valera nació en EEUU, siempre sostuvieron sus luchas en el territorio de sus países desde sus inicios hasta convertirse en padres fundadores y presidentes de ellos. Quiero con ello recordar la necesidad de que los líderes, aun a riesgo de su vida y libertad, deben permanecer junto a su pueblo en las luchas que con él y junto a él propicien como destino, hay excepciones a este principio histórico como la del ayatolá Ruholah Jomeini en Irán, pero son las que confirman la regla a la que no creo que logre escapar la líder opositora venezolana.
De caprichosa ha sido tildada por algunos interlocutores mi selección de ejemplos, pues no incluyo a personajes del siglo pasado como Betancourt, Figueres, Atatûrk, Nasser o Perón, a quienes digo que mis tres ejemplos son mejores muestras de un ideal colectivo de identidad nacional y lucha, más allá de la imposición de la personalidad de un líder. O que no estén Gandhi o Mao, padres fundadores de la etapa moderna de las dos naciones más pobladas del planeta, y les respondo que por su condición de países con armamento nuclear, su influencia va más allá del modelo de lucha empleado en su constitución actual y baste con eso.
La presencia física en Venezuela de María Corina Machado, por si sola, no bastará para que el país se aleje del camino equivocado al que lo llevó el chavismo. Es necesario que venga acompañada de una estrategia para superar retos que van más allá de enfrentarse a un proceso inédito en nuestra historia, el cual evoluciona dependiendo de la conducta impredecible de un presidente que es, a pesar de que va por su segundo mandato, una situación inédita para la política estadounidense.
El inquilino del 1600 de Pensilvania Avenue, tan dado a valorar las tendencias fluctuantes del más media, se enfrenta a unas elecciones de medio término el próximo mes de noviembre, proceso en el cual es habitual que el ejecutivo salga deteriorado en su respaldo parlamentario, y el señor Trump tendrá para ese evento tres variables en su contra: el deterioro de su imagen, el crecimiento en las preferencias hacia las candidaturas demócratas y, last but not least, el crecimiento de la intención de votar de la población urbana de USA. Factores que, si se vieran afectados por una agitación social que vulnerara la etapa que los estrategas gringos llaman “consolidación” en el proceso venezolano posterior al 3 de diciembre 2026, haría que, como dice el refrán, se le suba la gata en la batea al mandatario republicano.
A mi parecer, el equipo de la señora Machado no ha hecho suficiente peso en esa circunstancia o teme que, si ocurriera fuera un reclamo en su contra, lo cual permite que la administración chavista sobreviva bajo el agua respirando por medio de un pitillo hecho de petróleo. Por lo cual le digo a mis relacionados que la admiran, que si ha mantenido su apoyo popular, el rechazo a la administración militar psuveca sigue presente y creciendo y el proceso fundamental del chavismo se desvanece en la memoria popular, es el momento de ponerse al frente de su pueblo y que unos días tras las rejas (salvo en el caso de Mandela que fueron décadas) no mató a ninguno de los lideres que menciono en estas letras (a los que cabría añadir a Fidel y a Chávez), sino que los consolidó en sus liderazgos.
Una premio nobel presa traerá focalización internacional creciente a un país en el que ya parece olvidado el espantoso terremoto del 24 de junio y el gobierno de Delcy consigue platica para comprar caramelos para rellenar la piñata que ofrecerá en su cada vez más cercano primer aniversario.
Lo que tampoco está a la vuelta de la esquina son las soluciones que deberemos aplicar, para lo que debemos deslastrarnos de la tendencia a copiar modelos, como ocurrió con las replicas continentales de la guerrilla de Sierra Maestra, las del desarrollismo brasileño o las del Socialismo del Siglo XXI, todos fracasados en original y copias.
* Abogado, historiador.
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