Por David Ramos
El 2 de octubre de 1928 “el Señor fundó su Obra, suscitó el Opus Dei”, escribió en sus Apuntes San Josemaría Escrivá, según recoge Andrés Vázquez de Prada en el primer volumen de El Fundador del Opus Dei, texto de referencia sobre la vida del santo español.
“La Obra de Dios no la ha imaginado un hombre”, diría tiempo después. “Hace muchos años que el Señor la inspiraba a un instrumento inepto y sordo, que la vio por vez primera el día de los Santos Ángeles Custodios”.
Era, entendía el santo, la respuesta a los ruegos que le repetía a Dios: Domine, ut videam! y Domine, ut sit!, ¡Señor, que vea! y ¡Señor, que sea!
Se encontraba ese 2 de octubre el fundador del Opus Dei realizando ejercicios espirituales en la Casa Central de los misioneros Paúles en Madrid. “Recibí la iluminación sobre toda la Obra (…) Conmovido me arrodillé —estaba solo en mi cuarto, entre plática y plática— di gracias al Señor, y recuerdo con emoción el tocar de las campanas de la parroquia de N. Sra. de los Ángeles”.
En esa ocasión, indica Andrés Vázquez de Prada, la mente de San Josemaría “quedó iluminada con una idea clara general de su misión”.
“Las notas sueltas que el ejercitante se llevó consigo, al objeto de meditarlas en el retiro, eran ideas, al parecer, sin sistematizar. En los días siguientes de los ejercicios las fue recopilando ordenadamente, conforme a la iluminación general recién recibida sobre toda la Obra”, añade.
el paso de los años, San Josemaría “fue redactando documentos, que más tarde entregaría a sus hijos en el Opus Dei”, continuó Vázquez de Prada.
En 1930, escribió en una carta: “Hemos venido a decir, con la humildad de quien se sabe pecador y poca cosa —homo peccator sum (Luc. V, 8), decimos con Pedro—, pero con la fe de quien se deja guiar por la mano de Dios, que la santidad no es cosa para privilegiados: que a todos nos llama el Señor, que de todos espera Amor: de todos, estén donde estén; de todos, cualquiera que sea su estado, su profesión o su oficio”.
“Porque esa vida corriente, ordinaria, sin apariencia, puede ser medio de santidad: no es necesario abandonar el propio estado en el mundo, para buscar a Dios, si el Señor no da a un alma la vocación religiosa, ya que todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo”, dijo el fundador del Opus Dei.
¿Qué es el Opus Dei?
Su sitio web oficial define al Opus Dei como “una institución jerárquica de la Iglesia católica, una prelatura personal, que tiene como finalidad contribuir a la misión evangelizadora de la Iglesia”.
“Concretamente, se propone difundir una profunda toma de conciencia de la llamada universal a la santidad y del valor santificador del trabajo ordinario”, añade.
Entre sus fieles, que descubren una “vocación al Opus Dei” y solicitan su incorporación, se distingue entre numerarios, que viven el celibato apostólico y tienen máxima disponibilidad personal para las labores de la prelatura; agregados, que también viven el celibato apostólico pero cuyas circunstancias personales, familiares o profesionales condicionan esa disponibilidad; y supernumerarios, casados o solteros, sin compromiso de celibato. Los sacerdotes incardinados en la prelatura proceden de numerarios o agregados.
Según los datos más recientes difundidos por el Opus Dei, alrededor de 94.450 personas forman parte de la institución, presente en 68 países de los cinco continentes.-
Fuente: Aciprensa / www.reportecatolicolaico.com