Por Vladimir Kavan, desde Praga
Observar una guerra ha cambiado en el Siglo XXI. Hoy en día cualquier persona puede grabar un video desde su celular y publicarlo en la Internet, a segundos de haber ocurrido,para que el mundo se entere de acontecimientos en pleno desarrollo.
La percepción de lo que ocurre ha cambiado, pues no es lo mismo leer la descripción de un evento, que ver casi en vivo y a color ese evento. Y en este caso, en Ucrania estamos viendo como es en la realidad que se produce un genocidio.
Quizás dentro de la mentalidad barbarie de los rusos ellos, en su guerra contra Ucrania, asumen que esto que en Occidente se cataloga como genocidio no lo es. Por eso, quizás esta realidad contemporánea no fue tomada en cuenta en la planificación de la campaña rusa, y pareciera que el tiro les salió por la culata.
La opinión mundial -casi en su totalidad- al ver la destrucción causada por los rusos y los civiles muertos, se ha vuelto en contra de los rusos, hasta los chinos están preocupados por los acontecimientos. Las manifestaciones en contra de los rusos ocurren alrededor del mundo, por ejemplo ayer en Buenos Aires.
El pueblo Ucraniano ha demostrado coraje ante este ataque ruso a su patria. El plan ruso consistía en tomar las principales ciudades y la capital Kiev en un plazo de 15 días. Hoy 7 de marzo han pasado 11 días desde que comenzó la guerra y pareciera que los planes rusos no se van a cumplir en el plazo previsto. Si Occidente mantiene el suministro de armas y municiones a Ucrania, esta guerra se puede prolongar semanas y hasta meses sin que el ejército ruso logre una victoria contundente en el frente bélico.
Una guerra hoy en día tiene varios frentes aparte del bélico. Está el de la opinión pública, que como ya comenté, este frente lo han perdido. El mundo está en contra de los rusos al poder observar casi en vivo los desmanes rusos.
En el frente interno de Rusia, hay un movimiento muy fuerte en contra de esta guerra, que se ha manifestado en muchas ciudades rusas. El régimen se ha visto obligado a usar una fuerte represión para contener este descontento.
En el frente económico, la degradación de la calidad de vida va en aceleración en la medida que las sanciones de los paises Occidentales van tomando efecto. Cada día que pasa se habla más de cortar las compras de petróleo, gas y carbón a Rusia. Esto es algo que no se puede hacer abruptamente cuando aún es invierno en Europa y hay mucho frio. Sin embargo, a mediano y corto plazo va a ocurrir a medida que las empresas mundiales de energía van implementando alternativas.
En el frente diplomático, está ocurriendo el distanciamiento y quizás aislamiento de Rusia de los paises Occidentales.
En el frente del gobierno ruso, se comienza a sospechar que hay grietas que van apareciendo en el seno del régimen. Hasta se ventila la idea de un posible golpe de estado a Putin y su entorno.
Mientras siga el genocidio en Ucrania, y el ejército ruso persista en destruir ciudades y pueblos enteros, aumentará el riesgo que el mundo Occidental no pueda seguir conteniéndose. Se pudieran involucrar directamente con sus ejércitos en este conflicto. Lo que tendría como consecuencia el comienzo de una tercera guerra mundial, y un posible descalabro de guerra nuclear.