Francisco Contreras: “Iliberalidad” y populismo a la venezolana

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Por Francisco J Contreras M

En Venezuela, el tiempo se consume en debates con una carga emocional que reduce lo crucial a un mundo de representaciones mentales totalmente infundadas.

Es el hábitat de la anti fragilidad del populismo, su evolución “iliberal” y la anarquía, son los tiempos de desconfianza que confunde la crítica constructiva con un discurso de aparente radicalidad, mordaz, pero sin contenido ni propuesta.

El populismo, la “iliberalidad” y la anarquía se alimentan las facilidades de la pereza social, de las pulsiones y del inmediatismo, hay que develar ese morbo social para su desarticulación antes de que sea tarde.

Es propio de este mal social, el uso de una retórica estridente e incendiaria que ya no es atribuible solo al régimen sino a quienes bajo contagio la practican sin tener conciencia.

La perpetuidad de esos males sociales es la contracara de la ruina total de un país. Sus rasgos son:

1 La preeminencia de la acción, sujeta a un imaginario especulativo de lo que acontece y de lo que puede ocurrir, donde se propaga el contagio social de la demagogia y la manipulación.

2 El abandono de la reflexión sobre los asuntos con evidente certeza e impactos sobre el futuro próximo.

3 La ausencia de un actuar sosegado frente a los acontecimientos. Se posiciona una aproximación supuestamente práctica y utilitaria, aparentemente cargada de crítica, pero definitivamente trágica y violenta.

4 La gente vive en un imaginario que se toma como real, llenando su pensamiento de una cotidianidad común, totalmente alejada de la sensatez.

5 La prevalencia del mundo de lo aparente, sujeto a la manipulación, al reforzamiento deseos mediáticos de lo que se quiere escuchar, de prejuicios de lo que sucede.

6 El discurso que, a fuerza de repetición, da al imaginario de lo aparente, una condición natural, fuera del alcance de la evidencia y de la consistencia teórica, como verdades en sí mismas.

7 El uso de información tendenciosa, especulativa, no certificada, de naturaleza anónima, abundante en calificativos y carente de contenido y evidencias.

(*) Profesor del Doctorado en Economía de la Universidad de Carabobo.

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