Editorial: “Ni reir ni llorar” en Iquique

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Ver las imágenes de venezolanos acorralados y sitiados en la ciudad de Iquique -Chile- trajo a nuestra memoria el titular de la obra cumbre de las memorias del genocidio armenio: “Ni Reir ni llorar”, del escritor Abraham H. Hartunian.

Sin embargo, los venezolanos no reaccionamos con risas, y eso si, nuestros rostros quedaron desbordados por muchas lágrimas.

Los venezolanos somos venezolanos. Más allá de cómo pensemos o actuamos, todo lo nuestro es nuestro. Eso incluye: a los venezolanos de Venezuela, a los venezolanos que nacieron en otros países, y a los venezolanos que ahora integran la gran diáspora que fluye por centenares de países en los cinco continentes.

Ha sido criminal la situación que ha llevado a más de 6 millones de venezolanos a emigrar. Lanzados al desarraigo, lejos de sus afectos y posesiones. Seres humanos que han recorrido miles de kilómetros, en muchos casos caminando, como los agredidos en Iquique. Emigrantes que pudieron llevarse lo que podían cargar, y que en este triste caso, perdieron en el ataque que incendió esas pocas pertenencias.

Salieron de un crimen, para ser recibidos con otro crimen. En Chile, un país que siempre recibió con afecto -en distintas épocas- a nuestros exiliados. Eso es abominable. Nadie puede reir y lagrimas ya no hay.

Por Eduardo Martínez

Editor – www.economiavenezolana.com

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