Del contrato con Goudreau, Dios y los rincones

Por Eduardo Martínez

El encuentro y presunta firma de contrato con el gringo Jordan Goudreau (*) -para una invasión a Venezuela bajo el nombre Operación Gedeón- me recuerda a mi tío Armando de Maracay.

Seguía trabajando a los 70 años, cuando oyó en la radio que se debía caminar todos los días. Por lo que decidió ir y venir a pie de su trabajo de ahí en adelante.

Una tarde llegó a su casa muy contento. Le comentó a mi tía que había conocido a un señor muy interesante, q caminaba coincidencialmente con él el mismo trayecto.

Todos los días mi tío llegaba a su casa con algo que ese señor le había comentado.

«Ese amigo es muy ilustrado. Sabe de negocios. Me explica cosas que yo no sabía», comentaba mi tío al llegar a casa.

Un día, mi tío dijo que el señor tenía un proyecto de negocios, y que quería hacerlo con él. Añadiendo, que hablarían del negocio al día siguiente.

Mi tío estaba animado a seguir caminando.

Al día siguiente, cuando el tío Armando llegó a su casa, mi tía le vio el rostro desencajado y desilusionado.

¿Qué pasó?, preguntó la tía.

Si mi tía estuviera viva, estoy seguro que todavía estaría riendo.

Mi tío le contestó: «ese es un loco. Me invitó a Caracas la semana próxima. Tiene que atender unos negocios. Quería que lo acompañara. Tiene que vender unas propiedades: el Poliedro, el Parque Central y el Centro Simón Bolívar, entre otras propiedades», contó.

Les cuento, que el tío Armando retomó su camioneta para ir al trabajo. No volvió a caminar para ir a trabajar.

Espero que estos tontos, que contrataron a Goudreau, hayan aprendido, y no sigan buscando a Dios por los rincones.

(*) Jordan Goudreau tiene «discapacidad total» según Administración de Veteranos de Estados Unidos. Es decir, «no es apto» ni física ni mentalmente.

@emartinezd

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