Alexander Carrillo: El Récord de la Ignominia

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Por Alexander Carrillo

Deseo manifestar mi opinión acerca del «récord» que nos pone por encima de Rusia (que casualidad…) como la orquesta más grande del mundo. Aún estoy aturdido. Pero no por el estruendoso, hermoso y prosopopéyico sonido producido por los 12.000 músicos quienes acudieron a la cita para la obtención del absurdo «récord» Guinnes. Cosa que en nuestro país no es difícil obtener, dado el prolijo talento innato y el amor por la música. ¡No!

Mi aturdimiento es motivado a lo que considero un penoso bodrio en el que se «utilizó» a tantos niños y jóvenes para oxigenar a un maldito régimen narco comunista, investigado por la Corte Penal Internacional,  que ha provocado el exilio de miles de artistas, que ha sumido en el hambre y  la miseria a centenares de miles de venezolanos, con toda seguridad familiares cercanos de esos mismos que hoy hicieron música ante la caterva de delincuentes, donde se exaltó a través de un vídeo al padre de la desgracia venezolana y a su nefasto heredero.

Justo 8 días antes de las amañadas elecciones en las que sin lugar a dudas el oprobioso régimen obtendrá su continuidad. Que lamentable.

Considero que nuestro depauperado país necesita libertad y justicia antes que «récords». No puedo dejar de pensar en cuántos de esos hijos ejecutantes estarán ansiosos, deseando o soñando con huir de la triste realidad que viven a diario.

Si de «récords» se tratara, en Venezuela, cualquier día se podría obtener cualquier cantidad de «récords» reuniendo 5 veces, 10 veces, 20 veces más músicos que los que vimos hoy en el impresentable escenario militar de Fuerte Tiuna.

Que triste ver, como las hienas del sistema hicieron de cada participante de su «récord» a un cómplice. Joseph Goebbels no lo hubiese hecho mejor.

Considero que no es el momento de buscar «récords» sino de promover conciencias, de despertar, de gritar al mundo, la desgracia que padece Venezuela y a la que no son ajenos los participantes del «récord».

Vendrán (posiblemente) los tiempos de batir todos los «récords» de la historia, porque somos capaces de eso y más. Pero por ahora, el único «récord» obtenido es el de mayor número de cómplices, inocentes unos y otros no tanto.

Bravo a las mentes siniestras quienes a través de la música intentaron darle oxígeno al más deleznable gobierno de la historia republicana de Venezuela. Disfruten su «récord» ignominioso. Cómo bien lo dijo mi amada hija, no aplaudiré jamás, ni seré cómplice de lo que pretenda darle tribuna al régimen asesino.

* Conocido Músico y Director Tachirense

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