Rodolfo Mijares: Resistencia, negociación y el dilema de la entrega del poder

Por Rodolfo Mijares

El 28 de julio de 2024 se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela, y Nicolás Maduro, advirtió sobre las posibles consecuencias si perdiera las votaciones. En un acto público en Caracas, Maduro declaró: «Si no quieren que Venezuela caiga en un baño de sangre, en una guerra civil fratricida, producto de los fascistas, garanticemos el más grande éxito, la más grande victoria de la historia electoral de nuestro pueblo».

A continuación, voy analizar unos lideres que se resistieron al cambio y otros negociaron su salida del poder.

Los que se resistieron. Durante la Segunda Guerra Mundial, figuras como Adolf Hitler, Hideki Tojo y Benito Mussolini expresaron una firme preferencia por la destrucción total de sus países antes que la rendición frente a los Aliados.

  • Adolf Hitler: Liderando Alemania durante la guerra, Hitler adoptó una política de «guerra total», rechazando cualquier idea de rendición y optando por la destrucción total del país antes que la capitulación. Esta mentalidad se reflejó en su orden de destruir infraestructuras y recursos alemanes al final del conflicto para evitar su uso por los Aliados. Con la derrota inminente de Alemania, el 30 de abril de 1945, Hitler decidió suicidarse junto a su esposa, Eva Braun, en su bunker en Berlín, poniendo fin a su liderazgo del Tercer Reich.
  • Hideki Tojo: Como Primer Ministro de Japón durante gran parte de la guerra en el Pacífico, Tojo compartía una mentalidad similar a la de Hitler. Prefirió la «lucha hasta el último hombre» antes que considerar la rendición, llevando a Japón a continuar la guerra a pesar de las crecientes pérdidas y la falta de recursos. Tras la rendición incondicional de Japón en agosto de 1945, Tojo fue arrestado por las fuerzas aliadas. En 1948, después de un juicio donde fue encontrado culpable de crímenes de guerra, fue ejecutado por ahorcamiento.
  • Benito Mussolini: Líder fascista de Italia, Mussolini adoptó también una política de «guerra total». A medida que Italia sufría derrotas militares y la resistencia interna crecía, Mussolini se aferró al poder y buscó resistir la rendición a cualquier costo. Capturado por partisanos italianos en 1945, Mussolini y su amante fueron ejecutados sumariamente. Sus cuerpos fueron expuestos públicamente, marcando el fin de su régimen fascista en Italia.

Psicológicamente, este comportamiento político extremo puede atribuirse a factores como el narcisismo, la megalomanía, ideologías extremistas, el miedo a la pérdida de poder y control, distorsiones cognitivas y la manipulación de la opinión pública. Estos líderes se aferraron a la resistencia y la destrucción antes que la rendición, convencidos de la justicia de sus causas y temerosos de las consecuencias personales y nacionales de la derrota.

La narrativa de líderes políticos que prefieren la confrontación y la destrucción antes que la negociación o la capitulación ha sido explorada por varios estudiosos, como Richard Ned Lebow, Robert Gellately, Erich Fromm, Christopher Browning y Daniel Goldhagen. Sus análisis ofrecen valiosas perspectivas sobre los factores psicológicos y sociales que impulsan a líderes hacia comportamientos extremos en tiempos de crisis y guerra, destacando las complejidades de la toma de decisiones en contextos de conflicto.

Ahora vamos a describir ejemplos de líderes políticos autoritarios que, al enfrentar la pérdida de poder, optaron por negociar. Aquí algunos ejemplos relevantes:

  • Augusto Pinochet (Chile): Encabezó un golpe de estado en 1973. Durante su régimen, impuso un gobierno militar autoritario que violó derechos humanos y reprimió brutalmente a la oposición. Sin embargo, a finales de los años 80, presionado por la creciente oposición interna e internacional, Pinochet comenzó a negociar una transición hacia la democracia. Aunque había obtenido inmunidad judicial como expresidente, fue arrestado en Londres en 1998 debido a acusaciones de violaciones a los derechos humanos. Posteriormente fue liberado por razones de salud y regresó a Chile en 2000. Murió en 2006 sin haber sido condenado por los crímenes cometidos.
  • Ferdinand Marcos (Filipinas): Gobernó Filipinas desde 1965-86 con un régimen autoritario y bajo ley marcial a partir de 1972. Durante su mandato, se perpetuó en el poder mediante fraudes electorales y represión de la oposición. Sin embargo, ante las crecientes protestas y presiones internacionales, Marcos se vio obligado a huir del país en febrero de 1986. Se exilió en Hawái, donde vivió hasta su muerte en 1989. Durante su exilio, enfrentó varios procesos legales relacionados con el saqueo de la riqueza nacional durante su gobierno. Murió sin regresar a Filipinas ni enfrentar plenamente las consecuencias de sus acciones durante su mandato autoritario.
  • Mobutu Sese Seko (Zaire, ahora República Democrática del Congo): Gobernó Zaire con mano dura desde 1965-97, instaurando un régimen autoritario y un culto a la personalidad. A pesar de su control absoluto del poder, en la década de 1990 enfrentó presiones internas y externas para democratizar y permitir elecciones libres. Finalmente, en 1997, tras una larga guerra civil y la intervención de fuerzas rebeldes, Mobutu huyó del país, marcando el fin de su régimen autoritario. Mobutu se exilió en Marruecos, donde murió de cáncer en 1997. Mobutu nunca regresó a su país natal ni pudo enfrentar las consecuencias de su gobierno autocrático y del saqueo de los recursos de Zaire durante su mandato.

Estos ejemplos muestran cómo algunos líderes autocráticos, al enfrentar la perspectiva de una pérdida irreversible de poder, optaron por negociar y facilitar una transición hacia sistemas más democráticos. Aunque su legado y métodos fueron controvertidos y violentos, su decisión de negociar reflejó un reconocimiento pragmático de la realidad política y una respuesta a las presiones internas y externas.

Para abordar la situación en Venezuela de manera más efectiva, es crucial apartarse de la descripción de caos total y enfocarse en explorar posibles escenarios de negociación entre Nicolás Maduro y el presidente electo por la gran mayoría de los venezolanos, Edmundo González Urrutia. Un ejemplo ilustrativo podría ser la primera reunión en Ginebra en noviembre de 1985 entre Reagan y Gorbachov. En ese encuentro, Reagan criticó la ideología comunista, a lo que Gorbachov respondió destacando su compromiso con un mundo mejor y la importancia de distinguir entre ideología y realidad política.

Al igual que Gorbachov y Reagan, quienes a pesar de sus diferencias ideológicas lograron establecer un diálogo constructivo que condujo a avances significativos entre EE.UU. y la URSS, Maduro y González Urrutia podrían aspirar a superar sus discrepancias. Esto sería fundamental para trabajar hacia un consenso nacional que fomente la estabilidad, la prosperidad y el fortalecimiento de la democracia en Venezuela. Una vez establecido este punto de entendimiento, otras cuestiones podrían abordarse con mayor fluidez y efectividad.

Es esencial que cualquier negociación entre Maduro y González Urrutia esté guiada por un compromiso genuino con el bienestar de los venezolanos y la búsqueda de soluciones prácticas para los problemas que enfrenta el país. Esta aproximación podría sentar las bases para un diálogo constructivo que permita superar las divisiones y trabajar hacia un futuro más prometedor y unificado para Venezuela.

Sin embargo, considero que Maduro no posee el mismo nivel político que los líderes mencionados, pero sus fuertes alianzas con países como Cuba, Nicaragua, Rusia e Irán, así como con diversos grupos armados irregulares, podrían complicar el desenlace en Venezuela. Por esta razón, las Fuerzas Armadas de Venezuela deben desempeñar un papel decisivo al adherirse a la Constitución y asegurar el cumplimiento del artículo 5, que establece que el pueblo es quien elige a sus líderes políticos.

Conclusión:

En conclusión, la comparación entre líderes que resistieron al cambio y aquellos que negociaron su salida del poder revela distintos enfoques ante la adversidad política. Los casos de Adolf Hitler, Hideki Tojo y Benito Mussolini muestran cómo el aferrarse al poder hasta el final puede llevar a la destrucción y la tragedia nacional. Sus decisiones fueron

impulsadas por ideologías extremistas, el miedo a la rendición y el deseo de mantener el control absoluto, incluso a costa del sufrimiento de sus propios pueblos.

Por otro lado, figuras como Augusto Pinochet, Ferdinand Marcos y Mobutu Sese Seko demostraron una disposición a negociar cuando las circunstancias políticas y las presiones internas e internacionales lo hicieron inevitable. Aunque sus métodos fueron controvertidos y violentos, optaron por transiciones hacia formas de gobierno más democráticas, reconociendo la inevitabilidad del cambio y la necesidad de adaptarse a nuevas realidades políticas.

En el contexto actual de Venezuela, la situación con Nicolás Maduro presenta desafíos significativos. Aunque Maduro ha advertido sobre posibles consecuencias adversas si pierde las elecciones, la historia nos muestra que la negociación y el diálogo constructivo, como el que se logró entre Reagan y Gorbachov, pueden abrir caminos hacia soluciones pacíficas y consensuadas.

Es fundamental que cualquier proceso de transición en Venezuela esté respaldado por un compromiso genuino con el bienestar del pueblo venezolano y la restauración de la democracia. Esto implica un papel crucial para las Fuerzas Armadas venezolanas en asegurar el respeto a la voluntad popular y la estabilidad constitucional del país.

En resumen, mientras se enfrentan desafíos significativos, especialmente dados los lazos internacionales de Maduro y su apoyo de grupos armados, la historia sugiere que la negociación y el compromiso pueden ser clave para evitar conflictos y avanzar hacia un futuro más prometedor para Venezuela. Saludos

mijaresrodrigo@gmail.com

* De los Papeles del CREM. Edición de Raúl Ochoa Cuenca.

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».

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