Por Vladimir Kavan
Es un misterio para resolver por qué en Venezuela los políticos y empresarios muchas veces menosprecian el talento local a favor del talento foráneo. Tan es así, que a la hora de escoger ideas pareciera que se le da preferencia a lo foráneo. Hasta ocurre ahora con esta revolución del presente, cuando estamos inundados de cubanos, chinos, rusos, iraníes, ecuatorianos y otros paises de Latinoamérica en tareas de asesores, y tomando decisiones que bien pueden ser ejecutadas por venezolanos, que están hasta mejor preparados.
Recuerdo que en las clases del master en el IESA, en los años 80, del siglo pasado, se presentaron unas tertulias acerca del venezolano. En aquel entonces había muchos estudiantes de otros paises latinoamericanos, cursando estudios en el master. Espontáneamente me gane la enemistad de varios de ellos, cuando exprese que el gran error de los líderes políticos y empresariales venezolanos es que buscan soluciones para los problemas del país en fuentes foráneas, y traen profesionales algunos ni siquiera preparados para la tarea que les van a asignar.
La realidad es que en Venezuela tenemos un crisol criollo con mucho talento y creatividad para solucionar nuestros problemas y no necesitamos que extranjeros vengan a decirnos lo qué y cómo hay que hacer al respecto.
Durante los años que trabaje en distintas empresas en Venezuela, me encontré en todas partes el mito que el venezolano es flojo. Este es otro misterio por resolver, pues para los que nos ha tocado vivir en otros países, y hemos podido observar el desempeño de los trabajadores locales del país anfitrión, logramos aseverar que el trabajador venezolano de flojo no tiene nada.
¿A cuáles intereses beneficia este mito del venezolano flojo?
De haber limitaciones del trabajador venezolano, estas están causadas por la falta de educación, transporte adecuado, buenos centros de salud, seguridad en la vía pública, y no por la falta de voluntad del mismo. Es el estado venezolano quien falla en este asunto.
La actual migración de venezolanos es épica, han llegado a pie, hacia el sur hasta Chile, y hacia el norte por Centroamérica hasta U.S.A. Hay que tener voluntad con guáramo para hacer tales hazañas. Un ser flojo es incapaz de hacer esto.
El venezolano es muy creativo, su imaginación no tiene límites. El país en su historia y en la actualidad está lleno de ejemplos. Es esta creatividad la que le ha permitido al pueblo, que se ha quedado en el país, a sobrevivir los embates del caos económico en la cual está hundida la nación. El rebusque, la informalidad existe más que nunca, pues es imposible vivir del sueldo o salario formal.
Por otro lado, el trabajador venezolano que le ha tocado emigrar ha demostrado en su país anfitrión, su capacidad creativa e industriosa a todo nivel. Van poco a poco alcanzando mejores ingresos y nivel de vida con su esfuerzo. También existe una larga lista de emprendedores y profesionales exitosos fuera de Venezuela. Con la arepa en mano vamos dejándonos conocer. Nada que ver con el mito del venezolano flojo.
Presumo que el clasismo que existe en el país, viene desde la época de los aborígenes Caribes, que consideraban a las demás tribus pueblos de menor valor, por ello eran objeto de su menosprecio, y a los cuales pisoteaban.
En la época contemporánea, cuando en Venezuela un individuo llega a ocupar un cargo con cierta jerarquía, le sale el caribeño ancestral, y éste se siente con el poder de pisotear a los que están por debajo de su cargo.
El principal actor de este freno viene del mismo estado que con sus leyes, controles, y prohibiciones no dejan al individuo prosperar y crear riqueza.
Son los políticos que con su clasismo caribeño, una vez en el poder, se dedican a inhibir la creatividad del pueblo venezolano.
Con este entorno a lo largo y ancho del país, la creatividad del venezolano está inhibida por estos jerarcas.
Cuando el creador del milagro alemán, Ludwig Erhard, visito Latinoamérica en 1968, el núcleo de sus ponencias fue el tema de “dejar hacer” a los ciudadanos. Lamentablemente esto no conjuga con los líderes locales, que consideran al pueblo unos flojos e ignorantes, y por consiguiente estos tienen que estar sometidos a sus controles. Hasta hay políticas que lo que persiguen es mantener el nivel de pobreza.
Hay muchas demostraciones que el venezolano es industrioso, es talentoso, es creativo. Y tiene guáramo. Lo que necesita es un entorno en su propio país, en el cual “lo dejen hacer”, como lo ha demostrado en otros países adonde ha tenido que emigrar, y ha encontrado oportunidades para desarrollar su creatividad a plenitud.
Futuros aspirantes a líderes tomen nota.
* Venezolano residente en Praga