UNT: Estancada la producción agrícola en Venezuela

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Para el primer cuatrimestre del 2022, el crecimiento del sector agroalimentario, a pesar de un leve repunte en algunos rubros de la producción, se mantiene estancado luego de una enorme caída de los niveles de producción en casi una década. Así lo reportó un análisis realizado por la Coordinación Nacional del sector agroalimentario de Un Nuevo Tiempo, que dirige Fernando Camino.

Encuentran que es notable la disminución progresiva de cultivos como el café, que luego de estar produciendo más de un millón de quintales, pasó a producir alrededor de 400 mil quintales, de la papa, las hortalizas, la palma aceitera que han mermado su producción y superficie de siembra en más de 50%, la caña de azúcar que disminuyó su producción de 9 millones de toneladas en 2007 a menos de un tercio en la pasada zafra y los cítricos con una enorme caída de más de 80% de su producción y de superficie sembrada.

En cuanto al sector pecuario, ha continuado el retroceso en los niveles de producción: la ganadería vacuna y bufalina ha disminuido las unidades animales que históricamente se mantenía en más de 15 millones a 10.8 millones. La cantidad de madres reproductivas en la producción porcina, se ha reducido en 60% a partir de 2016 cuando el rebaño era de 120 mil madres. Igual que las otras actividades pecuarias, la avicultura ha retrocedido en sus niveles de producción, en 2014 la producción cayó un 77% en la oferta de carne y un 64% en la de huevos.

A pesar de que el BCV disminuyó a 73% la obligación del encaje legal, esta decisión no ha sido suficiente, ya que persiste la falta de financiamiento en el sector agroalimentario. Para este ciclo invierno los productores organizados han solicitado 350 millones de dólares y la banca solo ha ofertado 100 millones de dólares, menos de un tercio de lo solicitado. Para los sectores productivos esta medida destinada a disminuir la liquidez monetaria para salir de la hiperinflación, ha sido un sacrificio enorme, porque no hay financiamiento y aún continúa el crecimiento inflacionario que aumenta a diario los costos de producción.

Se señala en el reporte, que la falta de financiamiento para el desarrollo de la producción de los circuitos agroalimentarios, ha sido factor determinante en el estancamiento de la producción de alimentos en este inicio de año.

“Hemos reiterado que este problema ha sido una de las causas, que ha convertido la producción de alimentos en una actividad excluyente, donde solo han sobrevivido los productores que tienen capacidad financiera, quedando fuera de la actividad, la mayoría de los pequeños productores, la casi la totalidad de la producción agrícola familiar y las pequeñas granjas porcinas y avícolas, así como las Pymes agroindustriales que están casi desapareciendo”.

Además del inexistente financiamiento, ha sido también factor importante de exclusión de la actividad productiva de los sectores más vulnerables, la falta de programas y acompañamiento por parte de los organismos públicos en las áreas de desarrollo tecnológico y asistencia social. También para los sectores que aún se mantienen activos y produciendo, ha sido un inmenso sacrificio, ir recuperando los niveles de productividad en algunos rubros como los cereales y las leguminosas. En la producción de semillas certificadas se ha podido avanzar debido a la alianza con organismos internacionales. Estos logros se han hecho a pesar de solo contar con un parque de maquinarias obsoleto y la dificultad de adquirir la tecnología necesaria para un normal desarrollo productivo.

El problema del desabastecimiento y la escasez de combustibles, ha pasado de ser un problema coyuntural, a ser estructural debido a la imposibilidad de Pdvsa de aumentar la capacidad actual de refinación. Ya los productores y transportistas que se mantienen en actividad, se han acostumbrado a “lidiar” con la especulación de la venta ilegal de combustibles, la cual genera aumentos en los costos de producción que termina pagando el consumidor. En este inicio de año, este problema ha sido uno de los factores que ha encarecido el costo de las hortalizas, de la papa, las musáceas, frutas, productos cárnicos y lácteos.

La inseguridad jurídica y personal, aumentó este año en la misma medida que se va profundizando la falta de institucionalidad de los poderes públicos de nuestro país. El irrespeto a la propiedad privada, el reparto irresponsable de los activos públicos, la destrucción del medio ambiente, son algunas de las características de un Estado fallido que actúa de espaldas a sus ciudadanos. Las invasiones de unidades de producción, el desacato a las medidas de desalojo, los asesinatos, secuestros, chantajes, abigeato, el robo y hurto de maquinarias, son el día a día de los productores. Esta situación se agrava con la aplicación de impuestos y tributos ilegales y por la “matraca” en las alcabalas y en la emisión de las guías movilización.

Este año, a pesar del esfuerzo de los integrantes de los circuitos agroalimentarios, quienes tercamente se empeñan en producir alimentos en nuestro país, el régimen premia a los importadores prorrogando por ocho meses más la exoneración del pago de impuestos, lo que mantiene una competencia desleal en detrimento de la producción nacional de alimentos debido a los bajos precios de los alimentos foráneos, lo que impide la venta de la producción nacional. El contrabando de hortalizas y de tubérculos, se ha convertido en una práctica normal que también está afectando la libre competencia y ocasionando la reducción del área de siembra en regiones que viven de esta actividad económica.

Otro grave problema que impide el normal desarrollo de la producción primaria de alimentos, es el estado de abandono de la infraestructura de apoyo a la producción. Desde hace dos décadas no se han construido nuevos embalses ni sistemas de riego y se han abandonado los planes de construcción de nuevas vías y el asfaltado y mantenimiento de las existentes. Los sistemas de riego han perdido su capacidad por la falta de dragado y en las obras de saneamiento de tierras bajas y anegadizas no se han cumplido los protocolos de dragados y de mantenimiento de los diques de contención.

En los primeros meses de este año -una vez más- siguen sin aprovecharse la temporada de bajas precipitaciones para adecuar la infraestructura de producción, lo que ha ocasionado que la mayoría de las zonas productoras de hortalizas y de café hayan quedado aisladas. Se estima que alrededor del 30% de la cosecha de las hortalizas producidas en este ciclo no han podido llegar a los mercados por el grave deterioro de la vialidad.

En el sur del Lago de Maracaibo miles de hectáreas han quedado bajo las aguas a causa de las inundaciones. Más de 18 mil hectáreas de cultivos y pastizales están anegadas, causando la pérdida de miles de toneladas de plátanos, frutales, oleaginosas, raíces y tubérculos, se calcula que aproximadamente el 20% de la producción de ganado vacuno y bufalino se ha visto afectado por esta catástrofe.

“Este año persiste un total abandono de la población rural de nuestro país por parte del régimen, sigue creciendo el déficit de más de 200 mil viviendas, la vialidad rural está abandonada, el servicio de electricidad es casi nulo, al igual que los servicios sanitarios y de telecomunicaciones. La educación y la asistencia sanitaria son casi inexistentes. Si ya es dramática la situación de la población urbana, los centros poblados rurales agonizan por la falta de atención!, acotó la Coordinación Nacional de Un Nuevo Tiempo.

Fuente: Fernando Camino Peñalver, UNT

 

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