Todo suceso político es parte de un proceso

Por Eduardo Martínez

Todo suceso político es parte de un proceso. Muchas personas lo ignoran, pero en la política las cosas no sobrevienen de un momento a otro. Son las consecuencias de una sucesión de pequeños hechos, que grandes hechos empujan en un momento dado.

Si los estrategas políticos logran diseñar la estrategia correcta, será cuestión de tiempo que alcancen la meta anhelada. Lo que no quita que se presenten eventos no impulsados por ellos, y que desatan fuertes y determinantes vientos a favor para sus metas.

Hay un viejo dicho de origen bíblico, que señala que el secreto de caminar sobre las aguas, es saber donde están las piedras. De fechas más recientes, también se dice que el éxito político dependerá que aliniemos dos variables (tiempo y lugar) con nuestras expectativas y deseos: el lugar, donde se detendrá el autobús que nos llevará a la meta; y, estar en esa parada en el momento en que aparezca ese autobús.

Sin embargo, esta visión es naturaleza puntual. Es como el momento que se retrata en una fotografía. Por lo que hay que tener en perspectiva una panorámica más amplia de la parada. Lo que nos lleva a una consideración también más larga de los tiempos.

De ambas perspectivas extendidas, deberemos entender que los hechos políticos se desprenden o alcanzan de acuerdo a un proceso que es una sucesión de eventos.

Bajo esta perspectiva, no hay que perder de vista que ese autobús al cual nos vamos a montar, siempre estará en movimiento. No se detiene. Por lo que debemos de considerar los sucesos como parte de un proceso. Y como todo proceso, esos eventos pueden estar al principio de un proceso, al final de un proceso que termina, a mitad de un proceso más corto o largo, o también, ser una parada cumbre con un logro de gran magnitud, como puede ser el triunfo de una campaña presidencial.

En todo caso, la palabra clave en lo que caracterizará el éxito, es que el estratega logroe alinear los distintos eventos, y logre conciliarlos con los tropiezos, las ventajas y oportunidades.

Tal vez, la parte más difícil de entender, es como podemos conciliar nuestras acciones con los tropiezos.

Es más fácil explicarlo que lograrlo. Sin embargo, como dijo un maestro de la estrategia, hay que convertir las desventajas en ventajas. Aprovechando un principio que señala que siempre hay dualidad en las cosas. El secreto, es encontrar la parte buena de una mala. Y que de esta manera, nos sirva de impulso en el proceso político para siempre ir hacia adelante y, nos acerque cada vez más a la meta deseada.

Dicho esto, y considerando todas las aristas de la situación, tenemos buenas noticias: el candidato presidencial Edmundo González va en vuelo directo, con viento a favor, y sin escalas, hacia la meta. ¡Ánimo!

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@ermartinezd

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