Su palabra vaya por delante

Por Eduardo Martínez

La tradición anglosajona, tiene entre sus virtudes, creer en la palabra. Por ello uno de los delitos más graves, en la legislación penal, es el perjurio. Quien jura lo que no es verdad, sufre una pena que puede ser tan larga y pesada como la que es sentenciada a quien cometió el delito.

Los hispanos no entendemos ese principio sobre el cual se estructura el sistema legal. Y eso va más allá de lo meramente legal.

Cuando Hugo Chávez comenzó a amenazar al gobierno de los Estados Unidos con suspender el envío del petróleo (2007-2009), Washington se lo tomó muy en serio. La administración no tenía porqué dudar de su palabra.

Juan Otto Reich, ex embajador en Caracas y sub-secretario en funciones, fue quien mejor explicó públicamente.

“Si Chávez lo dice, es verdad. Lo va a hacer”, dijo Reich. Con lo que pasó a preguntarse: ¿Porqué tratar de explicar lo que Chávez dijo claramente?

En aquel momento, ni el propio Chávez creía que lo iban a hacer. Le era muy cómodo, con los precios estratosféricos del crudo -superaría los 120 dólares el barril- seguir recibiendo miles de millones de dólares cada mes por las ventas petroleras a los EEUU.

Esos nunca vistos ingresos, le permitió avanzar en su proyecto revolucionario transcontinental. Lo que incluía ayudas a Cuba y numerosos diminutos países del Caribe, Centro y Suramérica, el Pacífico, y África. Y por que no recordar también, algunas ciudades de los Estados Unidos y hasta la misma Londres.

Regresando a las explicaciones del embajador Reich, señalaba que EEUU debía tomar medidas. Y que el gobierno venezolano no debía ignorar que mientras Venezuela solo suministraba cerca del 10% del consumo petrolera de EEUU, lo significativo es que a la vez esas ventas representaba casi el 90% del ingreso en divisas que recibía Venezuela.

Para cerrar sus explicaciones, el embajador aseguraba que EEUU necesitaba solo 5 días (lo que tarda un tanquero en navegar de Venezuela a la Costa Este de EEUU) para buscar petróleo en otra parte y prescindir del petróleo venezolano. Como años después ocurriría.

EEUU tomó en cuenta las palabras del gobierno revolucionario de Venezuela. En Miraflores no tomaron en cuenta que sus palabras eran tomadas en cuenta.

De esos tiempos de Juan Otto Reich y sus explicaciones, han pasado casi 20 años. Y en Caracas se sigue ignorando lo que el gobierno estadounidense advierte.

Este fin de semana pasado, Petro tuvo a bien rechazar aviones del Air Force que deportaba a sus nacionales ilegales en EEUU. Tardaron más los aviones en retornar a sus bases, que Washington en aplicar medidas nunca antes vistas a quien venía siendo su más cercano y protegido aliado. Petro no lo vio venir.

¿Y que ha advertido el recién estrenado (desde hace 17 días) Donald Trump al gobierno venezolano?

Su palabra vaya por delante.

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@ermartinezd

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