Sobre el impacto en la economía del aumento del salario mínimo

Por Eduardo Martínez

Como todo lo que hace el régimen, más allá de las bondades de lo que representa un aumento de sueldos, salarios y pensiones, la forma en que actúa y como lo hace, vuelve papelillo el aumento; y eso que ya no es Carnaval.

Aumentar el salario mínimo y las pensiones a partir del mes de marzo, de 7 bolívares a 126,32, representa un incremento de 18 veces. En tanto el bono de alimentación, se aumenta de 3 bolívares a 45, unas 15 veces más. ¿Cuál es el impacto inmediato sobre la economía nacional?

No hay una fórmula que permita calcular con precisión el impacto sobre la economía. Aunque una primera conclusión es que impulsará la inflación, que aparentemente en enero y febrero habría bajado su ritmo.

Para Nicolás Maduro, esta “caída” del índice que mide la inflación, es una señal de “control” de la inflación. En tanto, que la velocidad con la que se calculó esta estimación ha resultado “sospechosa” para los analistas.

Después de varios años de retraso, en la publicación del índice, haber revelado de forma tan rápida los números de los meses de diciembre y enero, llama la atención y obliga a un análisis con gran desconfianza.

¿Porqué bajó la inflación? Lo primero que hay que resaltar es que bajar el índice inflacionario no significa que bajaron los precios. Solo nos indica que “no siguieron aumentando”. No pagamos menos. Pagamos un poco más, pero con un aumento más moderado. Lo que según los calculistas del BCV, ya no nos calificaría de “hiperinflación”, por estar por debajo de los altos niveles de los años anteriores.

Los precios suben en una economía, cuando aumentan los costos, y entre esos costos están los salarios. Subir el salario mínimo, empuja un aumento salarial a todos los niveles. Aunque no siempre en la misma proporción.

La gran masa trabajadora venezolana se reparte en dos sectores: el público y el privado. El público agrupa por encima de 4 millones de trabajadores, y la privada unos 3 millones o menos. A lo que hay añadir unos 7 millones de “cuentapropistas”, usando el léxico cubanoide que le gusta utilizar a la burocracia pública de estos tiempos: aquellos que trabajan por “cuenta propia”. Es decir, los que cada día cuando se levanta, salen a calle a resolverse en la economía informal el pan de cada día.

Sin embargo, a simple vista en esas estadísticas, los números no cuadran. Si somos 32 millones de venezolanos, trabajan en forma estable unos 7 millones, más 7 millones laboran en la economía informal, se fueron a vivir al exterior más de 7 millones, y los pensionados rondan los 5 millones, hay que preguntarse ¿cuántos niños y jóvenes menores de 18 años viven en este país?.

Hay también que tener en cuenta, el sector público paga salarios más bajos que el sector privado. Como declaró un productor agrícola del Sur de Lago: “aquí el único que paga el salario mínimo es el gobierno. Si yo ofreciera pagar salario mínimo, se me pudren los plátanos”.

Por otra parte, considerando la masa de dinero, el aumento va a significar que habrá más dinero en la calle. Eso, si es que el Banco Central de Venezuela imprime más billetes. Aunque, el pago electrónico hace que desde el punto de vista de los negocios con “punto de venta”, ese dinero esté en la calle.

Sin embargo, para conocer el impacto de este último aumento salarial, debemos tener en cuenta que a partir del 15 de marzo circulará en manos de la gente 18 veces más de dinero (1.700% para la nómina del salario mínimo, y probablemente hasta 600 o 700% para los salarios más altos).

La incógnita, para saber del impacto, es conocer porqué en enero bajó la inflación. Si fue por un maquillaje de cifras, o fue por las causas naturales por las cuales baja en una economía.

El comercio ha señalado, que en los meses de enero y febrero, el volumen de las ventas han bajado. Lo que les ha obligado a realizar ofertas. lo que hace que el índice ifnlaiconario no haya aumentado.

La principal herramienta para bajar los aumentos de precios, es incrementando la producción de bienes y servicios. Lo que es obvio que no ha sucedido en los últimos meses, y no pareciera verse en el futuro inmediato, por la naturaleza de las políticas económicas que dicta el régimen.

Ahí opera una relación casi matemática, o al menos lógica: más dinero para gastar, con menos productos en los estantes, tiene como consecuencia mayores precios. Lo que se traduce en un aumento de la inflación.

En este caso la apuesta puede ser: ¿regresaremos de nuevo a la hiperinflación del año 2021?.

Finalmente, todavía no conocemos el impacto del aumento salarial sobre el número de puestos de trabajo.

En los últimos años, las industrias -los mayores empleadores- se han venido reduciendo. Según Conindustria, el parque industrial se ha reducido de 12 mil fábricas, a menos de 3 mil. Lo que implica una gran pérdida de puestos de trabajo. Como consecuencia, se han generado una gran cantidad de emprendimientos con pocos puestos de trabajo, entre 10 y 20 por empresa.

La gran pregunta es, ¿Cuántas de estas empresas no soportarían el incremento de sus gastos de personal en 18 veces?, ¿Cuántos puestos de trabajo se perderán por la reducción de las nóminas?, y ¿qué ocurrirá en las grandes empresas?

El miércoles empezó el período de cuaresma. En cuarenta días, y luego de la Semana Santa, ya estaremos recibiendo el impacto. Algunos, pagaremos más por las cosas. Otros, nos quedaremos sin trabajo.

editor@eastwebside.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*