¿Se des-alacraniza Copei?

Tomamos nota de dos acontecimientos en dos días, que pudieran ser indicadores del nuevo clima político que envuelve a Venezuela luego de los apabullantes resultados de la Primaria del día domingo:

  1. La ausencia de los parlamentarios copeyanos (Cujicito) de la rueda de prensa realizada en los predios de la Asamblea Nacional que presidente Jorge Rodríguez. Los partidos, a quien despectivamente han recibido el sobrenombre de los “alacranes”, se apiñaron en los jardines del Palacio Legislativo para denunciar el presunto “fraude” que se habría cometido en la realización de la Primaria.
  2. La publicación de un Pronunciamiento Nacional de Copei (Cujicito) en el cual demarca fronteras con el “alacranato”, al llamar a la unidad, y a la “creación con carácter de urgencia  de una Coalición Democrática Nacional”.

    Los términos de este Pronunciamiento rompen con el lenguaje impuesto por el Régimen.

    A continuación transcribimos el texto completo de este documento:

    —Inicio documento—

    Pronunciamiento

    La actual situación en nuestro país nos indica que, no hay que ver solo el árbol, hay que ver el bosque completo y prestarle mucha atención, lo ocurrido este pasado domingo 22 de octubre en nuestro país, fue una consulta interna de ese sector de la “oposición”, un ciclo de esos actores. Muchos se preguntan ahora, ¿qué hacemos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué tenemos?, ¿qué queremos?

    Nosotros, desde Copei, seguiremos empeñados en construir y consolidar la gran esperanza y la verdadera unión nacional por el cambio en nuestra Venezuela. Queremos que todo nuestro pueblo alcance la felicidad familiar y social. Rechazamos la continuidad del deterioro de su calidad de vida. Tenemos que ayudarnos unos con otros, sin despreciar a nadie, porque todos somos útiles y absolutamente necesarios en nuestro país. Estamos convencidos de que hay suficiente espacio de participación democrática para enrumbar a Venezuela por el camino de la superación prospera y permanente en virtud a sus potencialidades productivas, por sus riquezas y amplios recursos naturales que posee el territorio, pero hemos perdido el rumbo, el egocentrismo, la codicia del mundo político opositor en algunos de sus actores ha envenenado el alma del hombre, ciertamente esto obstaculiza el libre transitar de la lucha constitucional, levantando barreras de odio contra la existencia de la sociedad. Reflexionemos esto La arrogancia es dura y despiadada. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.

    La misma División hace que se impida ese cambio que tanto ha soñado y batallado la inmensa mayoría de los venezolanos, encarcelando nuestras aspiraciones sociales y económicas, privando a nuestros niños, niñas y jóvenes de sus mejores sueños, víctimas del sistema político actual, lamentablemente inmersos en un círculo con muchos desencantos y frustraciones.

    Nuestra República no soporta más engaños, mentiras y manipulaciones. Luchemos por la concreción de ese radiante porvenir que todos aspiramos, hagamos realidad nuestro sueño de una Venezuela auténticamente democrática, desarrollada y sin ataduras del atraso y los rencores, sin radicalismos y sin extremos.

    ¡Llegó la hora, VENEZUELA!. Todos queremos un cambio para nuestro país. Para ello, es esencial tener bondad humana, que nos tratemos con respeto y reconocimiento entre nosotros, bajo la tolerancia democrática y convivencia ciudadana, con la finalidad de avanzar hacia el desarrollo integral de la Nación, facilitando condiciones para una futura realidad de prosperidad nacional que garantice otra oportunidad para lograr la transformación, el bien común y el crecimiento económico para nuestra población.

    No debemos caer en las falsas expectativas del egoísmo, porque nos puede producir de nuevo una fuerte desesperación. Por supuesto, los exhortamos a nunca rendirnos. El poder que le arrebataron al pueblo, volverá al pueblo. La libertad jamás se extinguirá, jamás perecerá. No permitamos que nos traten con desprecio, como inútil carne de cañón de aquellos que no valoran sus vidas, llevamos el amor de la humanidad en nuestros corazones. El capítulo 17 de San Lucas nos indica “el reino de Dios está dentro de nosotros”. El pueblo con la fuerza del voto quita gobiernos y pone gobiernos. Trabajemos ahora para hacer realidad lo prometido y reine la razón: todos a luchar para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Perseveremos para erradicar la corrupción, la inflación, la pobreza, el alto costo de la vida y la inseguridad. Es urgente y necesario luchar para instaurar la paz, la estabilidad, elevar la calidad de vida de las familias venezolanas y, en especial, el respeto a los derechos fundamentales de la colectividad nacional, POR LA VENEZUELA POSIBLE.
    Cada individuo, cada ciudadano tiene el PODER de decidir su destino en nuestra amada y querida Venezuela, de forma libre y maravillosa, actuando TODOS UNIDOS, luchemos por un país nuevo, un país mejor, que brinde trabajo productivo y pleno empleo, a la Juventud Presente y Futuro, y a la Vejez Seguridad Social.

    Debemos ser capaces de sentarnos juntos en la misma mesa de la fraternidad para que nuestros hijos, nuestros nietos, vivan en una nación en la que no sean juzgados por su condición ideológica o política, libres de violencia y en ejercicio pleno del desarrollo de sus derechos, acabando hoy con las palabras de odio y discriminación, esta es nuestra esperanza. Con esta fe, lograremos cortar de la montaña de desesperación una piedra de esperanza, con esta fe seremos capaces de transformar la retumbante división de nuestra Nación, en una hermosa armonía de consenso social, impulsando la inclusión y el crecimiento, que facilite la entrada de inversiones para generar la estabilidad, el crecimiento y el desarrollo de habilidades que se ajusten a la demanda empresarial y, en especial, a la búsqueda del bienestar de la sociedad venezolana, trabajando juntos, luchando juntos, de ponernos de pie juntos y como nos dijo Albert Einstein, “La locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”. Estamos conscientes y seguros que en el año 2024, podemos cambiar el destino de nuestra República y cuando este acontecimiento ocurra, afirmaremos que valió la pena luchar desde la razón, la lógica, el sentido común y con el valor inquebrantable de la verdad.

    ¡Llegó la hora, VENEZUELA! de promover con carácter de urgencia la creación de una “Coalición Democrática Nacional”, donde la implicación y la cohesión de partidos políticos, las iglesias, federaciones, cámaras, industriales, ganaderos, agricultores, movimientos ciudadanos, gremios, sindicatos, profesionales, técnicos, académicos, científicos, estudiantes, jóvenes, deportistas, cultores, artistas, mujeres, adultos mayores, trabajadores y fuerzas vivas, nos permita la defensa de los valores democráticos, el respeto a los derechos humanos, la libertad de expresión, así como la búsqueda de la justicia social, la igualdad de oportunidades y la equidad para todos los venezolanos, abogando por un Estado de Derecho sólido y transparente, donde se respeten las leyes y se garantice la separación de poderes, dónde trabajemos UNIDOS por un desarrollo sostenible que proteja el medio ambiente y promueva el bienestar de las generaciones presentes y futuras, mediante el diálogo y la reconciliación como mecanismo de integración nacional por la paz de nuestro país y de nuestra gente.

    Por eso, el proyecto de país de la Democracia Cristiana denominada “AGENDA VENEZUELA CAMBIA”, constituye una propuesta de superior vigencia y actualmente a disposición de toda Venezuela.

    ¡Venezolanos y Venezolanas, en nombre de la Democracia Cristiana queriendo servir de bisagra para la unión nacional, expresamos claro y fuerte, ¡Debemos unirnos TODOS!

    ¡DIOS LOS BENDIGA A CADA UNO DE USTEDES!

    ¡DIOS BENDIGA A VENEZUELA!

    —Fin documento—

    Fuente: Redacción, Prensa Copei

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