Por Lydia Suárez
Después de los eclipses
Pasados el eclipse de Sol del 12 de agosto y el de Luna del 28, apenas tenemos un atisbo de lo ocurrido. Nos puede parecer que el tiempo transcurrió de manera casi horizontal, entre la incertidumbre y la preocupación, y que los muchos recuerdos, sentimientos y emociones incómodas que guardaba el corazón se van disolviendo, sin que sepamos bien cómo.
La imagen del Sol en Virgo sugiere que la salida al exceso emocional no está en más emoción, sino en el discernimiento y en la atención a los detalles: esos detalles explican el tipo de historia que nos hemos venido contando y que damos por cierta en la trampa de la mente. Mercurio, iluminado por el Sol, representa aquí el momento en que comprendemos y soltamos los esquemas del pasado que hoy ya no nos sirven y que nos obligaban a encerrarnos en ideales obsoletos de un yo que no existe.
Mirando con objetividad y con los pies en la tierra, sabemos que las aguas turbias de la emoción pueden aclararse. Cuando asumimos la responsabilidad de ese proceso —entregar los roles y las máscaras que cumplieron su papel en el pasado— quedamos listos para descubrir otra faceta de nosotros mismos, más genuina y más acorde con quienes somos ahora. Esa es la enseñanza del despertar que evocan Urano en Géminis y el Sol en Virgo, y que suele llegar de manera inesperada.
Júpiter, Neptuno y Saturno
Los regentes del eclipse de Luna son Neptuno retrógrado en Aries y Júpiter en el digno y optimista signo de Leo.
Júpiter señala que podemos acceder a una energía de organización, orden y respeto por la ley, y a la vez contar con la fluidez del trígono actual con Saturno. Es un diálogo que favorece la fruición, el buen uso del tiempo y el trato realista con los límites que la vida impone. Abre la posibilidad de emprender proyectos y estructuras serias que no solo nos benefician en lo personal, sino que sirven al propósito de mejorar la vida de los demás.
Desaprovechar el lado fecundo de este trígono tiene su costo: lo que hoy resulta fluido puede volverse cuesta arriba cuando la geometría del cielo cambie a una configuración menos amable. Leído en clave psicológica, es la vieja enseñanza de que hay tiempos favorables para construir y conviene reconocerlos mientras duran.
Todo esto indica que el proceso de disolución comenzó y cerró etapas cuando Neptuno y Saturno se unieron en conjunción en Aries, el 20 de febrero de 2026. Por lo general toma algún tiempo advertir esos giros de la energía en la psique personal y colectiva.
El eclipse de Luna en Piscis del 28 de agosto acompañó ese cambio y cerró el ciclo de un eclipse previo, el del 17 de septiembre de 2024, en el mismo signo. Podemos asociar a esas fechas asuntos que pedían atención y desenlace y que quedaron pendientes: todo tiene su tiempo, y al aclararse las aguas aparecen en el fondo los cofres del tesoro.
Marte y Saturno
Esta semana, el aguerrido Marte en Cáncer, que estuvo un mes fuera de límites, sin freno, retándonos en lo personal y en lo colectivo, regresa a su cauce. Deja atrás la anarquía y puede respetar los límites: obedece, aun estando en desacuerdo con la realidad y la restricción que Saturno le impone. La mejor lectura de esta dinámica es ponernos en contacto con el arquetipo del héroe interior, el luchador que protege a su familia, su origen y sus raíces.
Venus en Libra
La diosa de la justicia y el equilibrio se encuentra en su elemento y ofrece su servicio de mediación para que cada voz sea oída y respetada. Con Saturno en oposición, sabe que el tiempo apremia y que la paciencia tiene sus límites.
Plutón en Acuario, Neptuno en Aries y Urano en Géminis
El trígono y el sextil entre los planetas transpersonales recuerdan que la transformación de la psique, personal y colectiva, ocurre en buena medida por debajo de nuestra voluntad y a su propio ritmo. No todo está en nuestras manos, y reconocerlo es una forma de madurez y no de resignación: lo que sí nos corresponde es la disposición con que acompañamos ese proceso, la confianza en que la vida sostiene, y las decisiones concretas que tomamos mientras tanto.
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