Al finalizar el año 2016 considero conveniente examinar las circunstancias que nos llevaron a la tragedia en la cual nos encontramos forzoso comenzar por lo que significó el final de la república civil, vale decir, los desgobiernos de Carlos Andrés Pérez Dos y de Caldera Dos. Fue tal el desagrado que causaron en la población que un golpe de estado militar fue recibido con simpatías. Fue el preludio para que un teniente coronel se lanzara como candidato a la presidencia y obtuviera la victoria.
En la historia venezolana tan llena de calamidades la aparición de Hugo Chávez fue la más nefasta.
Desaparecieron los valores de los cuales nos podíamos preciar: la libertad, la justicia, el progreso que habíamos logrado con un manejo apropiado de la política petrolera.
Desapareció el derecho de propiedad, las mejores fincas agrícolas y pecuarias fueron expropiadas.
La producción agrícola y pecuaria se hizo insuficiente para satisfacer los requerimientos del consumo nacional, apareció el control de precios, el hambre se convirtió en una calamidad que azota la población, desaparecieron las medicinas y la inflación llegó a niveles que la convirtieron en la mas alta del mundo.
Los fondos públicos fueron a parar a los bolsillos de los gobernantes, la administración de justicia fue encomendada a Mujiquitas, para recordar el personaje de Gallegos. Los sicarios del régimen podían cometer toda clase de delitos, pues la Fiscalía solo encontraba delincuentes en las filas de la oposición. El Tribunal Supremo y los organismos electorales pasaron a desempeñar el infame papel de sicarios del régimen.
Cuando Dios dispuso del hombre que había causado tantos males hubo un respiro pues nadie pensaba que podía venir algo peor, Triste desengaño- El sucesor se propuso igualar en tropelías a su antecesor y causar asombro con las que cometió.
Los venezolanos no descansaron en su batalla por recuperar los valores desaparecidos, a riesgo de cárcel o exilio. Pero la oposición logró renovar en el espíritu colectivo la necesidad de pelear por una vida digna y a pesar de maniobras y atropellos logró elegir una Asamblea Legislativa que controlaba. Mas del 80 por ciento de los electores habían dado su confianza a la oposición con manifiesta simpatía del Santo Padre y de la comunidad internacional, que encabezada por el Secretario General de las Naciones Unidas y por los gobiernos hispano americanos insistían periódicamente en la necesidad de un dialogo entre gobierno y oposición para buscar salida a la grave situación venezolana. Periódicamente también solicitaban la libertad de los presos políticos, el regreso de los exilados y el respeto a las atribuciones del Parlamento.
El régimen recurriendo a sus instrumentos preferidos, el llamado Tribunal Supremo y el sumiso Consejo Nacional Electoral impidió el referendo revocatorio y anunció que no se efectuarían las elecciones de Gobernadores, Asambleas Legislativas y Concejos Municipales. Previstos en la Constitución. Tal el escenario venezolano al comenzar el año 2117.
Son veinte años de dictadura, lapso superior al de Perón en Argentina. Al de Lázaro Cárdenas en Mejico, al de los Somoza en Nicaragua, al de Rojas Pinilla en Colombia, al de los coroneles brasileños, e incluso, apelando a Europa, a los de Adolfo Hitler y Benito Mussolini. Solo Franco supera al chavismo. ¿Será también un signo trágico? Nos esperan 2O años mas de dictadura puesto que Franco gobernó el doble: cuarenta años.
Con algo muy triste: Franco dejó a España como un país prospero y nuestras caricaturas franquistas lo deja en la ruina total.
Tristes Navidades, Triste año Nuevo. ¿Nos encomendará nuevamente a Dios el Santo Padre? Es nuestra única esperanza