Partiendo del exilio-interior al exilio-exterior

Por Eduardo Martínez

Los amigos Nitu Pérez Osuna y Vladimir Petit cumplieron ayer 6 años en el exilio-exterior. Todo ocurrió en una odisea tropical, en la cual lo único que les faltó fue emprender a pie el camino de El Darién. Un recorrido que hoy en día, a pesar de ser peligroso, no es algo extraño para tal vez un millón de venezolanos.

Decimos “exilio-exterior” para señalar que también existe un “exilio-interior”, como a los soviéticos les daba por llamar a todos aquellos que enviaban a los Gulags en Siberia.

En Venezuela el procedimiento no ha sido distinto. También tenemos nuestro exilio-exterior, con 10 millones de venezolanos viviendo afuera de las fronteras nacionales; y también tenemos un exilio-interior, el cual padecen el resto de los venezolanos. Unos 20 millones de personas.

Nitu y Vladimir también padecieron el exilio-interior los años previos a verse obligados a emigrar. Luego de preservar su integridad moral y ética por casi 20 años, un buen día se encontraron en la necesidad de salvar su integridad física. Ya no tenían sus documentos para viajar al exterior. Lo que les impulsó, dada la inminente materialización de las amenazas, a cruzar la frontera por los caminos verdes – prácticamente – como ilegales.

Los riesgos de quedarse, o irse como lo hicieron, no eran diferentes. De quedarse se enfrentaban a la penalización de su disidencia. Lo que les podría haber acarreado el confinamiento en celdas de gran peligro.

Aunque también, pudiera haber significado estar sometidos a la separación, el aislamiento, y hasta la tortura. Y quien sabe a que otras nefastas consecuencias, como esas que han estado ventilándose eternamente en la CIJ.

A Dios gracias, no llegaron a experimentar esos extremos. Pudieron llegar a buen puerto, donde han contado con la solidaridad internacional de amigos y gobiernos.

En Venezuela y en el exterior, el temple de sus convicciones no ha permitido que cedieran ante las amenazas y mucho menos ante las presiones posibles de cuantiosos premios y bonos.

A esos 6 años de haber salido con lo que podían llevar en sus manos, se llevaron en su corazón todo el arsenal de sus maneras de pensar, del amor por una patria libre y la herencia moral y ética de sus padres.

Aquí los esperamos. No los hemos olvidado. Y cuando el recuerdo de estos periplos sea solo como el despertar de una pesadilla, Venezuela toda los estará esperando. Una tierra de la cual nunca, debieron emigrar.

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@ermartinezd

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