¿Para qué sirve el diálogo?

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Por Eduardo Martínez

El diálogo es uno de los temas recurrentes en la agenda política venezolana. Desde el 1999 se vino utilizado cada vez que el régimen sentía el agua al cuello. Sin embargo, con el tiempo pareciera haberse transformado en una herramienta para ser usada a favor del propio régimen, y mantenerse ad infinitum en el poder.

En este contexto, deja por fuera las aspiraciones de la mayoría de los venezolanos que desean un cambio del rumbo que lleva el país.

No es una mentira o exageración señalar que los venezolanos no están contentos con las políticas que el régimen viene aplicando. Hay un ambiente de insatisfacción en el ánimo de los venezolanos.

La precariedad y miseria en el que se desenvuelve la vida de la población ha llevado a 7 millones de ciudadanos a abandonar el territorio. Si tuvieran oportunidades de desarrollo individual y personal, no habrían emigrado. Esa situación es innegable.

Cuando los venezolanos, atribulados por la mala situación piensan en un diálogo, lo hacen en términos de buscar soluciones y no de alargar la permanencia en el poder de la camarilla que hace todo lo posible para mantenerse aferrado a los símbolos y beneficios que otorga dicho poder.

Hasta el momento, hemos perdido la cuenta de cuantos episodios de diálogo han sido transmitidos por la televisión. Si preguntamos a cualquier venezolano, independientemente de sus simpatías venezolanos, si esos procesos de diálogo han satisfecho sus inquietudes, encontraremos que con el paso del tiempo han perdido interés en el tema.

¿Qué es lo que pasa con esos diálogos que no aportan lo que la ciudadanía espera?

Para hurgar en una posible respuesta, hay que empezar por analizar quiénes participan y han participado en esos diálogos.

En cuanto a los representantes del régimen, es evidente que han participado casi siempre las mismas personas. A parte que sabemos a quiénes representan.

En lo que respecta a la oposición, no está claro a quiénes representan o si se representan a si mismos.

Es de imaginarse, que quienes representan al régimen, luego de cada sesión van a Miraflores a rendir cuentas de los frutos de esas reuniones.

¿Sabemos a dónde van a rendir cuentas quienes pretenden representar a quienes no comulgan con el régimen? … Entonces… ¿para qué sirve el diálogo?

editor@eastwebside.com

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