Carlota no se arrepiente de haberse quedado en casa una vez que nacieron sus hijos y ha disfrutado enormemente sus roles de esposa y madre. Sin embargo, últimamente, cada fin de año la asalta el pensamiento de regresar al campo profesional, considerando que los niños están ocupados en sus actividades escolares y extra curriculares y que, por otra parte, el sueldo de su esposo se ha hecho insuficiente para mantener el ritmo de vida al que su familia está acostumbrada.
Cada vez que nos encontramos frente a una nueva etapa de nuestras vidas revisamos nuestros logros y pensamos en lo que nos queda pendiente. Eventos como la graduación, la culminación de las pasantías, el matrimonio, la llegada de un hijo o el fin de un año nos llevan inevitablemente a realizar un balance personal. Surgen las preguntas: ¿Qué hice? ¿Qué me falta por completar? ¿Sigue siendo importante tener un convertible o ahora prefiero apostar por un apartamento?
En esos instantes hacemos planes y establecemos propósitos, muchos de los cuales quedan en el olvido cuando pasa la euforia del momento. Esto ocurre porque nos quedamos en el mero deseo y no diseñamos una estrategia que nos marque el rumbo a seguir para alcanzar nuestros sueños. Es imperativo contar con un plan que contemple las tareas que debemos llevar a cabo de forma sistemática para obtener un determinado fin.
Para buena parte de nosotros la idea de sentarnos a trazar una estrategia relacionada con nuestros objetivos personales suena como algo aburrido, fastidioso y hasta inútil y nos enfocamos en los elementos externos que pueden desviarnos de nuestro camino. Sin embargo, cuando preguntamos a las personas que manifiestan su satisfacción por sus logros, generalmente nos cuentan que tenían una lista de metas y de pequeños pasos a seguir para convertirlas en realidad.
Contrariamente a lo imaginado, no hay que hacer un tratado de mil páginas sino una lista de los propósitos más importantes para el corto, mediano y corto plazo en los aspectos más relevantes de nuestra vida y las principales acciones a seguir para conseguirlos. Podemos empezar, por ejemplo, por identificar una meta en el plano personal, familiar, salud, disfrute y finanzas personales que queremos conquistar en el lapso de un año y repetimos el ejercicio para un plazo de 5 años y de 20 años.
Carlota se da cuenta que hace mucho tiempo que no piensa en si misma cuando de objetivos se trata, así que decide detenerse un rato a definir que le gustaría hacer en el futuro inmediato y en los próximos años tanto en lo personal, familiar y profesional. Está consciente que en la medida en que dirija sus esfuerzos a la realización de sus sueños y anhelos, sentirá la satisfacción del logro y la podrá compartir con su esposo e hijos quienes, está segura, la apoyarán en la vía que emprenda.
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