Informe REDHNNA: Promesas de papel

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La Red de Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes (REDHNNA) publicó un Informe sobre el estado de los derechos humanos (DDHH) de niños, niños y adolescentes.

Son graves y preocupantes las  conclusiones a las que lleva la lectura del Informe, bajó el título: DERECHOS DE PAPEL – Salud en postración.

Por la seriedad del Informe, y por la gravedad de lo relatado, transcribimos a continuación el referido Informe:

DERECHOS DE PAPEL

Salud en postración

La censura oficial y la crisis económica son simplemente dos de los factores que afectan directamente el acceso a información gratuita, oportuna, verificada y plural en Venezuela.

En el caso de los niños, niñas y adolescentes, no hay datos desglosados, emitidos por una autoridad apropiada sobre el tema de los niños, para dar cuenta del cumplimiento de los derechos fundamentales de esta población.

Debido a esto, REDHNNA (Red de Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes) consideró relevante activar en 2019 una revisión semanal de 28 medios digitales y redes sociales, así como los informes de 10 ONG nacionales y mundiales, para establecer un sistema monitorear los diversos problemas que afectan el bienestar de los niños en el contexto de la emergencia humanitaria del país.

La revisión de 371 informes de noticias durante el primer semestre de 2019 y de 466 informes de medios digitales registrados y categorizados durante el primer trimestre de 2020, para estudiarlos de acuerdo con las normas mínimas para la protección infantil en la acción humanitaria, CPMS, señala acciones y omisiones relevantes del Consejo Venezolano de Protección Infantil (IDENNA), en seis áreas esenciales de protección infantil durante este período: salud y nutrición, seguridad alimentaria, educación, nivel de vida adecuado, seguridad personal y justicia. Este trabajo busca resaltar cuán vulnerables son los niños dentro del país, pero también promover una respuesta oficial mejorada para ofrecer protección de acuerdo con las obligaciones humanitarias asumidas por el país dentro del marco legal internacional actual.

Salud postrada en cama

Actualmente, las cifras de mortalidad materna, neonatal e infantil muestran un retroceso de 60 años y ha habido una reaparición e incremento de enfermedades erradicadas como la malaria (788,077 casos) sarampión (365 personas) tuberculosis y sífilis (309 mujeres embarazadas y 176 niños). ) cuya propagación se atribuye más a la pobreza que al contagio. Por ejemplo, 800 casos de malaria se informaron semanalmente en el estado de Sucre solo en marzo.

El gobierno anunció la creación de la tarjeta Salud-Petro y afirmó que 2019 había tenido éxito en materia de salud con un 95% de cobertura e inmunizaciones. Sin embargo, las noticias indican que no hay acceso a las vacunas que son cruciales en los primeros meses de vida, y la lista de espera para cirugías en un hospital pediátrico tan importante como el JM de Los Ríos supera a los 4.500 niños, mientras que en la Maternidad Concepción Palacios Hospital, de 300 cirugías mensuales, solo se realizan 56.

La ausencia de suministros, la disminución de la infraestructura, la falta de salud, la falta de medicamentos (3.000 niños y adolescentes con VIH sin tratamientos antirretrovirales), el cierre de servicios médicos, protestas laborales, fallas de los servicios básicos, medicamentos y suministros médicos cada vez más asequibles, hablan de un sistema de salud al borde del colapso.

Los niños hospitalizados en el Servicio de Hematología de J.M. de los Ríos solo pueden recibir transfusiones si tienen donantes. Julio Rangel (11) y Víctor Pino (12), pacientes de los servicios de hematología y nefrología de este hospital, respectivamente, murieron en enero mientras esperaban los trasplantes. Ambos estaban sujetos a las Medidas de Protección emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para 13 servicios de este centro de salud en 2019.

Salud y nutrición para niños indígenas.

Los warao, ubicados en Bolívar y Delta Amacuro, carecen de agua, electricidad, caminos pavimentados, hospitales públicos o servicios funerarios. Al menos 10 niños de esta etnia murieron de desnutrición y al menos dos recién nacidos (2 y 6 meses) del sector Cambalache, estado Bolívar, murieron después de sufrir vómitos y diarrea. Además, de los 2,100 niños atendidos por UNICEF Venezuela en febrero, 840 mostraron retraso en el crecimiento y 640 tenían bajo peso o estaban en riesgo de emaciación. Se notificaron 13 casos de desnutrición en niños lactantes entre 0 y 11 meses entre el 5 y el 7 de febrero solo.

Infancia y adolescencia estresada 

Además de los diversos incidentes de violencia doméstica y de género, contra los cuales los niños y adolescentes están completamente indefensos, también existe el problema de la violencia estructural y la falta de condiciones, programas, acciones, tratamientos o acceso a medicamentos, para enfrentar el aumento de aflicciones emocionales y psicosociales, y traumas mentales causados ??por la angustia y la privación de la situación general del país.

Una adolescente de 15 años sufrió un intento de secuestro en Trujillo, y una niña de 5 meses fue secuestrada por su padrastro durante 11 días para obligar a su madre a permanecer en la relación. Del mismo modo, en Monagas, dos adolescentes fueron detenidas por una noche por agentes del Comando Nacional Anti Extorsión yAnti Secuestro.

El Comando del  CONAS, para presionar a un líder sindical, que había denunciado la falta de suministros médicos, a entregarse.

En febrero, los problemas emocionales y las privaciones del sueño que sufren los niños y adolescentes debido a los constantes cortes de energía, provocaron una protesta ante la Defensoría del Pueblo de Mérida.

COVID-19 y la cuarentena

Las complicaciones preexistentes en el sistema de salud se ven exacerbadas por la pandemia de COVID-19 y el impacto del bloqueo decrecido contra el brote.

Existe preocupación por la falta de personal y suministros necesarios para enfrentar el virus. Los centros de salud han sido militarizados y ha habido informes de represión, hostigamiento y arrestos de trabajadores de la salud, especialmente médicos, cuando denuncian la situación en sus hospitales.

La cuarentena complica la atención de las personas con enfermedades crónicas o discapacidades. Un ejemplo de esto es el caso de niños y adolescentes con autismo, que requieren alimentos especiales y medidas de confinamiento que no se han considerado.

Ocho etnias indígenas: Yekwana, Sanema, Jivi, Piaroa, Kariña, Pemon, Piapoco y Wayuu, informan que han recibido muy poco apoyo para detener la pandemia. Ni siquiera tienen un suministro regular de agua. Sus precarias condiciones de vida y la falta de asistencia los hace particularmente vulnerables contra el COVID-19.

De los 143 casos de COVID-19 diagnosticados hasta el 31 de marzo, cuatro eran niños.

Fuente: Prensa REDHNNA

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