Inflación empuja una nueva devaluación del bolívar

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El columnista Alvonlil revisa las teorías económicas que tratan del fenómeno inflacionario, para tratar de encontrar una explicación a la inflación que azota a Venezuela. Como el mismo dice: “En el caso venezolano hay un coctel perverso de todas estas teorías que hacen que se tenga uno de los niveles de inflación más altos de todo el mundo”.

INFLACIÓN REPRESADA

Alvonlil

Hay inflación cuando los precios en una economía suben en forma generalizada y sostenida en el tiempo. Generalizada significa que afecta a TODOS los bienes y servicios, y sostenida significa que los precios no suben por una sola vez, sino continúan haciéndolo PERMANENTEMENTE, con altibajos, en el tiempo. Clásicamente existieron 3 teorías que explicaron el fenómeno inflacionario de las naciones: presión de costes, presión de demanda y estructural. A partir del premio nobel Milton Friedman se agregó la tesis monetarista que, pese a diversas críticas sociales, probó ser una terapia bastante eficiente para controlar la inflación.

La presión de costes es quizás la de más fácil comprensión: en principio, dejando todas las otras variables céteris paribus (constantes), los productores de bienes y servicios fijan sus precios basados en el coste de producción más un margen de beneficio. De repente, si por alguna razón no controlable suben los costos de producir estos bienes y servicios, automáticamente suben los precios. Como a nivel agregado todo está relacionado, se desata un proceso inflacionario causado por la presión de costes.

La tesis de presión de demanda parte de la base que los precios en una economía están en función de la oferta y la demanda. La oferta, dentro de ciertos rangos, es relativamente rígida. A partir de un momento de equilibrio, si la demanda baja, los precios también lo harán, por el afán los productores de vender toda su producción. Pero si la demanda aumenta, pasará lo contrario, es decir los precios subirán procurando atender a todos los demandantes del bien o servicio. Si el aumento de demanda es generalizado, se desata un proceso inflacionario causado por la presión de demanda.

La explicación estructural parte de la base de que en ciertas economías hay estructuras básicas que determinan el comportamiento de los precios y, cuando esas estructuras por alguna razón se afectan, ello se verá reflejado en la estructura de los mismos. Esto es muy fácil de ver en los países monoexportadores por ejemplo. Cuando su principal producto de exportación tiene buenos precios en los mercados internacionales, la economía interna gozará de buena salud y los precios de los bienes y servicios permanecerán estables. Si, por el contrario, ese producto cae en los mercados internacionales, habrá necesidad de devaluar y con ello se desatará un proceso inflacionario.

Con una formulación matemática impecable, Milton Friedman demostró que, aún cuando las explicaciones clásicas son válidas, es en última instancia la presencia de recursos líquidos en una economía lo que determina que los precios se paguen en mayor o menor medida. Por lo tanto, los procesos inflacionarios se frenan o se expanden dependiendo de lo que haga la autoridad monetaria, es decir, estancando o aumentando el uso del dinero. Una manera de regular este volumen de recursos líquidos es encareciendo o abaratando el costo del dinero mediante la fijación de tasas de interés por parte de la autoridad monetaria. Si las tasas suben, el costo del dinero también sube y el uso del mismo bajará, enfriando la economía. Por el contrario, si las tasas bajan, el costo del dinero también bajará y el uso del mismo aumentará, produciéndose un recalentamiento –overheating- de la economía. Esta receta es implacable desde el punto de vista social, toda vez que no considera para nada los efectos negativos en las unidades microeconómicas, pero ha probado su eficacia a nivel macro y la mayoría de los países la aplica para estabilizar el nivel de precios internos y tener una inflación mínima, habida cuenta que esta es como un impuesto regresivo que afecta de mayor manera a los pobres en el mediano y largo plazo.

En el caso venezolano hay un coctel perverso de todas estas teorías que hacen que se tenga uno de los niveles de inflación más altos de todo el mundo.

Por el lado de la presión de costos hay políticas como la de ajustes salariales, muy comprensibles en un ambiente inflacionario, que hacen que cada cierto tiempo suba el costo generalizado de la mano de obra. También, cada vez que se ajusta el costo de los servicios y de los impuestos, se sube fuertemente al sector de industria y comercio. Como todo esto aumenta el costo y a su factor de incremento que es el beneficio, resulta que el más afectado es el consumidor final, que debe pagar precios que incluyen todos estos factores que no son compensados con el aumento salarial y con lo cual queda en una situación peor a la de antes de su propio ajuste.

La presión de demanda admite varias lecturas. Una puede ser que ante la disminución del poder adquisitivo real, no habría presión de demanda para ciertos bienes y servicios prescindibles. Sin embargo, el comportamiento del consumidor venezolano es muy atípico y, pese a los reclamos por los bajos salarios, es uno de los mayores consumidores del mundo de blackberries, zapatos de marca, licores y perfumes. Al no haber dólares CADIVI para traer estos bienes, su demanda hace que alcancen precios estratosféricos.

La tesis estructural aplica plenamente en el caso venezolano. Prácticamente su único producto de exportación es el petróleo y sus derivados. Cuando su precio estuvo por sobre US$ 100 el barril, el sector interno estuvo abarrotado de productos importados y a bajo precio. Las personas pudieron viajar y disfrutar de generosas cuotas de viaje a precio oficial. Pero esas bonanzas no son sostenibles en el tiempo. Cuando el petróleo bajó, el panorama cambió radicalmente: no hubo más divisas baratas para importar ni para viajar. La oferta interna bajó ostensiblemente y hubo necesidad de devaluar en unos pocos casos un 20% y en otros muchos un 100% y más cuando hay que recurrir al SITME.

Por el lado monetario tenemos una liquidez que aumenta todas las semanas y tasas de interés que son reguladas mayormente a la baja. Si se quisiera controlar la inflación, habría que hacer todo lo contrario y adoptar algunas medidas para compensar los efectos adversos de la restricción monetaria.

No debemos olvidar que el comportamiento de la inflación ha sido ascendente en el último quinquenio:

La inflación por los primeros 7 meses del año asciende al 18% según cifras del BCV. Una proyección línea recta de la misma diría que será de un 30,9 para todo el año. Sin embargo, hay elementos de juicio para suponer que puede ser mayor:

  • El segundo semestre de cada año suele ser mucho más activo que el primero y de mayor inflación.
  • En el primer semestre se agotaron los stocks que fueron importados con dólar a Bs. 2,15. Los importadores mantuvieron los precios con ese costo para evitar sanciones. Ahora empiezan a aflorar las importaciones con las nuevas tasas cambiarias.
  • Este nivel de inflación no es más alto por el peso que tienen una serie de precios regulados como la gasolina que no ha subido en 14 años. El precio de algunos de estos bienes regulados tiene que ajustarse para disminuir la sangría por contrabando de extracción.
  • Es posible una nueva devaluación a abierta o encubierta. La encubierta sería con el dólar SITME.

En el caso de una sinceración del tipo de cambio, que algún día tendrá que ocurrir, el impacto inflacionario será demasiado fuerte. Baste señalar que cuando se liberó el cambio en 1989, la inflación anual llegó al 81%. Cuando se liberó en 1996, llegó al 103,2% anual. La pregunta de las 64.000 lochas: ¿A cuánto cree Ud. que puede llegar la inflación anual si se libera el cambio en estos días?

4 comentarios para “Inflación empuja una nueva devaluación del bolívar”

  • HATG:

    Excelente articulo, deberia ser publicado en el cielo de Venezuela, de manera tal que pongamos los pies sobre la tierra y terminemos de entender que el pais va por el camino equivocado y es necesario controlar todos los factores antes mencionados por el columnista de manera tal que podamos salvar lo poco que queda antes de terminar primero en la lista de los paises mas pobres y con mayor retroceso en el mundo

  • María Gómez:

    Excelente artículo, por su cuota didactica, técnica y reflexiva. Salud al Autor.

  • Hildemaro Montejo:

    Lo que mas me gusto de este articulo es que explica
    de manera sencilla y muy comprensible ese diabolico
    efecto llamado «inflacion». Tiene razon el autor al
    indicar que en Venezuela hay un «coctel perverso» de
    todas las teorias sobre el tema. Porque en realidad
    se ha hecho todo lo contrario a lo que requiere la
    logica contencion de ese fenomeno. Hoy existe una repeticin de las mismas nefastas medidas que llevaron a cabo en el pasado muchos malos gobiernos
    venezolanos. No hemos aprendido nada de esa «metidas
    de pata», que por ser relativamente recientes estan
    en la memoria de mucha gente. De haber una libera-
    cion de la tasa de cambio con el desmontaje del ine-
    ficaz control de cambios y el perjudicial control de
    precios yo calculo que la tasa de inflacion llegaria
    al mas del 150%. Lo malo es que, de una u otra mane-
    ra, alguien algun dia debera sincerar la actual situacion. Porque de lo contrario nos hundiremos en
    la pobreza perenne y generalizada.

  • CLAUDIO ANTONIO OLIVO FAURE:

    Excelente análisis, y como coloquialmente decimos en estas tierras criollas, MAS CLARO NO CANTA UN GALLO.
    Solo quedaría por reflexionar si debemos suplicar a Dios que nos quite el Petroleo por un tiempo, pues da la ligera impresión que es como una maldición, nos empobrecen quienes lo «administran» y siendo un pais rico seguimos mendigando poder sobrevivir.

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