¿Hacia donde apunta la brújula?

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Por Eduardo Martínez

Teniendo ya a la vista el año 2023, las cosas en el país no parecen tomar el camino de la recuperación económica, y mucho menos, el de la estabilidad social y política.

El principal indicador, de como la población ve las cosas, es que los venezolanos siguen emigrando hacia otros países en dónde creen pueden encontrar mayores oportunidades. Aunque a veces ese flujo amaina un poco, nunca se acaba.

En tanto el gobierno, desarrolla una campaña de una hipotética recuperación económica, que no se ve en los pocos indicadores que conocemos: la devalución del bolívar se ha acelerado, la inflación sigue creciendo, los sueldos y salarios son insuficientes para comprar al menos alimentos, la economía informal se mantiene, y las 8 mil industrias cerradas en estos 20 años, no vuelven a abrir sus puertas.

A pesar que el gobierno cuenta con una diáspora de 7 millones y medio de venezolanos, que ya no consumen en el país bienes y servicios, ha sido mayor el impacto ocasionado por la baja producción petrolera. Una caída de la producción que no ha permitido aprovechar, por primera vez en la historia, los altos precios del petróleo debidos a la invasión rusa a Ucrania.

En este contexto de bajos ingresos del Estado, el gobierno se ha visto presionado internacionalmente a sentarse con la oposición a negociar las condiciones políticas a cambio de la eliminación de las sanciones.

Lo que quiere el régimen

A esas negociaciones, que debieran realizarse en México en estos días, el gobierno no asiste voluntariamente. Sabe, que para seguir haciendo lo que les da la gana, deben presentarse con la cara lavada, vestidos de sastre, cbien afeitados y peinaditos por estilistas, con un vocabulario diplomático y sonrientes. A pesar de ser los mismos, nada que ver con la facha y los decires de los especímenes que aparecen usualmente en las concentraciones del oficialismo.

Sin embargo, dentro de sí, siguen siendo los mismos. Su historial de comportamiento como funcionarios públicos y jerarcas del régimen, acumula un saldo de violaciones a los derechos humanos y otros delitos. Imputaciones que cursan en La Haya, y en tribunales penales de media docena de países. Por eso han sido sancionados. Esas órdenes de captura internacional, también van en las valijas como material de trueque.

La chupeta

En sus maletines de viaje, los representantes del gobierno Maduro llevan también unas chupetas para la oposición. No son otras que las próximas elecciones presidenciales. Y más genérico sea el término, menos discutirá los términos de esas elecciones.

Si se discuten esas condiciones, para unas elecciones libres y transparentes, deben aparecer todas las condiciones: papel para los periódicos, la renovación de las licencias de radio y tv, devolución a las parrilla de las cableras de los canales de información internacionales, liberación de los presos políticos, cierre de los juicios a dirigentes políticos, devolución de los pasaportes incautados y su habilitación, devolución de las propiedades incautadas ilegalmente, desalojo de los comisarios políticos del Consejo Nacional Electoral, apertura del Registro Electoral tanto en Venezuela como en el exterior, eliminación de la inhabilitación por vía administrativa de candidaturas de la oposición, entre otros.

Esperemos que los delegados de la oposición, en su viaje a México, lleven estas condiciones en sus valijas.

El cepo comunicacional

Para esta nueva edición de las negociaciones con la oposición, el gobierno ha hecho en las últimas semanas uso de la “hegemonía comunicacional” que tiene y muestra. La cual se ha acrecentado con el cierre de cerca de 100 emisoras de radio en lo que va de año. Lo que se publica y difunde, es lo que gobierno dice.

¿Qué trama el régimen?

La sospecha de que algo grande trama quienes gobiernan Venezuela, es la campaña de desinformación que aparece en la prensa que todavía existe.

Llama la atención el escándalo con la elección de la nueva Miss Venezuela. Hasta la que ganó el título, ha señalado irregularidades.

Por otra parte, también merece atención el volúmen de denuncias de feminicidios, violaciones y pedofilia que ocurren en el país. Como que si fuera algo nuevo.

Y finalmente, las publicitadas aperturas de lujosas tiendas, exclusivos restaurantes y otros comercios, a pesar que la mayor parte de la población no pueda pagar lo que allí se vende.

Todo estos constituye una campaña para la distracción. Lo que hace presumir que con algo grande nos viene el régimen.

Por eso es de preguntarse: ¿Qué trama el régimen? Y si logramos contestar esta pregunta, sabremos a dónde apunta la brújula en el 2023.

editor@eastwebside.com

 

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