Grecia: la punta del iceberg de la crisis europea

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Protestas en Grecia se han extendido por todo el país

La presencia de miles de personas en las calles europeas todavía no puede torcer las políticas de ajuste que se comenzaron a aplicar en diferentes naciones, aunque las movilizaciones masivas en Grecia y España demuestran el creciente descontento frente a gobiernos que decidieron “estabilizar el mercado” a costa de duros ajustes.

Despidos masivos, aumento de impuestos, privatizaciones de empresas públicas y recortes de gastos sociales son desde el año pasado las razones de las protestas que cruzan al viejo continente.

Como respuesta institucional a las demandas de millones de personas, todo indica que la decisión es profundizar los ajustes al precio que sea, con el respaldo de las fuerzas de seguridad a la hora de reprimir las manifestaciones.

En los últimos días, Grecia fue el epicentro y la caja de resonancia de la crisis económica que vive Europa, donde se multiplicaron las presiones para que el gobierno del primer ministro Yorgos Papandreu active nuevas medidas de ajuste.

Si esto sucede, los organismos internacionales aprobarán la entrega del quinto tramo de un préstamo total que asciende a 110 mil millones de euros.

El Consejo de Ministros griego ahora se encuentra a punto de sancionar la ley marco del programa de ajuste, que prevé recortes salariales y de pensiones, además de la eliminación de unos 150 mil puestos de trabajo.

Alemania y las presiones a sus vecinos

Luego que el primer ministro griego recibiera un voto de confianza para tratar de soportar la crisis de gobernabilidad, la canciller alemana Angela Merkel saludó el hecho y reclamó que los ajustes en la nación vecina se deben cumplir de forma urgente.

Posicionado como el país más fuerte de la UE, Alemania es el principal impulsor de los planes de austeridad, con el objetivo de lograr el Pacto por el Euro.

Si esta iniciativa avanza los países miembros del bloque deberán comprometerse a lograr moderación salarial, flexibilidad laboral, contención del gasto en pensiones y prestaciones sociales, y coordinación de políticas fiscales.

Una suma de medidas que en la actualidad se llevan adelante en Grecia y también fueron aprobadas en Irlanda y Portugal.

En el resto de los países, como España, Gran Bretaña o Francia, no se llegó todavía a una crisis similar, pero igualmente los gobiernos aprobaron el aumento de las edades para la jubilación, recortes en el gasto educativo y privatizaciones.

La declaración de Merkel sobre Grecia tuvo respuesta en la diputada alemana Sahra Wagenknecht, que sostuvo que, si bien el gobierno de Atenas “ganó el voto de confianza, eso no significa que la mayoría del pueblo lo apoya”.

La legisladora apuntó al ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, al que le solicitó que los bancos y compañías de seguro “contribuyan al rescate de la economía griega”.

En la misma línea crítica se pronunció la Federación Alemana de Sindicatos-FAS, expresando “las consecuencias negativas de los paquetes de ayudas para los estados europeos en crisis y la política de austeridad en medio de la crisis financiera”.

La FAS apuntó contra el pacto propuesto por Merkel porque las medidas “agudizarán la crisis económica y social en Grecia, Portugal e Irlanda”.

Tanto la FAS como la Federación de Sindicatos Europeos (EGB), exigen más apoyo directo para los países en crisis, la prolongación de los plazos de vigencia para los créditos, la aplicación de un impuesto sobre transacciones financieras y la creación de un fondo “para garantizar condiciones homogéneos para los estados en crisis”.

El resto de Europa

A mediados de junio se conoció que el gobierno italiano prepara un nuevo plan de ajuste para “equilibrar su deuda pública” hasta el 2014, ya que es una de las más altas del mundo, con casi 120% del Producto Interno Bruto-PIB.

Si bien hasta el momento Italia había sorteado aplicar medidas de profunda austeridad, el sábado pasado el titular del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, advirtió que la nación podría ser afectada por la propagación de la crisis financiera.

El año pasado, Roma aprobó un plan de recortes para el 2011-2012 de 25 millones de euros, mientras que su crecimiento económico se mantuvo casi nulo, con el 0,1% en el primer trimestre.

A las reducciones ya aplicadas se sumarían el aumento de la edad de jubilación de las mujeres en empresas privadas y el congelamiento de salarios, entre otros.

En Gran Bretaña, el principal sindicato de empleados públicos encabezará una huelga general a fin de mes luego que el gobierno conservador de David Cameron anunciara la reforma del sistema jubilatorio, el despidos de trabajadores y el congelamiento de salarios.

En el diseño financiero presentado por el FMI y la UE para diversos países, la banca privada y los empresarios son los mayores beneficiarios: no se les pide inversiones, se protege sus capitales y, en el caso de las grandes compañías, se facilita los despidos de trabajadores para que sus tasas de ganancias no pierdan terreno.

Los gobiernos europeos tampoco muestran ningún interés de redireccionar el millonario gasto para las invasiones a Afganistán e Irak, sumada ahora la guerra de agresión contra Libia, para activar una economía estancada que sigue sumando desocupados en las calles del viejo continente.

Análisis de AVN realizado por Leandro Albani

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