Gracias, vinotinto

por Rodolfo Dasilva

Cuando nuestros alumnos nos dijeron para suspender la clase del miércoles, para ver el juego de la vinotinto, sin ningún rubor, la suspendimos. Lo revelador de esto, es que antes ni sabíamos cuando jugaba la vinotinto y ahora consideramos tan significativo cada juego, que resultan importante como para suspender actividades para verlos, apoyarlos y emocionarnos. Confiados en la posibilidad de ganar. Gracias por esas esperanzas.

En los campeonatos mundiales y en las copas regionales de fútbol, los venezolanos dividían sus simpatías entre los países latinoamericanos y en algunos casos, también le iban a España, a Italia y a Portugal; en estos últimos casos, dependiendo de la descendencia europea del venezolano. Esto se debía a que a Venezuela no se le veía opción por ningún lado. En estos último años las cosas han cambiado, la vinotinto está ganando juego, a la vinotinto se le considera ahora como finalista. Gracias por esas emociones.

Cuando juega, así pierda, tiene la posibilidad de ganar, y eso hace que los venezolanos tengamos a quien “ligar”, que los venezolanos le pongamos pasión y corazón a los juegos de un equipo nuestro, que justifique nuestros apasionamientos por un juego, nuestros desbordamientos celebrando un triunfo de un equipo capaz de unir a los venezolanos, aunque sea por algo más de 90 minutos. Gracias por demostrarnos que Venezuela es para todos.

No hubo felicitaciones ni aliento por parte del gobierno y su comandante presidente. A la vinotinto no le pasó como a Maldonado, a la vinotinto de softbol femenino, a Maglio, a Vegas, al Inca Valero. Gracias por no empavarla.

La vinotinto de hoy, es producto gestado años atrás cuando técnico como el argentino Pastoriza, luego Páez [asistente del anterior] y ahora Farías, le fueron dando esa necesaria identidad como equipo, esa necesaria confianza en si mismo para aspirar podio. Gracias por demostrarnos que con tesón se logran metas.

En la copa se corrieron innumerables correítos, pero el que más nos hizo reír fue el que decía: “si alguien sabe el celular del técnico mexicano que le anuló el gol a Venezuela, se le agradece enviárselo a ‘oriente’ que necesita hablar con él”. Gracias por estimular el ingenio venezolano.

El equipo nos enseñó que con unión y coordinación se logran triunfos. Que la confianza en un líder es importante para alcanzar éxitos. Gracias por estas lecciones para el 2012.

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