Especial: El fracaso de la Revolución Cubana

Por Bernarda Seoane San Roman

En 1960, tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro, sus seguidores principales, Ernesto “Che” Guevara, su mano derecha, Camilo Cienfuegos y el de mayor importancia, el pueblo; la mayor parte de la población cubana tenía la sensación de haber dejado atrás los años de dictadura, los gobiernos autoritarios de reglas impuestas y la falta de libertad. Pero tras 44 años de espera, el pueblo cubano- un pueblo que con ansia de liberación de los dictadores y las imposiciones de E.E.U.U creyó lograr su objetivo- observa amargamente como un movimiento que pretendió ser democrático y comunista se ha convertido en una vulgar “dictadura personalista” basada en un capitalismo de estado denominado “castrismo”.

El fracaso

La Revolución cubana es uno de los temas estrella de la historiografía contemporánea, ensayos, documentales, obras bibliográficas… nos muestran sus características y distintos perfiles explicativos. Pero son menos numerosos aquellos trabajos que permiten el estudio y la crítica de los resultados de la Revolución cubana de 1959, o de la pérdida de rumbo que Castro dio a la Revolución pasando del joven revolucionario al viejo tirano, que falsificó un ideal.

Desde el triunfo de la revolución cubana, esta isla del Caribe ha alimentado multitud de sueños(a veces estúpidos, a veces generosos, pero siempre cómplices), sobre la creación de un mundo utópico donde el modelo socialista tuviese éxito. Pero el tiempo es el mejor aliado para desenmascarar las mentiras de la propaganda y superar la hipocresía.

Cuando nos enfrentamos a temas de este calibre, siempre debemos asumir una serie de problemas, que en el caso de los “logros” y “fracasos” de la Revolución cubana, se magnifican. Se hace muy difícil encontrar fuentes objetivas sobre el tema, estando las existentes muy mediatizadas a uno y otro extremo. Para algunos a la Revolución, que el próximo primero de Enero cumplirá 53 años, le sobran razones para la alegría, porque ha sabido crecer, madurar y alcanzar sus objetivos 1. Para otros, como se defiende en el artículo de Arnoldo Varona, la Revolución hace años que falleció en Cuba;” fue asesinada por quienes la invocaron para evitar que se volviera contra ellos.

Nadie puede pretender llegar a entender ni a poseer la verdad absoluta; pero a veces los hechos hablan por sí solos. El triunfo de la Revolución comenzó con aires de fiesta, se tomó como un soplo refrescante de libertad, que despertó las esperanzas de un nuevo comienzo; “La población luchó con todas sus fuerzas para poder llegar a la libertad y a la Felicidad”3. Nada hacía prever que el entusiasmo revolucionario se apagaría, y ocultaría la realidad de un largo proceso que desembocó en la supresión total de las libertades políticas y civiles.

¿Cómo pudo ser aceptado sin protestas? Ahora la fiesta ha terminado y se buscan las razones de tal ceguera en la manipulación de los medios de comunicación. Ya que en Cuba, el control de las palabras, la manipulación de los medios de comunicación, han servido para maquillar el pasado y disfrazar el presente.

Sí bien es cierto que antes de la Revolución el pueblo cubano vivía en la más absoluta pobreza y en la más espantosa miseria: Cuba era el país más pobre de toda América Latina dado que todas sus fábricas y tierras estaban en manos de unos pocos capitalistas y terratenientes, mientras que los campesinos pobres no tenían un pedazo de tierra para trabajar y los obreros eran explotados. La idea de que el nuevo gobierno instalado después del triunfo de la Revolución, consiguió eliminar de golpe la miseria, el analfabetismo y el desempleo, es más una utopía que una realidad, aunque los índices de estos aspectos se vieron disminuidos gracias a la expropiación de tierras, bancos, industrias, comercios… “todo lo producido fue destinado a inversiones en agricultura, salud y educación pública (…) se construyen viviendas, carreteras (…)”

Se ofrecieron así derechos sociales contra libertades individuales:

“Trabajo mal pagado, sistemas de sanidad en bancarrota, libreta de racionamiento que evita tan sólo morir de Hambre, escuelas en estado de abandono, viviendas en ruinas… todo para justificar la ausencia de libertad de expresión acusada de portar el veneno del imperialismo”.

La Revolución se paralizó, produciéndose un cambio de órbita y muchos revolucionarios en la isla vieron con inquietud cómo se iba apagando la cantera de utopías del Máximo dirigente. Tras 53 años de agobiantes sacrificios, la población cubana que quiso construir un mundo más justo, ve perpleja como la Revolución parió una burguesía, aparatos represivos dispuestos a defenderla del pueblo y una burocracia que la alejaba de estos. Castro, liberó a Cuba de la gangsteril dictadura batistiana, pero con su permanencia sólo logró volverse él mismo dictador, traicionando de este modo los ideales iniciales de la Revolución.

Otro de los aspectos que han ido alejando a la Revolución de su propósito original es la criminalización de la diferencia, tal y como se ve en el artículo, mediante la persecución de homosexuales, hippies, librepensadores, sindicalistas, poetas… El régimen ha tomado una vía diferente de la que había anunciado; la Revolución se radicalizó, se violentó y ya desde 1961 cualquier crítica al régimen era caracterizada como contrarrevolucionaria y los que no se sometían al yugo castrista eran considerados como “malos elementos”7. De este modo los cubanos son víctimas de la alianza de una ideología totalitaria y de la obsesión por el poder de un hombre.

La Revolución Cubana se replegó sobre sí misma; la verdad sólo puede provenir de la voz de su jefe, que se ha alejado definitivamente de los ideales libertarios, traicionando al pueblo de Cuba, al que somete a una espantosa vigilancia perpetua (prohibiendo las asociaciones que se pueden hacer al margen del estado) para preservar al Estado por encima de sus gentes. Hoy en Cuba no se puede alzar la voz contra Fidel y creo sinceramente que cualquier joven rebelde sería hoy por hoy rápidamente fusilado en Cuba y no mandado al exilio como ocurriera con Fidel.

Una cosa está clara, la Revolución Cubana no puso en práctica la teoría marxista, sino que esta ha sido una parodia del sistema marxista que ha provocado miseria pobreza y subdesarrollo. Pero ahora Cuba ha despertado, y se ha dado cuenta de que pobreza no es socialismo y sí el resultado de una mala administración; que subdesarrollo no es socialismo y si la incompetente respuesta a la injusta política extranjera.

Veintitrés años después de la caída del Muro de Berlín, Cuba o Fidel quieren hacernos creer que su futuro es socialista. Sin embargo este socialismo no depende más que de un hombre. El castrismo es ante todo un sistema de poder que se fundamenta en una compleja maquinaria social al servicio de un objetivo: el mantenimiento en el poder de un hombre de una casta burocrática y militar que ha vinculado su destino al del país.

Pero la maquinaria empieza a fallar y el régimen castrista reacciona en sus últimas horas como todas las dictaduras acorraladas. El poder ha pasado de la opresión a la represión.

Según las palabras de un disidente el pueblo está en peligro. Pese a ello la transición política a la democracia, está retenida pero tendrá lugar inevitablemente, salvando algunos elementos de aquel mundo que no se logró con la revolución. Aunque nada deja prever otra salida que no sea la muerte de Castro.

En nombre de ideales generosos o complacientes, apenas hacemos caso a la suerte de millones de cubanos; aún queremos creer que Castro es un “buen dictador”, atrincherado en su isla caribeña para hacer realidad nuestra utopías y enfrentarse por nosotros al imperialismo norteamericano. Pero la revolución es una sombra de lo que fue, murió lentamente, vaciándose de ideales y dejando únicamente un cascarón ensangrentado. A mi juicio, en Cuba, el primer paso público hacia el desastre de la Revolución se dio cuando, en 1959 la isla amaneció cubierta por letreros que desplegaba un cerrado silogismo:” El pueblo es la Revolución, la Revolución es Fidel”. Nadie más contaba, la dictadura había sido proclamada y aceptada.

Bibliografía

OTERO Lisandro, La Utopía cubana desde dentro; ¿a dónde va Cuba hoy?, siglo veintiuno editores, 1993 Madrid.

CLARK Joan, Cuba, Mito y Realidad. Testimonios de un pueblo, saeta ediciones 1990.MACHOVER Jacobo, La Habana 1952-1961: el final de un mundo, el principio de una ilusión, Alianza editorial 1995 Madrid.

ROSSEAU Denis, CUMERLATO Corine, La isla del doctor Castro. La transición secuestrada, Editorial Planeta, 2001, Barcelona.

VV.AA. Cien años de historia de Cuba, Editorial Verbum, S.L, 2000, Madrid. THOMAS Hugh (et al), Historia del Caribe, Editorial crítica, 2001, Barcelona.

THOMAS Hugh (et al), La Revolución cubana, Historia 16, temas de hoy, 1998 Madrid. VARONA Arnoldo, la revolución cubana: el mundo que no logramos (en línea), Letralia, tierra de letras, edición nª62, 18 Enero 1999, Venezuela, disponible en: http://Letralia.orbicicle.com.

* Historiadora. Universidad de Zamora

Anexo informativo de los Papeles del CREM

En el año 1958, la zafra azucarera en Cuba alcanzó las 5.613.332 toneladas de azúcar, consolidando a la isla como el mayor productor mundial de azúcar de caña.

Volumen de producción: 5.613.332 toneladas de azúcar.

Subproductos: Se obtuvieron aproximadamente 230.684.742 galones de melaza. La producción de azúcar en Cuba en el pasado año (2025) fue de 150.000 toneladas. Infraestructura de la industria azucarera el el año 1958: Funcionaban 161 centrales azucareros en todo el país. Propiedad de los centrales:

Cubanos: 121 ingenios (75 %)

Norteamericanos: 36 ingenios (22 %)

Españoles: 3 ingenios (2 %)

Franceses: 1 ingenio (1 %)

La producción mundial de caña de azúcar superó (año 2025) los 1,900 millones de toneladas anuales, representando cerca del 80% del azúcar total que se produce en el planeta,mientras que el 20% restante proviene de la remolacha azucarera.

Derechos humanos y libertades políticas y de pensamiento, antes de la revolución y actualmente.

Al final de la dictadura de Fulgencio Batista, cuando fue derrocado el 1 de enero de 1959, se estima que había aproximadamente 500 presos políticos sentenciados en Cuba. (Visión general creada por IA)

Al cierre de octubre de 2026, Cuba registra un récord histórico de entre 1,352 y 1,372 presos políticos bajo medidas penales en las cárceles del régimen, de acuerdo con los informes más recientes de la organización defensora de derechos humanos Prisoners Defenders. Visión general creada por IA. El IX Estudio sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) indica que el 94 % de los cubanos vive en condiciones de pobreza extrema.

Editado por los Papeles del CREM el 14 de octubre del año 2026. Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor»

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