Editorial: Guerra en Ucrania traería consecuencias para Venezuela

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Mientras los tambores de guerra resuenan en las fronteras de Europa Oriental, en Venezuela se oyen los ecos en boca del presidente Nicolás Maduro.

Si se iniciaran las hostilidades, los cañonazos y disparos no se oirían en Venezuela. Aunque probablemente las potencias occidentales tomarían medidas preventivas, lo que aumentaría el aislamiento diplomático y comercial en el que se encuentra Venezuela.

El miércoles 16 de febrero, Maduro se reunió en Caracas con el vice primer ministro ruso, Yuri Borísov. “Hemos ratificado el camino de una poderosa cooperación militar entre Rusia y Venezuela para la defensa de la paz, de la soberanía, de la integridad territorial, una poderosa cooperación militar”, declaró Maduro al finalizar el encuentro

Asegurando que “Vamos a incrementar todos los planes de preparación, entrenamiento, cooperación con una potencia militar del mundo como es Rusia”.

Para el presidente venezolano estaríamos en presencia de “el camino de una poderosa cooperación militar» con Rusia”. Algo que suena desproporcionado para los analistas internacionales, por cuanto Venezuela es un país sumergido en una prolongada crisis económica, sin posibilidades de asistir a Rusia en su enfrentamiento con Occidente.

En los 23 años que lleva el régimen revolucionario, iniciado por el fallecido Hugo Chávez, no es la primera vez que Caracas ha tomado partido por regímenes enfrentados a Estados Unidos, la Unión Europea y hasta con Israel, por el conflicto con los palestinos.

Por otra parte, se han estrechado relaciones con Cuba y Nicaragua, en la región suramericana; con Irán y Siria, en el Medio Oriente; con China en Asia; y desde hace un tiempo con Rusia, Bielorusia y Turquía.

Lo extremo de las posiciones ha llevado a gobiernos democráticos de izquierda, ha marcar claras fronteras para separarse del régimen de Nicolás Maduro. Lo que también ha sucedido con algunos gobiernos occidentales, que en un principio se hacían ver como afines a Caracas.

En cuanto al estallido de un conflicto en Europa, debemos observar que Venezuela pudiera encontrarse sitiada por los cuatro puntos cardinales.

Al norte, limita con territorios pertenecientes a la OTAN: las Antillas Neerlandesas, Antillas Británicas, Trinidad y Tobago, y Antillas Francesas. Sin que se pueda dejar de lado, la imponente Flota del Comando Sur de Estados Unidos, basadas en la isla de Puerto Rico.

Al sur, Venezuela limita con Colombia y Brasil.

En la frontera occidental, Venezuela limita con Colombia, que también forma parte de la OTAN.

En la frontera oriental, el país limita con Trinidad y Tobago, y Guyana. Países que reciben protección del Reino Unido.

Por lo tanto, el régimen de Maduro no tendría una posición fácil con la alianza occidental. El problema, al final de cuentas, serían las posibles penurias que aumentaría la miseria de los venezolanos.

Los cañonazos y disparos, no se oirían en Venezuela. Pero las consecuencias si se sentirían.

Eduardo Martínez, Editor

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