Editorial: Cuando la voluntad es de engañar y no de negociar

Los estadounidenses aprenden de sus errores. Los latinos, lamentablemente, como que no aprendemos. Eso hace que nosotros repetimos los errores, mientras ellos evitan volver a cometerlos.

Esto que, pudiera ser visto como un juego de palabras, resulta que se ha convertido en que estemos siempre dando vueltas alrededor del mismo punto de partida. No avanzamos.

En cerca de una docena de negociaciones, el régimen engañó a la oposición. Hasta que en la penúltima, la realizada en Barbados a horas de las primarias presidenciales, en las comisiones negociadoras se metió un representante del departamento de Estado.

En Barbados y para variar, el régimen de Maduro volvió a engañar a la oposición, pero no a los estadounidenses.

La siguiente vez, que se encontraron frente a frente la administración de EEUU y los venezolanos, fue en la madrugada del 3 de enero. Llegaron, le pusieron los ganchos a Nicolás Maduro y se lo llevaron a un centro de detención en Brooklyn. Dos días después, le leían cargos en una corte federal.

Ahora, a seis meses de la operación policial, se reúnen nuevamente oposición y gobierno, y todo indicaría que Jorge Rodríguez regresa con sus mañas.

Una negociación, para que sea exitosa, requiere que ambas partes cedan y ambas partes ganen. Y sobre todo, que cumplan lo acordado. Hasta el momento, y desde la Mesa de Negociación y Acuerdo, el régimen no ha cumplido. Ha hecho trampa. Su voluntad ha sido de engañar, no de negociar.

¿Engañarán de nuevo al pueblo venezolano? ¿Engañarán de nuevo a los estadounidenses?

Todo es posible. Vamos a ver.

Eduardo Martínez

Editorwww.eastwebside.com

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