Como cae una dictadura

Por Eduardo Martínez

La caída de una dictadura, en fecha más reciente, ocurrió en enero de 1958, cuando en 23 días toda una estructura de poder militar estalló en pedazos.

Todo se había iniciado con el Plebiscito del 15 de diciembre de 1957. El general Marcos Pérez Jiménez, presidente militar, había intentado entronizarse y eternizarse en la presidencia.

El Plebiscito era inconstitucional y los resultados, “según los datos oficiales del órgano electoral, la población aprobó por mayoría su continuidad en el gobierno. Ningún partido u organización opositora reconoció los resultados” (1). 

Pérez Jiménez había perdido las votaciones, y todo el mundo lo sabía. Entre ellos, los militares quienes constituían hasta el momento el sólido asiento de su poder.

Pero ese asiento, en el caso de una dictadura, se basa también en la represión y las persecusiones políticas. De eso se encargó con bastante efectividad la Seguridad Nacional -dirigida por Pedro Estrada- bajo la férrea dirección del ministerio del Interior -Laureano Vallenilla Lanz, hijo.

Cuando Vallenilla y Estrada salen del despacho de Pérez Jiménez en Miraflores, para asilarse en embajadas y huir de Venezuela, en la frente del dictador quedó impresa una cruz de cenizas. Lo que signó la muerte de la dictadura.

A continuación, narrado por el propio Vallenilla Lanz, insertamos dos páginas de sus memorias (2) en las cuales relata para la historia -de los primeros días de enero de 1958- lo que fue su caída en desgracia junto con Estrada:

Así quedaron signados los destinos de Vallenilla Lanz, Estrada y del propio Pérez Jiménez.

(1)https://es.wikipedia.org/wiki/Plebiscito_de_Venezuela_de_1957

(2) “Escrito de Memoria», por Laureano Vallenila Lanz, Ediciones Garrido, Caracas, 1967.

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