CEDICE Libertad se solidariza con la expresidenta de FEDECAMARAS, Albis Muñoz, con Noel Álvarez, presidente de esa asociación empresarial, y con los otros directivos de ese organismo que fueron víctimas de la agresión criminal perpetrada la noche del pasado miércoles al frente de la sede de ese gremio.
El Gobierno nacional está obligado esclarecer ese atentado, dar con los culpables y castigarlos con todo el peso de la ley. La Constitución garantiza el derecho a la vida y establece que la obligación fundamental de los órganos de seguridad del Estado es velar por la integridad física de los ciudadanos. Este nuevo ataque a la vida de unos dirigentes gremiales que han asumido con valentía y responsabilidad la defensa de la democracia y la libertad, no debe quedar impune, tal como ocurre con la inmensa mayoría de los delitos que se cometen a diario contra la familia venezolana, especialmente contra los jóvenes que pertenecen a los grupos más pobres del país.
El respeto a la vida es sagrado. Es un derecho que ni siquiera el Estado puede regular o cercenar. En Venezuela, grupos paramilitares y delictivos de distintos género, han decretado de forma encubierta la pena de muerte. La delincuencia con tintes políticos y la común se ha desbordado, sin que los organismos públicos encargados de proteger la vida actúen de forma eficiente y categórica. Al contrario, el país percibe una cierta tolerancia con las violaciones permanentes a la tranquilidad, la confianza y las leyes. Pareciera que las altas esferas gubernamentales no se interesan por resolver este gravísimo problema que afecta a la inmensa mayoría del pueblo.
Llegó el momento de que distintos sectores e instituciones de la vida nacional le exijan al Gobierno que cumpla con su obligación de garantizar que los venezolanos puedan vivir en paz, sin verse acosados de forma permanente por bandas o individuos que han convertido el delito en una práctica cotidiana. Ya es suficiente con el clima de inseguridad jurídica existente en la nación, que asfixia toda actividad e iniciativa privada, para que, además, se le agregue la incertidumbre generada por la violencia.
CEDICE Libertad exige respeto a la vida y castigo a los culpables.