Por Arturo Meléndez
Ustedes, mis contertulios, deben estar cansados de que les recuerde que cuando el Almirante de La Mar Oceana arribó, por primera y única vez a esta Tierra de Gracia, creyó haber llegado al Paraíso Terrenal. Así lo expuso Colón en sus diarios cuando resumió su tercer viaje llamando Tierra de Gracia a la región de Macuro donde pisó tierra continental americana por primera vez, y escribiendo a los Reyes Católicos, les dijo que, por la abundancia y belleza que vio, el relieve, las aguas, la vegetación, los animales” que creyó haber llegado al “Jardín del Edén”…
Por cierto, que el título de Almirante de la Mar Oceana, concedido al descubridor formal del continente que luego llamarían América, le fue otorgado en las Capitulaciones de Santa Fe, firmadas el 17 de abril de 1492 por los Reyes Católicos.
Allí le fueron dispuestos poderes que le permitían, con derecho de nobleza y herencia, las facultades de juzgar pleitos mercantiles en los nuevos territorios y recibir el diezmo de todas las riquezas encontradas o comercializadas en ellos. Privilegios que perdió prontamente, pues la administración de Colón y sus familiares generó quejas que motivaron el envío al nuevo mundo de un juez pesquisidor, Francisco de Bobadilla, en el año 1500, quien tras abrir una investigación formal y recopilar numerosos testimonios sobre los abusos en que habrían incurrido el Almirante y sus hermanos, los hizo prisioneros y los remitió a España en noviembre de 1500.
Colón no perdió el título, que aun detentan sus descendientes, pero si todas las facultades de administrar justicia y riquezas, cesando con ello la primera concesión de administrar los nuevos territorios otorgada por la monarquía española a un particular.
A la desafortunada experiencia de administración colombina siguieron otras concesiones delegadas a terceros para administrar el territorio de las entonces Provincia de Venezuela. Así el 28 de marzo de 1528, el Rey Carlos I de España (Carlos V de Alemania, quien por lograr ese reino gastó fortunas ajenas), expidió la Capitulación de Madrid, entregando en arrendamiento en compensación por el saldo de su deuda la Pequeña Venecia a la familia de banqueros Welser de la ciudad de Hamburgo. Lo que conllevó a la presencia alemana en estos lados del nuevo mundo.
Los tudescos debían consolidar el territorio administrado poblándolo, construyendo fortificaciones y llevando la fe católica a los pobladores indígenas, lo que no hicieron con la debida atención a su compromiso, dedicando su eficacia teutónica a la búsqueda de El Dorado, la mítica ciudad cuyas casas y calles estarían fabricadas en oro.
En ese empeño de ubicar la aurea urbe, el primer gobernador belzar (castellanización de welser) Ambrosio Alfinger, se internó en territorio de la actual Colombia y allí falleció víctima de un flechazo de los indios chimilas en la ciudad de Chinácota, en lo que hoy es el Departamento del Norte de Santander.
La colonización alemana duró hasta que la paciencia hispana se agotó, 18 años más tarde de su inicio, y se produjeran los hechos violentos que condujeron al arresto y ejecución del capitán español Juan de Carvajal y las denuncias de crueldad por parte de los administradores alemanes en contra de la población aborigen.
Quizás, si los hanseáticos hubieran cumplido su parte del trato (poblar, fortificar y predicar la fe cristiana) seriamos Welserlandia y hablaríamos y escribiríamos en lengua germana. Evidentemente no fue así.
La corona española, parecía no tener mucho apego por su colonia más al norte de la América del Sur, pues en 1728, por real orden de Felipe V de España, fue creada la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, que entre 1730 y 1785, ejerció el monopolio de exportación de los productos venezolanos al Reino de España (principalmente el cacao, nuestro petróleo colonial) y el derecho de comerciar productos europeos en el territorio de la provincia administrada.
La permanencia de más de medio siglo de la casa comercial vasca en Venezuela, generó una influencia importante en esa época de nuestro pasado colonial, pues más allá de que la edificación donde ejercía su monopolio aún se encuentra en pie (después de guerras, piratas, terremotos, deslaves, invasiones y etapas de indiferencia por el patrimonio histórico).
La Guipuzcoana marcó una época histórica que condujo al enfrentamiento entre los productores criollos y la actividad monopólica de la casa comercial vasca. Teniendo su epicentro en la rebelión de Juan Francisco de León, desplazado de su cargo de teniente de justicia de Panaquire por un válido del monopolio comercial guipuzcoano.
Las insurrecciones organizadas por de León y sus patrocinantes -los grandes productores criollos- fracasaron militarmente. El alzado y sus familiares fueron hechos presos por la autoridad provincial española y llevados a La Carraca en Cádiz, donde Juan Francisco falleció de viruela y abandonado en el mismo sitio donde falleciera en parecidas circunstancias el gran americano, también de origen canario, Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinoza. Pero su semilla no cayó en tierra infértil. Luego de su muerte, España no solo revisó las concesiones hechas a la Real Compañía Guipuzcoana, las retiró definitivamente en 1785, sino que la rebelión de J. F. de León y los productores criollos fue un antecedente generador de los movimientos que condujeron a la guerra civil de independencia de Venezuela frente al Reino de España y su posterior separación como nación distinta a la potencia imperial ibérica.
La Guerra de Independencia, ocurrida al poco, no solo generó consecuencias políticas, tuvo efectos económicos que generaron distorsiones en la propiedad y producción de los productos del país, además de generar deudas de guerra y posteriormente deudas de equipamiento estructural en un país donde la organización económica estaba muy lejos de la de los países desarrollados de la época. La producción industrial no iba más allá de actividades agrícolas y ganaderas, en el que la liberación de la mano de obra esclava no condujo a su mejor utilización como mano de obra industrial.
Los gobiernos nacionales que quisieron ir más allá de los procedimientos artesanales y la creación de una infraestructura apropiada para el crecimiento de un país, debieron recurrir a préstamos y tecnologías extranjeros que generaron una deuda, que agravada por la rapacidad ambiciosa de los gobernantes nacionales (estúdiese mejor la gestión económica de Guzmán Blanco y Crespo) hizo que los reclamos de pago no satisfechos por Venezuela, pasaran de las salas protocolares al bloqueo militar de los puertos venezolanos por potencias europeas
Se generó un incidente ocurrido entre fines de 1902 y principios de 1903 en que las marinas de guerra británica, alemana e italiana, bloquearon las costas y puertos venezolanos exigiendo el pago inmediato de las deudas contraídas por el gobierno con las compañías de sus connacionales.
El bloqueo naval tuvo su fin con el Protocolo de Washington firmado el 13 de febrero de 1903. Estados Unidos actuó como mediador alegando ser un país neutral en la situación. En este protocolo se acordó que Venezuela pagaría a plazos sus deudas con el 30 % de sus ingresos de aduana.
A partir de ese incidente Estados Unidos pasó de las doctrinas Drago y Monroe para la intervención de potencias extranjeras en América, a lo que los estudios políticos gringos llaman el Corolario Roosevelt, una enmienda a la Doctrina Monroe formulada por el presidente estadounidense Theodore Roosevelt, en el que establecía que Estados Unidos actuaría como «poder policial internacional» para intervenir en los asuntos internos de las naciones latinoamericanas en casos de «mala conducta flagrante o impotencia crónica».
122 años después, Washington implementa algo que los medios llaman doctrina Donroe, denominación derivada de fusionar «Donald» y «Monroe», en un término acuñado para describir la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump hacia América Latina.
Funciona como una versión actualizada, más cruda y neoimperialista de la tradicional Doctrina Monroe, lo que le permitió intervenir en Venezuela el dia 3 de enero de 2026, en supuesta salvaguarda de la seguridad de USA.
Para no incurrir en mas lugares comunes conocidos por todos ustedes, no ampliaré y solo preguntaré si la respuesta de quienes dicen ejercer el gobierno de este país productor de petróleo, responderán como los productores de cacao y café de épocas anteriores o dejaran que sean los marines norteamericanos quienes terminen el rescate y reconstrucción de La Guaira, los demás lugares afectados por el sismo del 24 de Junio de 2026 y “nuestra” industria petrolera.
Amanecerá y veremos.
* Historiador, Escritor.
«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».