Jesús Mazzei Alfonzo: Política, políticas, políticos y terremotos

Por Jesús Mazzei Alfonzo

A raíz de los terribles sucesos del evento telúrico del 24 de junio del mes pasado, el país se plantea un gran desafío o mejor dicho, los que gobiernan el aparato estatal venezolano, tienen ante sí un gran reto: diseñar, formular y ejecutar, políticas públicas en diferentes frentes en forma eficaz y eficiente, para los próximos meses, en áreas de infraestructura que van de lo residencial, educativa, de comunicaciones, sanitaria y sobre todo que de asistencia médica, psico-social a las víctimas sobrevivientes de la inmensa tragedia que nos ha tocado vivir los últimos días, como se puede observar, se ha afectado la estructura de los distintos servicios pilar del desarrollo de un país, ahora les pregunto a mis queridos electores estamos en frente de un grupo gobernante que pueda acometer esta tarea, tienen la calidad intelectual y el liderazgo para llevarlo a cabo y sobre todo, tiene alta visión de miras para dejarse asesorar, colaborar en una forma abierta y plural, lo dudo muchísimo.

Un grupo en ese aspecto, ideológicamente entrampado en una ideología inviable desde el punto de vista de la concreción práctica (el marxismo, con una mezcla de autoritarismo político) y una casta política incapaz, de formular políticas públicas eficientes (en términos de perdurabilidad, coherencia, pragmatismo y costo) como se ha podido comprobar a lo largo de 27 años, ante ello la creación de un Fondo Humanitario de Reconstrucción debe ser manejado con transparencia, buena gobernanza y con un sentido de amplitud quienes integren el manejo de los ingentes recursos que lleguen, tanto desde el punto de vista bilateral como multilateral.

Por ello, es un tema apasionante de nuestro tiempo, podemos preguntarnos si hay una línea divisoria entre estos elementos de la realidad política. En efecto, desde los años 50 para acá se analiza el papel de los políticos, en las políticas públicas y su incidencia en el proceso político contemporáneo. Tomar decisiones, que tipo de políticas públicas aplicar para resolver problemas, interactuar dentro de una organización pública, entender la cultura organizacional, por ejemplo, del Estado; pensar sobre el gobernar, son elementos complejos de entender y comprender; reflexionar sobre ellos ha sido históricamente uno de los retos de la teoría política y la filosofía política, sobre todo desde los tiempos de Maquiavelo. El político es un hombre de acción, y por ello, requiere equiparse de adecuados instrumentos conceptuales para una mejor comprensión de los fenómenos políticos y la resolución de los problemas a través de las políticas públicas. Hay una relación entre conocimiento, formulación y poder. Estas y otras interrogantes se me abrieron aún más a la reflexión, a raíz de la reelectura de un excelente artículo de dos brillantes jóvenes pertenecientes a la nueva generación de politólogos Verónica Medina y Víctor Murillo, sobre Harold Lasswell y su influencia en esta materia, en la web del IESA.

Algunos aportes académicos, pueden ayudar a entender, por ejemplo, que la política no sólo se mueve bajo la influencia de las políticas, sino también por efectos inesperados como, por ejemplo, la incertidumbre y la complejidad. Se requiere, pues, a la hora de gobernar tacto político, capacidad de comunicación, persuasión y un timing especial, para llevar cabo no solamente las tareas normales del día a día de gobierno, sino igualmente, negociar, conversar con los diversos actores con los que se convive y con la influencia del entorno internacional que también influye, es ejercer la política en forma sabia. Por ello, Lasswell, proponía de acuerdo a los autores citado arriba…” un programa de investigación innovador que separó la política (politics) de las políticas (policy), y dotó a estas últimas de identidades distintivas en un esfuerzo para profesionalizar los procesos de decisiones en el sector público. De esta manera se podría apreciar una diferencia sustancial entre la ciencia política (orientada al análisis teórico del poder) y las ciencias de las políticas (una metaciencia que se nutre de distintas disciplinas y métodos para apoyar los procesos de decisiones de los burócratas en el mundo real)….”

Por eso, se debe estudiar hoy las cualidades de los políticos que esgrimía don Manuel García-Pelayo, hace 67 años, los cuales están más vigentes que nunca. Los peritos no lo saben todo y el saber político se adquiere por experiencia y conocimiento, del Estado, sino cómo en él se gobierna.

Así las cosas, hay una relación entre conocimiento, formulación de políticas y sentido de poder o sentido de estado. Del maestro de la ciencia política en Venezuela, como lo fue el Dr. Manuel García Pelayo, tomo su categorización de las cualidades de un político: 1) saber qué se quiere o conciencia de finalidad; 2) saber qué se puede o conciencia de posibilidad; 3) saber qué hay que hacer o conocimiento de la instrumentalidad; 4) saber cuándo hay que hacerlo o sentido de oportunidad y 5) saber cómo hay que hacerlo o sentido de la razonabilidad.

En primer lugar, resaltan dos palabras que se repiten en esta enunciación de las cualidades mínimas de un político: sentido y conciencia. Sentido: es el entendimiento, razón, en cuanto discierne las cosas, entender una cosa o juicio que se hace de ella y conciencia: conocimiento exacto y reflexivo de las cosas. Pues bien, estas dos palabras se reúnen en una densa entrevista dada al Boletín Informativo de la Universidad Central, el 17 de noviembre de Año II Núm. 52, segunda época; de Don Manuel García-Pelayo, a los pocos meses de llegar a Caracas en 1958, (a solo días de la firma del Pacto de Punto Fijo y de la firma del Programa Mínimo Común, que adherirán todo el espectro político venezolano de aquél entonces, en aras de estabilizar y producir políticas modernizadoras en la naciente democracia venezolana), para hacerse cargo de la fundación del Instituto de Estudios Políticos, centro embrionario de la ciencia política venezolana.

La conciencia de finalidad es saber qué objetivos se quieren lograr en la lucha política, cómo se lograrán esos objetivos, cuáles serán los medios, qué herramientas a utilizar. La conciencia de posibilidad es saber los márgenes de acierto, límites y que margen de habilidad se pueden permitir para tener una carrera política exitosa, ó una gestión gubernamental eficiente en el ejercicio del gobierno, lo tercero es que hay que tener conocimiento de la instrumentalidad, son pues las herramientas que tenemos al alcance: liderazgo, gestión pública, organizaciones partidistas etc. que nos dan la posibilidad de contar con elementos para la actividad política; el cuarto factor, es el sentido de la oportunidad, es conocer ese momentum mediante actos de liderazgo y acciones políticas concretas que no solamente nos ponen en el tapete de la política, sino en mantenernos allí con credibilidad, auctoritas (capital político) y acciones gubernativas en la cima de la vida pública, le hacen mejorar sus ventajas competitivas.

Por último como hay que hacerlo o como lo expresa Don Manuel: sentido de razonabilidad, se realiza en un acto de liderazgo, con una decisión, un discurso brillante y coherente, ó la palabra oportuna que le dé sentido de dirección a los actos políticos en un contexto determinado, Manuel García-Pelayo hace la salvedad que estas cualidades no es producida solamente por la formación teórica que es importante, pero no suficiente, son innatas al líder político y la formación y la experiencia, las complementarán, en una carrera política que puede ser exitosa o efímera o de un fracaso estrepitoso. Puede esfumarse en un paso mal dado por un cálculo o juicio no evaluado o apreciado correctamente.

En este sentido, la interacción entre los agentes políticos (partidos, líderes, etcétera) y las decisiones de política es el objeto central de la teoría política contemporánea, y el diseño de políticas públicas es uno de sus desafíos.

Por consiguiente se entra en un o en el dilema ¿es la política la fuente de las políticas públicas? O por el contrario, ¿las políticas públicas hacen la política, en la política se dan dos posibles vías de acción, según el cual las políticas públicas no pueden ser sino el resultado y la ejecución de la decisión política, es decir, el paradigma racional-secuencial o por el contrario, pondrán el acento en la dimensión confrontativa-discontinua de las elaboración de las políticas ubicándolas como una de las arenas fundamentales en las que se libra la lucha política.

Según los colegas Carrillo y Medina,…” el autor dividió el espectro de análisis de las ciencias de las políticas en «dos polos» (Turnbull, 2008): uno orientado al estudio de los procesos de formación e implementación de políticas públicas, y otro dirigido a producir, sintetizar e integrar información en las distintas fases de la creación de políticas para mejorar las decisiones. Así se comienza a hablar de dos subespecialidades en el área de políticas públicas: la primera se refiere a lo que en lengua anglosajona se conoce como policy making process (proceso de formulación de políticas) y la segunda al policy analysis (análisis de políticas)….”

William Dunn lo define… un proceso multidisciplinario de búsqueda dirigido a la creación, la evaluación crítica y la comunicación de información relevante para las políticas. Como disciplina de solución de problemas, se basa en las teorías y métodos de las ciencias sociales, y en los hallazgos sustantivos para resolver problemas prácticos…”

Es bastante difícil no ver la conexión entre el desarrollo de estas dos subespecialidades (formulación y análisis de políticas). Como vemos no hay soluciones fáciles a estos problemas, ante esto se requiere el discernimiento político, ante las dificultades para gobernar en Occidente y, por consiguiente, en países como el nuestro, por eso debe haber una relación virtuosa entre política, políticos, políticas.

Hoy lamentablemente no tenemos políticos de este talante, y estatura de miras hacia el futuro. Menudo reto de las nuevas generaciones de políticos venezolanos, tanto en la oposición como en el gobierno, donde abunda la ordinariez y mediocridad, sobre todo en este último, fundamentalmente. Adolecemos de Statemanship. He allí el desafío y el reto que tenemos.-

jesusmazzei@gmail.com

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