Los signos del poder moderno

Por Eduardo Martínez

Los signos del poder en Venezuela cambiaron drásticamente en las últimas tres décadas. Fue un cambio abrupto, brutal, que empezó a gran velocidad con el empobrecimiento de los venezolanos.

En la década de los años 60 del Siglo XX, los signos del poder civil fueron distanciándose de lo que había sido el caudillismo y el militarismo. Los uniformes militares, con su charreteras, sus gorras y pechos sembrados de chapitas de refrescos, y sobre todo las botas, fueron desapareciendo de las calles para  circunscribirse únicamente al estamento militar.

Tal vez uno de los logros de la insurrección guerillera de esos años, fue su contribución a que las calles y el poder se limpiara dando paso a una verdadera República civil.

Esa República civil sucumbió a partir de 1999. Los civiles no supieron asumir los cambios que el país necesitaba que se necesitaban, y los venezolanos votaron por una opción que presagiaba lo que luego ocurriría. Fue un cambio “a la brava”. Porque el poder tiene eso.

Es una moneda de dos caras. Los cambios no se hacen a tiempo  y de manera pácifica; o, se hace con violencia por los apremios de las crisis que se generan. Una moneda de una lado bonito, pero que detrás esconde la cara fea.

Lo que hay que decir al menos dos veces, para que la gente entienda, sean dirigentes o pueblo.

Y detrás de los cambios, como ocurrió en Venezuela, vienen los nuevos signos, que no por ser nuevos no dejan de ser feos.

En este punto debemos diferenciar lo que significan dos palabras: signos y símbolos, y así entenderemos mejor el caso en cuestión.

Estos dos términos suelen confundirse, creyéndose que son sinónimos. ¡Oh sorpresa!… no lo son.

Lo que representa un poder, tiene sus símbolos. No son otra cosa que los “objetos, insignias o elementos visuales que representan la autoridad, el rango y la soberanía de quien los posee”.

En nuestro caso, es por ejemplo la banda presidencial. Banda que tiene los colores de la bandera nacional. Así como un collar de piedras preciosas, del cual pende la llave que abre el sarcófago donde está resguardado el documento original del Acta de la Independencia. Esos símbolos están claramente establecidos en una Ley de la República.

En cuanto a los signos, lo interesante, es que son “los objetos o señales que comunica un mensaje”. Cuestión interesante. Y que no están contemplados en ningún instrumento legal.

Si prestamos atención a los signos que exhiben los gobernantes desde 1999, encontraremos que paulatinamente fueron mostrando “signos” que dibujaron el usufructuo del poder, talante y objetivos de sus mandatos.

Al presidente, por ejemplo -como presidente- le corresponde exhibir los símbolos del poder conferido en cada jornada protocolar. Solo que en estos tiempos modernos, esos símbolos van acompañados de los signos de los logros personales de ese poder.

En cuestión: carteras, relojes, anillos, joyas personales, corte y calidad de los trajes, entre otros.

Si bien, esos objetos no constituyen parte de un uniforme, son la muestra que uniforma su persona: el lujo. Y mientras vengan de estratos de más abajo, mayor es el contraste entre lo que eran antes del poder, y lo que son luego con el poder.

¿Se entiende el mensaje que transmiten esos signos?

Editor, www.eastwebside.com

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