Por José Hernández
La muy notoria presencia de Diosdado Cabello, dentro de los personajes que ocupan el poder en Venezuela, se hace cada día más voluminosa e incómoda. ¿Cómo explicar que Cabello y el jefe de la CIA se reunieran, partiendo un confetti, en el palacio de gobierno?.
Al escribir esta nota van 122 días del “gobierno” de Delcy, 122 días de tener al gorila de 1000 kilos en la sala de casa, saludando al gobierno del presidente Trump y todos sus enviados, que si han visto a Diosdado pero no a Maria Corina o a la plataforma de la unidad.
Cabello ha mutado de ser el joven teniente que manejaba el Concejo Nacional de Telecomunicaciones, CONATEL, mano derecha del fallecido creador del desastre venezolano, a suerte de malvado de Disney, combinación de Cruela Devil con la Pulpa de la Sirenita, con esposa, hija, hermanos o primos en múltiples posiciones del estado.
En los últimos ocho años, EEUU estaría pagando 25 millones de recompensa por su captura. Pero, sigue allí al frente y muerto de risa con los hermanitos Rodríguez. Si no es el representante de Trump en Venezuela, se parece igualito.
* Corresponsal en Miami
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