Por Eduardo Martínez
Tendremos a la vista oleadas de choque que afectarán nuestra sociedad. Los daños, luego de tres décadas de destrucción sistematizada, tienen sus consecuencias.
Los analistas se enfocan en la infraestructura y en lo económico, que son ciertas. Pero el daño más profundo está escondido en la manera de ser de los venezolanos. Eso aflorará socialmente más temprano que tarde… y está por venir. Ya está a la vista.
Venezuela es una sociedad dividida en tres pedazos, más o menos iguales y los más pudientes, que son uno de cada 10 venezolanos.
De los 9 venezolanos restantes, una tercera parte emigró. Un tercio se encuentra en la categoría socioeconómica más baja. Y luego, hay un tercio que agrupa a una clase media que separa los ricos de los pobres.
Esta nueva clase media, está conformada por una clase media que se empobreció en las últimas tres décadas, son pobres, pero se sigue considerando clase media; la vieja clase media que soporta los embates de la miseria y la pobreza como puede; y, un grupo minoritario que pertenecía a la clase alta, y que todavía no se ha dado cuenta que está en camino de ser clase media en camino a la baja.
Esta división de los venezolanos no ocurrió al azar. Obedeció a una estrategia para acabar con la clase media y enarbolar la tesis de la “lucha de clases”. Enriquecer a un pueblo es difícil y azaroso. Empobrecer, es lo más fácil. Y mantener a los pobres en la pobreza es todavía más fácil. No hay que hacer nada. Solo darles migajas para mantenerlos bajo el nivel de la subsistencia.
Lo que subyace en esta estrategia es dividir la sociedad entre ricos, menos del 10%, y el resto pobres. En un principio, la idea fue sembrar la lucha de clases en la mente de los pobres -grandes mayorías- no tocar a los ricos fuera de los discursos para tenerlos como la referencia visible de los privilegios de los ricos capitalistas. Y finalmente, lograr entre esa división ricos-pobres que el régimen se encuentra del lado de los pobres.
En términos de la teoría publicitaria, es establecer una diferenciación visible. Para lo cual se construye una calle mental de dos aceras. De un lado están los ricos, solos y minoritarios; y en la acera de enfrente está el pueblo apoyado únicamente por el régimen.
Todos los regímenes que han adoptado la idea de la lucha de clases, terminan estableciendo gobiernos de talante comunistas y autoritarios, que suavizan el discurso llamándose socialistas.
En esta operación que apunta al control social, los regímenes -víctimas de su propia estrategia- se olvidan en el camino que es necesario financiamiento para ello. En Venezuela, eso pasó por una bonanza petrolera basada en los precios del único bien exportable que se acercó a los 150 dólares por barril.
Cuando los precios bajaron, como era previsible, el esquema comenzó a enfrentar problemas. Cada vez más, no había dinero para repartir. El petróleo no daba, y en el trayecto las industrias que producían bienestar habían sido cerradas, y eliminadas las fuentes de trabajo.
El pueblo, al final de cuentas, en la miseria y la necesidad recupera su capacidad de no ser pendejo. Eso fue lo que pasó, empujando a gran parte de esa gran mayoría a cruzar la calle política y ponerse de lado de las propuestas que adversan las limitaciones de un régimen autoritario.
Sin embargo, la situación que confrontamos hoy en día es más compleja. Por cuanto se han sembrado semillas que tardarán más tiempo en ser erradicadas.
Algo de eso ha aflorado a raíz de los terremotos del 24J. Y algunas de esas evidencias nos han llegado paradójicamente del exterior. Nada más y nada menos, de boca de los socorristas que vinieron a ayudarnos.
Entre los relatos, contados al llegar a sus países de donde partieron, han sorprendido a propios y extraños. Entre ellos, la numerosa cantidad de niños de padres adolescentes -en torno a los 16 años, la cantidad de apartamentos de los edificios caídos donde vivían hasta 10 personas; y el desempleo de los jefes de familia y de lo que hacían para vivir.
Esas historias se encuentran en chats, páginas de internet y empiezan a ser recogidas por la prensa escrita.
Los problemas del regreso
Pero el problema no queda allí. Tenemos a la vista la posibilidad de regreso de ese tercio de venezolanos que emigraron. ¿Cuál es la Venezuela con la que se encontrarán?
Tenemos una emigración de 27 años. Pocos se fueron al principio. Con la presidencia de Maduro, millones salieron hasta caminando para irse a vivir en los 5 continentes.
¿Cuáles son los valores prevalecientes en los venezolanos cuando emigraron? ¿Cuáles son los valores prevalecientes en los que se quedaron, sobre todo en los que nacieron bajo el dominio de un régimen comunistoide? ¿Cuáles serán los valores que van a traer los que emigraron?
Esto lleva a otros interrogantes. Como por ejemplo, ¿qué cantidad es necesario que regresen para generar un choque social? ¿cómo será ese choque? ¿Cuándo ocurrirá?
Esa eventualidad puede ser más seria que la actual división que se cree estar viendo en este momento: régimen versus oposición, con los estadounidenses entre los dos.
El tema no se agota. No sabemos si el choque está a la vuelta de esquina. Lo más probable es que, a pesar de ser prevista, nos llegue a sorprender sin estar preparados.
Editor, www.eastwebside.com