Una semana de discursos y esperanzas

Por Eduardo Martínez

Tres oradores, alejados de la jeringonza política, focalizaron problemas o soluciones desde tres ángulos distintos con la virtud de no dejar de considerar el todo.

En la última semana, pudimos oír a Fernando Vizcaya, Baltazar Cardenal Porras y a Volker Türk, en tres alocuciones que retratan los problemas cardinales de Venezuela: educación, paz espiritual y justicias

El profesor Fernando Vizcaya, en su discurso de orden ante el Consejo Municipal de El Hatillo, con motivo de sus 45 años de docencia. Las declaraciones de Volker Türk, Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, al terminar su visita de dos días a Venezuela; y la Homilía pronunciada por Baltazar Cardenal Porras, al asumir la titularidad del Arzobispado de Caracas.

Fernando Vizcaya, señaló un aspecto que se nos puede pasar por alto: “A pesar de todo lo que percibimos y sufrimos, en nuestro país, esta Venezuela querida existe, y ninguna descripción mentirosa podrá extinguir sus riquezas, su belleza y su bondad”.

Resumiendo nuestra crisis, al apuntar: “El proceso destructivo se contagia por las descontroladas imágenes de indiferencia: primero me roban los conocimientos: los cambios tormentosos van desnaturalizando su presencia y terminan por hacerlos volar; las sustituciones son pasajeras e inservibles: un techo lejano e infinito se alza sobre la escuela, definitivamente desprotegida. Luego van perdiendo valor los contenidos procedimentales, los van carcomiendo la repetición y el aburrimiento y los desploman la inutilidad y la falta de imaginación.   Finalmente se produce el perjuicio mayor: se deshacen las actitudes y los valores. Un estallido y miles de acciones van quitando lo poco que me queda. Pienso que la única, definitiva posibilidad de reiniciar el proceso de re-construcción. Es nuestra tarea”.

Baltazar Cardenal Porras, en su Homilía, pidió meditar en que “Somos culturalmente nuevos y vulnerables a la seducción de culturas extranjeras, porque nos falta valoración de las raíces profundas que marcan nuestro ser y devenir culturales”

Para luego expresar sus sueños:

“Sueño con una iglesia caraqueña en la que sus comunidades, parroquias, centros de evangelización, sus escuelas, colegios, universidades, ancianatos o centros de salud o capacitación, sean semilleros de esperanza en los que se cultiven los mejores valores y virtudes que den frutos de fraternidad, y progreso material y espiritual; en la que su misión samaritana de hacerse prójima de todos, en particular de los hijos pródigos, de los marginados y excluidos, de todos los pobres en espíritu y verdad, esté siempre presente.

Sueño con una iglesia caraqueña en la que los niños, adolescentes y jóvenes sean el centro de nuestras preocupaciones y trabajos, para que ellos sean, de verdad, la esperanza y el futuro de nuestra patria, forjando hombres y mujeres útiles, sin egoísmos, con la ilusión de ser centro y fin del mundo mejor que anhelamos.

Sueño que nuestra Iglesia caraqueña luche por los derechos de los más pobres, de los que habitan en los barrios y en los suburbios, en las riberas del Guaire o debajo de un puente.

Sueño que seamos pueblo que camina juntos, compartiendo responsabilidades, sin privilegios hirientes que llevan a la división y al enfrentamiento.

Sueño con un pueblo caraqueño que, en la estela del himno patrio, pueda señalar fraternalmente al conjunto nacional, “seguid el ejemplo que Caracas dio”, atendiendo, sencilla y humildemente, pero con la verdad que proviene del compromiso responsable como pueblo organizado y no masa indiferente o desesperanzada

Así como de una identidad nacional según las costumbres, principios, valores y normas heredados de nuestras mejores tradiciones humanistas y cristianas, constitutivas de nuestro ser espiritual y moral como comunidad histórica, y en diálogo creador con los mejores logros y promesas científicos y éticos de la civilización contemporánea.

Sueño, por último, pero no menos importante, con una Iglesia caraqueña promotora y defensora de la vida desde la concepción hasta su desenlace natural, en una Patria en la que los Derechos Humanos sean respetados y defendidos, en la que desaparezcan todo abuso o tortura, y la justicia sea realmente pronta e imparcial. Y con una comunidad nacional como pueblo de mujeres y hombres libres, reconocidos y promovidos en su dignidad personal intangible, irrenunciable, indelegable, fuente de ciudadanía responsable, justa, solidaria, reconciliada, fraterna”.

Volker Türk, si bien se circunscribió al tema de los Derechos Humanos, no dejó de considerar aspectos relevantes que van más allá de sus responsabilidades en las Naciones Unidas.

Abordando el tema de la división de la sociedad venezolana, al señalar:  “la situación de fragmentación y división en la sociedad venezolana y la pérdida de confianza, tanto entre sus miembros como entre diferentes grupos”.

En cuanto a las denuncias de torturas, apuntó que: “He escuchado relatos de personas detenidas arbitrariamente y torturadas”, pidiendo además: “la libertad a todas las personas detenidas arbitrariamente (…) ratificar la Convención contra las Desapariciones Forzadas y el Acuerdo Regional Latinoamericano y del Caribe sobre medio ambiente, Acuerdo de Escazú (…) derogar el artículo 565 del Código Orgánico de Justicia Militar (…) revisar las muy restrictivas disposiciones legales que penalizan el aborto”.

Afirmó Türk, que “Según las estadísticas de la ONU, hay más de siete millones de personas que necesitan ayuda humanitaria en el país”, y aseguró que “las raíces de la crisis económica de Venezuela son anteriores a la imposición de sanciones económicas”.

Asimismo, pidió “garantizar un retorno voluntario, seguro y digno a todos aquellos que lo soliciten”.

Sin embargo, el Alto Comisionado obtuvo -en sus reuniones con el presidente Nicolás Maduro y el Alto Gobierno- el que estos problemas existen, y el “compromiso” de que serán investigados.

editor@eastwebside.com

Para leer las tres alocuciones completas:

Texto íntegro de la homilía de Baltazar Cardenal Porras

Declaraciones de Volker Türk del 28 1 2023 en Venezuela

Fernando Vizcaya Discurso de orden El HAtillo

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